El Índice de Precios de Consumo (IPC) situó su variación interanual en el 3,5% en julio, tres décimas por encima de la registrada en junio, según el indicador adelantado publicado este jueves por el Instituto Nacional de Estadística (INE). El organismo atribuye este repunte a que los carburantes y la electricidad se encarecieron más que en el mismo mes del año pasado.
La inflación subyacente, que excluye los alimentos no elaborados y los productos energéticos por ser los componentes más volátiles, aumentó una décima, hasta el 3%. En comparación con junio, los precios de consumo subieron un 0,2%.
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Por su parte, Índice de Precios de Consumo Armonizado (IPCA), empleado para comparar la evolución de los precios entre los países europeos, elevó su tasa anual dos décimas, hasta el 3,8%. Los datos son provisionales y deberán confirmarse con la publicación de los resultados definitivos a mediados del próximo mes de agosto.
El avance de julio rompe así tres meses consecutivos de estabilidad. La tasa general se había mantenido en el 3,2% en abril, mayo y junio, después de situarse en el 3,4% en marzo. Con el nuevo incremento, el indicador alcanza su nivel más elevado desde agosto de 2025, cuando también se situó en el 3,5%.
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El INE no ofrece todavía en el indicador adelantado el desglose completo por grupos de consumo, que se conocerá con la publicación del dato definitivo. Por el momento, únicamente identifica como principales responsables del repunte a los carburantes y lubricantes para vehículos personales y a la electricidad, cuyos precios han aumentado más que un año antes.
La comparación interanual no implica necesariamente que estos productos hayan registrado las mayores subidas durante el último mes, sino que su evolución fue más intensa que la observada en julio de 2025.
En términos mensuales, los bienes y servicios consumidos por los hogares se encarecieron un 0,2% respecto a junio. Esta variación permite observar el movimiento de los precios durante el último mes, mientras que la tasa interanual compara su nivel con el registrado un año antes.
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El indicador subyacente también repuntó, aunque con menor intensidad. Tras situarse en el 2,9% en junio, avanzó una décima en julio y volvió al 3%. Este indicador excluye los alimentos no elaborados y los productos energéticos, cuyos precios pueden variar con rapidez por factores como el clima o las cotizaciones internacionales. De este modo, permite observar con más claridad las presiones inflacionistas menos volátiles y más persistentes.
Pese a este incremento, la subyacente permanece medio punto por debajo del índice general. La diferencia refleja el peso que ha tenido la energía en el aumento registrado durante julio, según la información adelantada por el INE.
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En el caso del IPCA, la tasa subyacente estimada se situó en el 3,4%. Por el contrario, su variación mensual fue negativa: el indicador armonizado descendió un 0,1% respecto a junio, frente al aumento mensual del 0,2% registrado por el IPC nacional.