“El lunes 27 llamé a Moncloa y me dijeron que estuviera tranquilo, el martes pedí al Gobierno el Estado de Alarma, el miércoles me dijeron que no había fundamento, el jueves llegó la avalancha”

2026/08/30

Desde hace semanas, todas las noches, pequeños grupos de ceutíes esperan con banderas de España y de la Ciudad Autónoma en las inmediaciones del Ayuntamiento de Ceuta, en la céntrica Plaza de África.

Esperan a que su presidente, Juan Jesús Vivas (Ceuta, 1953) baje a la calle tras interrumpir (que no terminar) su maratoniana jornada de trabajo para saludarle, hacerse fotos con él y, sobre todo, darle ánimos.

En estos encuentros espontáneos, él se muestra agradecido, cercano. Son muchos ya los días, desde el pasado 30 de julio, cuando se produjo el salto masivo e ilegal de cerca de 80.000 personas a Ceuta desde Marruecos, en los que Vivas apenas pega ojo.

Después de un mes, está cansado pero con el ánimo alto y la convicción firme de no bajar los brazos.

Juan Jesús Vivas, presidente de Ceuta.

Tras 30 días de crisis, decisiones que consideran tardías y un escenario que apenas ha cambiado en la calle, los ceutíes se sienten abandonados por el Gobierno central, pero confían en Vivas.

Por eso le aplauden, le corean "¡presidente, presidente!". Repiten "Ceuta no se vende, Ceuta se defiende", lema para el que él tiene su propia versión: "Ceuta no se rinde, Ceuta se defiende".

Antes de comenzar oficialmente la entrevista con EL ESPAÑOL para hacer balance de estos 30 días, Vivas confiesa que ha dejado de hacer deporte por falta de tiempo.

Pero asegura que todos los sacrificios son pocos. "Ahora que hay que estar donde hay que estar", asegura sonriente.

Ha pasado un mes y todavía no nos ponemos de acuerdo ni sobre cuántas personas que entraron ilegalmente en Ceuta siguen en la ciudad. El ministro Marlaska dijo, en la última cifra, que eran 5.000… ¿Cuántas quedan?

Yo no cuento con los medios que tiene el ministro Marlaska para determinar el número exacto. En consecuencia, hago una estimación por lo que me cuentan los vecinos con los que me suelo reunir y por las asociaciones sociales que atienden a estas personas. Es la percepción de la gente en la calle. Y, según eso, a mí nadie me baja la cifra de las 10.000 personas.

Juan Jesús Vivas, durante su entrevista con EL ESPAÑOL en Ceuta.

Juan Jesús Vivas, durante su entrevista con EL ESPAÑOL en Ceuta.

Esther de Zárate

¿10.000 personas siguen en Ceuta ahora mismo?

Es un cálculo no basado en un recuento efectivo y, por tanto, no es 100 % fiable en términos estadísticos, pero sí. Fíjese que el ministro Marlaska nos llamó el 1 de agosto para decirnos que Ceuta estaba recuperando la normalidad y nos aseguró que había 2.500. Luego ha dicho que son 5.000. Otras veces se ha dicho más. Yo creo que son unas 10.000 personas las que hay ahora mismo en Ceuta.

Para una ciudad del tamaño de Ceuta, es una barbaridad.

Efectivamente. Y a esos miles hay que sumarles a las personas que ya había de manera regular en los centros de acogida de migrantes en tránsito, tanto los adultos en el CETI como los menores en los recursos de la Ciudad.

Si son 10.000, son muchísimas personas. Es una carga insostenible e insoportable para una ciudad de 84.000 habitantes y 20 kilómetros cuadrados de extensión. Hemos vivido un trauma de una enorme dimensión y envergadura con esta entrada masiva por asalto.

¿Cómo se lo explicaría a alguien en la Península?

