La exparticipante de Gran Hermano, contó el difícil momento que vivió durante los festejos de Argentina tras su triunfo ante Suiza (Instagram)
La noche que prometía ser inolvidable para los hinchas argentinos terminó en sobresalto para Katia La Tana Fenocchio. Las calles de Ramos Mejía vibraban al ritmo de los festejos por el pase de la Selección Argentina a semifinales, pero en medio de la multitud y la alegría, la exparticipante de Gran Hermano terminó enfrentando una situación inesperada. Desde sus historias de Instagram, visiblemente alterada, decidió relatar cómo un incidente empañó por completo la celebración y la dejó pidiendo ayuda y respuestas.
Lejos de la alegría colectiva, La Tana apareció furiosa en un video publicado en sus historias de Instagram, donde mostró las lesiones que sufrió durante el festejo y no dudó en calificar el episodio como un acto intencional. “Me acaban de tirar una canita voladora. Fue adrede”, comenzó diciendo, visiblemente alterada por el incidente. Segundos después, enfocó la cámara sobre las consecuencias: “Miren esta canita voladora. Me lastimaron todo el dedo y todo el pelo, me lo quemaron”, explicó, mientras enseñaba las marcas que dejó el explosivo en su cuero cabelludo y mano.
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La joven no tardó en detallar el lugar donde ocurrió el episodio y pidió la colaboración de quienes se encontraban en la zona. “Fue en Ramos Mejía. Quiero videos porque había gente grabándome y habrán grabado justo cuando los pendejos me tiraron la canita voladora en el pelo”, pidió, apelando a los testigos para identificar a los responsables. Indignada, Fenocchio aseguró que tomará medidas legales si logra recolectar pruebas sobre el hecho: “Los encuentro y los voy a denunciar, sin duda”.

Durante la grabación, La Tana volvió a mostrar las quemaduras y no ocultó su enojo ante la situación que le tocó atravesar en medio del festejo. “Si alguien tiene información, miren cómo me quemaron todo el pelo, el dedo lo tengo todo hecho mier... ¿Cómo pueden ser tan basura?”, lanzó, reflejando la bronca por lo sucedido y la impotencia de no poder identificar a quienes arrojaron la pirotecnia.
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En el cierre del video, la exconcursante de Gran Hermano sumó un detalle que, según ella, agravó aún más el episodio. “La canita voladora entró en la limusina de mi amigo. Me lo tiraron a propósito. Fueron unos pendejos. ¿Cómo pueden ser tan sor..., boluda?”, expresó, visiblemente afectada por el desenlace de la noche que había comenzado con alegría y terminó en un reclamo público.
No es la primera vez que La Tana se ve envuelta en situaciones de riesgo desde que salió del reality. En agosto pasado, la joven protagonizó un accidente de tránsito cuando circulaba en motocicleta, un episodio que también decidió compartir en tiempo real a través de sus historias de Instagram. En una de las imágenes publicadas entonces, se la vio sentada en el suelo, con un fondo nocturno y gesto de cierta confusión después del impacto. Sobre la foto, escribió simplemente “Choque”, dejando en claro la gravedad del momento.
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La secuencia de ese incidente continuó con una actualización desde el interior de un hospital, donde Katia documentó la espera para ser atendida. “Esperando en el hospital”, escribió sobre una imagen tomada en la típica sala de guardia, acompañada del emoji de una mujer llevándose la mano a la cabeza, símbolo de agotamiento y preocupación. En esa oportunidad, La Tana no brindó detalles sobre las causas del accidente, el estado de la motocicleta ni si hubo otros vehículos involucrados. Tampoco especificó la gravedad de sus lesiones, aunque la decisión de acudir rápidamente a un centro médico sugirió que optó por no subestimar el episodio.
Ambos episodios exponen la vulnerabilidad y los riesgos a los que a veces se ven expuestas figuras públicas fuera del entorno televisivo. En el caso de La Tana, la decisión de compartir en sus redes sociales tanto la bronca como la preocupación por su salud muestra la necesidad de visibilizar estas situaciones y pedir la colaboración de la comunidad para evitar que los festejos y la celebración deriven en situaciones de violencia o descuido. Lo que debía ser una noche de alegría terminó dejando una marca amarga y el pedido urgente de mayor responsabilidad en el espacio público.
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