Luis Gallegos Chiriboga: El imperio del derecho o la ley de la selva | Columnistas | Opinión

2026/09/19

19 de septiembre, 2026 - 06h30

El sistema internacional que conocemos está cambiando y las organizaciones multilaterales y regionales deben adaptarse para enfrentar los enormes retos que ponen en riesgo la existencia misma de la especie humana. La proliferación de armas nucleares, el cambio climático y la inteligencia artificial son solo tres de los peligros que pueden amenazar la humanidad.

Las guerras mundiales del siglo pasado ocasionaron la muerte de decenas de millones de civiles y combatientes. Los Estados decidieron buscar mecanismos de solución de diferencias que permitiesen evitar las guerras interestatales y acordaron fundar la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

La historia habría de probar la capacidad de los países miembros de la ONU para buscar soluciones pacíficas a sus diferendos, sentarse en mesas de negociación y alcanzar acuerdos. Lamentablemente, también afloraron conflictos armados internos, que hoy superan el centenar, y persistió el terrorismo como mecanismo de combate.

Muchas veces se critica a la ONU por su incapacidad para solucionar problemas, cuando son los mismos Estados miembros los que obstruyen los acuerdos y perpetúan las guerras, los genocidios y actos reñidos con la moral y la ética.

Yo conocí y trabajé en muchas iniciativas con el actual secretario general de la ONU, António Guterres, desde que fue alto comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur), entre 2005 y 2015. El Ecuador se destacó por su vocación de ser un país de refugio. Desde la diáspora judía hasta recibir a decenas de miles de colombianos que huían de la guerra fratricida en Nariño y Putumayo, muchos de ellos mujeres que llegaban con sus hijos en busca de protección, en medio de los combates entre la guerrilla, los paramilitares y las Fuerzas Armadas. Hasta hoy, el Gobierno de Colombia no logra tener control de su territorio en muchas otras zonas. Bajo el dominio de grupos armados, muchos vinculados al narcotráfico, impera la ley del más fuerte y el que más mata.

Después de Acnur, Guterres fue elegido secretario general en 2017, cargo que ejercerá hasta diciembre de 2026. Difícil tarea le ha tocado. El multilateralismo dejó de ser la bandera de la paz y fue apartado por las decisiones unilaterales de potencias involucradas en las “guerras eternas”.

El secretario general declaró que “el mundo está cambiando y nuestras instituciones deben cambiar con él, pero eso no significa abandonar nuestros principios”.

Hoy, el secretario general les envía a los Estados miembros de la ONU un mensaje muy claro antes de la Semana de Alto Nivel de la 81.ª Asamblea General, que comienza en Nueva York la próxima semana. Les recomienda a los Estados: cumplan sus promesas; respeten la Carta de las Naciones Unidas; defiendan el derecho internacional y los derechos humanos; inviertan en un desarrollo sostenible e inclusivo; impulsen la paz.

El imperio del derecho internacional no se debe abandonar en manos de la amenaza y el uso de la fuerza. Eso significaría la ley de la selva, donde los que más sufren y mueren son civiles inocentes. (O)