Equivaldría a que en Madrid entraran, en un solo día, tres millones de personas al asalto, sin saber para qué venían ni a qué venían. Es un trauma difícil de superar. Sólo lo puede hacer una sociedad como la nuestra, que es madura y no pierde la entereza ni en los peores momentos.

Ahmed, Mohamed y Said en el monte que está detrás de la playa del Trampolín, en Ceuta.

¿Cómo es la Ceuta de hoy comparada con la de finales de julio? Un mes después de aquello, ¿podemos decir que Ceuta es irreconocible?

Sí, no es la misma. Tenemos la esperanza de que lo vuelva a ser pronto, pero ahora mismo es irreconocible, sobre todo por el ambiente que se vive. La ciudadanía no se siente tranquila; se siente insegura, amenazada. No saben si en otro momento puede volver a producirse un fenómeno como este.

Y esto ha desatado la tensión en las calles...

La tensión social ha aumentado, al igual que el nivel de crispación. Ahora mismo están en situación de alto riesgo la seguridad ciudadana, el normal funcionamiento de los servicios, la sanidad, la convivencia y la propia seguridad nacional. Hay un anhelo unánime y generalizado en todos los ciudadanos por volver a la normalidad.

¿Cuál es el camino para recuperar esta normalidad perdida?

Sólo se puede hacer de una manera: liberando a Ceuta de esta carga insoportable. Es decir, efectuando el retorno a Marruecos de todas las personas que llegaron de forma masiva e ilegal los días 30 y 31 de julio.

Juan Jesús Vivas conversa con EL ESPAÑOL tras 30 días de crisis en Ceuta.

Juan Jesús Vivas conversa con EL ESPAÑOL tras 30 días de crisis en Ceuta.

Esther de Zárate

Sobre ese retorno, el ministro Marlaska ha dado cuenta de que, en el último mes, se han expulsado a unos 100 delincuentes a Marruecos. ¿Tiene usted constancia de más expedientes de expulsión o devoluciones tramitadas?

La última cifra oficial que se facilitó rondaba las 14 o 15 devoluciones al día. Nosotros, por informaciones externas de las que disponíamos, calculamos entre 30 y 35 al día, pero la cifra oficial es todavía menor, imagínese. Este no es un ritmo satisfactorio para volver a la normalidad.

El Gobierno se escuda en que las devoluciones deben hacerse acorde a la ley y que por ello es un proceso lento. Sin embargo, existen mecanismos legales en la Constitución como el Estado de Alarma o el de Excepción que permitirían agilizar estos trámites. ¿Usted ha llegado a pedir alguno de estos estados?

El Estado de Excepción no lo he pedido, y el de Sitio tampoco. Pero sí pedí el Estado de Alarma desde la perspectiva de Protección Civil. Lo hicimos en los días previos a la avalancha, cuando teníamos una intensidad de llegadas que nos parecía absolutamente preocupante. Dijimos: "Aquí pasa algo".

¿Antes del salto masivo?

Sí. En una sola semana habíamos pasado de tener acogidos 180 menores a tener 800. En esa misma semana habían llegado a Ceuta 1.500 personas a nado por la costa. Esto nos preocupó enormemente y dijimos que había que declarar el Estado de Alarma.

¿A quién se lo pidió y qué le respondieron?

Estuve reunido aquí un martes por la tarde con el jefe del servicio de Protección Civil y el consejero de Presidencia. Delante de ellos llamé al Ministerio del Interior. Me dijeron que el ministro Marlaska no me podía atender porque estaba ocupado con la catástrofe de los incendios.

¿Le dieron alguna solución?

Me dijeron que iban a consultarlo a ver si había amparo jurídico para decretarlo y que me llamaban en 24 horas. Al día siguiente, el miércoles por la tarde, un portavoz del Gobierno me llamó y me dijo que no había fundamento jurídico y que el Mando Único de las operaciones lo tendría el delegado del Gobierno. Y justo, a la mañana siguiente, el jueves, se produjo la gran avalancha.

Juan Jesús Vivas durante la entrevista con EL ESPAÑOL.

