El incendio que está arrasando la provincia de Ávila es ya, desde este domingo, el peor y más devastador de la historia de España. Por ahora ha afectado a 50.000 hectáreas. Si sumamos lo destruido en los fuegos paralelos de Madrid y Toledo, el balance total alcanza las 77.000 hectáreas (25.000 en la comunidad madrileña y 2.000 en el castellano-manchego).
Con estos datos, este fuego supera al acaecido en Larouco, Quiroga y Oencia (entre Ourense, Lugo y León), hace once meses, en agosto de 2025. Este incendio calcinó un total de 37.765 hectáreas. Ya el fuego originado hace apenas diez días, el 16 de julio, en La Mierla (Guadalajara) se quedó cerca, con unas 32.000 hectáreas afectadas.
Este domingo, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ya ha explicado que en lo que llevamos de año, se han superado ampliamente el dato de hectáreas quemadas. En estos casi siete meses transcurridos de 2026, han ardido ya seis veces superficie que en todo el año pasado. El Ejecutivo ha cifrado en 153.000 las hectáreas arrasadas este año en 32 incendios, y eso que el verano aún no ha llegado a su ecuador.
La ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Sara Aagesen, presente en el puesto de mando avanzado de Navalcarnero (Madrid), ha definido la situación de los fuegos como "compleja", por lo que ha augurado nuevas evacuaciones en las próximas horas.
Hasta ahora, 90.000 personas han sido afectadas en las tres provincias tanto por desalojos como por confinamientos. En concreto, en las tres provincias bajo emergencia nacional hay 59.896 evacuados y 29.867 confinados. A estos hay que sumar otros 16.000 desalojados en Castellón.
La vicepresidenta Aagesen sostiene que estos ciudadanos evacuados regresarán a sus pueblos y casas "cuando se den las condiciones de máxima seguridad para la población". "Estamos actuando para obtener una resolución lo más temprana posible y atacar la extinción", ha incidido Aagesen.
Ante esta situación, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha anunciado que el Ejecutivo aprobará este martes en Consejo de Ministros un real decreto que declarará zonas gravemente afectadas a los territorios que están siendo asolados por las llamas.