Elfyn Evans (Dinas Mawddwy, Gales, 1988), el eterno segundón del Mundial de rallies, hasta cinco veces subcampeón en los últimos seis años, por fin ha podido coronarse rey del WRC. El galés de Toyota, eso sí, ha reinado gracias a un golpe de suerte inaudito, dramático, en un final de infarto en el rally de Cerdeña, última prueba del campeonato: su gran rival, el sueco Oliver Solberg, que estaba a punto de ser campeón, se salió de la pista de tierra a dos curvas de la meta, menos de 100 metros para la gloria.
Un final de leyenda, como aquel mítico “Trata de arrancarlo, Carlos” de 1998, cuando Carlos Sainz y Luis Moya se quedaron sin su tercer título mundial en el RAC de Gran Bretaña.
Oliver Solberg, hijo del campeón del 2003, Petter, que iniciaba el asalto a su primer título mundial con la victoria en el rally de Montecarlo, el más joven en ganarlo con solo 24 años, estaba a punto de ser campeón en Cerdeña.
A las puertas de la última especial, la Power Stage, el sueco era líder con 4m48s sobre Evans, que marchaba quinto, desahuciado, después de haber pinchado en el penúltimo tramo y no poder optar a puntos extra. Se le esfumaba al galés su primera corona si ganaba Solberg...
Pero la suerte le cambió de repente. Viendo por las pantallas, en directo, la última especial de Solberg, cómo el sueco volaba entre la polvareda de las pistas de tierra, se quedó atónito, sin reaccionar ante el milagro: a falta de 100 metros de la meta, un par de curvas nada más, Solberg se salió de pista, se fue a un terraplén y se quedaba sin victoria en Cerdeña y sin título mundial, que volaba hacia Gales.
Un desenlace increíble, que destrozaba a Solberg y lo metía en el grupo de los gafes de leyenda del Mundial de rallies, y erigía a Evans, por fin, en campeón, después de cinco subcampeonatos en los últimos seis años, después de haber perdido varios mundiales ante Ogier por infortunios.
Con este final inesperado, Solberg sumaba 29 puntos (25 de la victoria) y Evans, 13, por lo que en el cómputo de la general, el galés se mantenía al frente con 230 puntos y el sueco se quedaba a solo 5 (238). Si hubiera ganado la Power Stage, habría habido empate a 243 puntos, con título para el sueco por mayor número de victorias (3).