Juan Jesús Vivas durante la entrevista con EL ESPAÑOL.

Esther de Zárate

¿Cómo reaccionó la Ciudad Autónoma el jueves del asalto masivo?

Suspendí el pleno de la Asamblea inmediatamente. Nos reunimos en Junta de Portavoces y acordamos solicitar que se activara la Ley de Seguridad Nacional, que se desplegara el Ejército y que se cerrara la frontera.

¿Le hicieron caso en ese momento? ¿A través de quién lo pidió?

Lo pedimos por el único canal posible, que es mediante la aprobación de un Real Decreto por parte del presidente del Gobierno. Y eso es lo que ha terminado pasando, pero veintitantos días después de haberlo pedido.

Aquí viene la pregunta del millón: ¿por qué cree que se tarda casi un mes en adoptar estas medidas? ¿Por qué el Mando Único se nombra tarde o se pide ahora a Frontex ayuda para el triaje de migrantes, cuando la situación era parecida a principios de agosto?

Me resulta incomprensible, sinceramente. Como digo, esto no es un problema de Ceuta, es un asunto de la integridad territorial de toda España. Creo que este es de los asuntos más graves que han ocurrido en la historia reciente de nuestro país, junto con lo que pasó en Cataluña el 1 de octubre de 2017 y junto con el 23 de febrero, el golpe de Estado.

Yo lo equiparo a eso en cuanto a gravedad. Que ocurra algo así y se reaccione tarde, me resulta incomprensible. Tendrán que ser los actores responsables quienes respondan ante los medios, ante las Cortes Generales y, seguramente, a través de procedimientos judiciales.

¿Hubo falta de previsión? Todo apunta a que los servicios de inteligencia avisaron de lo que se avecinaba.

El principal déficit que ha tenido esta crisis es que no se le dio la importancia que tenía en los días previos. Efectivamente, todo apunta a que los servicios de inteligencia avisaron e indicaron que esto iba a ocurrir. No tengo información privilegiada, lo he leído como todos. Pero me extraña muchísimo que, sabiendo eso, no se reaccionara de ninguna manera y se calificara el asunto como una simple crisis migratoria que ya se arreglaría.

Juan Jesús Vivas, en su despacho, atiende a las preguntas de EL ESPAÑOL.

Juan Jesús Vivas, en su despacho, atiende a las preguntas de EL ESPAÑOL.

Esther de Zárate

¿Qué le dijo Pedro Sánchez?

El presidente Sánchez me llamó el jueves día 30, con la avalancha en pleno funcionamiento y habiendo entrado ya probablemente unas 40.000 o 45.000 personas y me dijo: "Tranquilo, que esto se va a solucionar". Yo le dije: "Creo que te tienes que venir a Ceuta porque esto es de mucha envergadura". Me dijo que sí, que vendría al día siguiente.

Y cuando vino a Ceuta, ¿qué le transmitió Sánchez?

Vino el día 31 acompañado del ministro Marlaska y fue cuando declaró que se había producido un ataque a la integridad territorial de España. Yo le pregunté si se sabía la causa del ataque. Me dijo que no, y me aseguró que las relaciones con Marruecos eran magníficas. Me explicó que, a diferencia de mayo de 2021 —cuando hubo una crisis similar pero menor por un conflicto diplomático—, ahora no había crisis, sino unas relaciones excelentes.

¿Piensa que hubo una respuesta acorde del Estado a este ataque?

No, no he notado una reacción proporcional a la gravedad del asunto. Se diga lo que se diga, Ceuta está en situación de alto riesgo. Con esa calificación de "ataque a la integridad territorial", el despliegue del Estado tendría que haber sido mucho mayor desde el minuto uno.

¿Siguió hablando con el presidente del Gobierno durante el mes de agosto?

No. En los días previos a la avalancha, el lunes 27, llamé a Moncloa porque ya veíamos que lo que estaba ocurriendo era motivo de preocupación. Ya lo habíamos vivido en mayo del 21 y quisimos adelantarnos. Me pasaron con el jefe de gabinete [Diego Rubio] y me dijo que estuviera tranquilo, que se iba a poner en contacto con los distintos ministerios.

La primera conversación con el presidente Sánchez fue el día 30 por teléfono, cuando me llamó. La siguiente fue el día 31, cuando vino. Y a partir de ahí ya no lo he vuelto a ver ni he vuelto a hablar hasta la primera reunión del Consejo de Seguridad Nacional el pasado martes, y en el comité de seguimiento del Mando Único. Pero han sido conversaciones formales en el ámbito de esos órganos, no de forma directa.

A pesar de lo que le dijo el presidente, ¿piensa usted que Marruecos pudo organizar o permitir el salto masivo?

No tengo datos de inteligencia, pero creo firmemente en dos cosas. La primera: Marruecos lo sabía. Es imposible no saberlo. Uno no puede reclutar una marcha de 80.000 personas sin enterarse. Es imposible no ver las aproximaciones a la frontera o la avalancha de forasteros en las localidades próximas a Ceuta. Y la segunda: Marruecos mantiene desde siempre una política de hostigamiento, acoso y derribo hacia Ceuta.

¿Qué gana Marruecos con todo esto?

Si uno analiza los efectos del golpe, llega a la conclusión automática de que Marruecos sale beneficiado y gana enteros. Han conseguido desestabilizar a Ceuta social, económica, política e institucionalmente. Han generado dudas en los ceutíes sobre si esto se podrá volver a repetir. Han demostrado que la frontera está en sus manos; ellos deciden cuándo entra la gente, cuándo se abre y cuándo se cierra el grifo. Yo no puedo decir si lo organizaron, pero sí que lo sabían y que salen ganando.

¿Qué lectura cree que hacen desde Rabat viendo la tardanza y la falta de contundencia a este lado de la frontera?

Pues no quedaremos muy bien. Cuando la reacción de España no se corresponde en energía ni rapidez con lo que la situación exige, Marruecos evidentemente toma nota y dice: "Allí no reaccionan con la contundencia que debieran". Espero que el nombramiento del Mando Único signifique un punto de inflexión.

El presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, en la entrevista.

El presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, en la entrevista.

Esther de Zárate

Mientras se ponen en marcha los mecanismos del Mando Único, ¿qué hacer?

Insistir, pero mientras, socorrer la resistencia.

¿A qué se refiere?

A incrementar notablemente la presencia de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Necesitamos garantizar la seguridad ciudadana, estar atentos ante cualquier alteración del orden público y vigilar la frontera para que no vuelva a ocurrir algo parecido. Además, hay que lograr que el resto de los servicios ordinarios funcionen con normalidad.

Y acelerar las devoluciones… ¿Es posible hacerlo mediante la ley ordinaria o sigue vigente su petición de Estado de Alarma?

Tenemos información de autoridades muy cualificadas en el ámbito jurídico que nos dicen que esos plazos se pueden acortar muchísimo si se ponen los medios adecuados. Tiene que haber un despliegue de recursos, un plan de devoluciones claro, establecer la logística correspondiente y marcar un horizonte temporal a muy corto plazo. Si no, habría que estudiar recurrir nuevamente a la declaración de Alarma.

Mientras esto siga sin concretarse, el tejido económico de la ciudad seguirá sufriendo mucho…

Muchísimo. Nuestros comerciantes, nuestro tejido productivo local y nuestra hostelería están sufriendo pérdidas muy cuantiosas. Este mes de agosto ha sido horrible. He hablado con representantes del sector y me confirman que agosto, que suele ser el mes que sostiene el mantenimiento de todo el año, ha sido ruinoso. Esto tendrá una repercusión inevitable en el empleo y debe repararse.

¿Cómo están las finanzas de la Ciudad Autónoma en plena crisis?

Debe garantizarse el mantenimiento de la sostenibilidad financiera de esta institución. La Hacienda de la Ciudad está haciendo un esfuerzo extraordinario para contener el impacto. Hemos incrementado las dotaciones en limpieza, en el tratamiento y transferencia de residuos, y en la Policía Local a base de horas extraordinarias.

Es un despliegue de medios inédito en esta administración y creemos que la Administración General del Estado debe recompensarlo. Si no se remedia, esta institución caerá en la bancarrota.

El presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, lee una declaración institucional, aprobada por unanimidad por la Junta de Portavoces de la Asamblea de Ceuta, este viernes.

El Mando Único anunció una partida de 25 millones de euros para atender a los menores ¿Son recursos suficientes para paliar este golpe?

Es que ni siquiera sabemos todavía el número final de menores con los que vamos a contar. Hay que tener en cuenta que esos 25 millones estaban calculados para cubrir el mantenimiento de una ocupación de 200 menores durante un año. ¡Pero es que ahora mismo hay 1.500 en los recursos de acogida!

Y a eso hay que sumar los que están por la calle...

Exacto. No sabemos cuántos hay todavía por ingresar de los que están en la calle, pero se habla de unos 1.000 más. Entonces, si los 25 millones eran para 200 menores y te encuentras con 2.500... el cálculo está manifiestamente mal hecho. La cifra es totalmente insuficiente.

Ante este desfase, ¿qué solución le plantean ustedes al Gobierno central?

Estamos pidiendo, sin alterar la estructura competencial de las autonomías, que sea el Estado el que se haga cargo de esta situación. Y lo pedimos por dos motivos claros: el primero, porque la situación nos desborda absolutamente de nuestras capacidades. Y el segundo, porque la causa originaria no es una crisis migratoria común, sino la vulneración de la integridad territorial de España.

Ante un hecho que afecta a la seguridad nacional, las respuestas tienen que ser proporcionales a la calificación del fenómeno. El Estado tiene que hacerse cargo de los menores sin ninguna duda.

El presidente ceutí, Juan Jesús Vivas.

El presidente ceutí, Juan Jesús Vivas.

Esther de Zárate

Estos días, he hablado con algunos representantes del sector privado y público en Ceuta. Algunos me dicen que trabajan conjuntamente con Madrid pero que este trabajo parece quedarse detenido ¿Tiene usted esta misma sensación?

Creo que se están preparando medidas económicas y fiscales desde diferentes ministerios. Hemos hablado muchísimo con empresarios, con Feijóo, con Aznar, con Moreno Bonilla y con asociaciones de vecinos.

Ceuta va a necesitar un impulso para reponerse del trauma y para inyectar ánimo y estímulos con los que salir adelante y retomar el vuelo. Pero lo primero es volver a la normalidad. Es decir, aquí podemos tener muchos estímulos fiscales y económicos, muchas obras de infraestructura, mucho esfuerzo inversor… Pero si no salen de aquí las personas que llegaron de forma ilegal, si no volvemos a la Ceuta que teníamos antes del 30 de julio, de nada servirá todo lo demás.

Este sábado dijo que esperaba recuperar la normalidad antes de que fuese demasiado tarde. ¿Teme que haya un punto de no retorno para la viabilidad de la ciudad?

No quiero pensarlo. Vamos a salir adelante. Ceuta no se rinde y Ceuta se defiende. Hasta que no te ponen a prueba, no compruebas tu verdadera fortaleza. Me he encontrado a una población dolida, triste, intranquila, que se siente indignada y abandonada, pero que no está dispuesta a rendirse. El coraje y el valor para resistir forman parte del ADN de esta ciudad.

En estos días ha habido incidentes en las calles, desmantelamiento de campamentos en la playa de Benítez... ¿Esa tensión puede deslegitimar la protesta cívica de los ceutíes?

La tensión es evidente porque vivimos en una olla a presión. Pero la reacción de la sociedad ceutí es la de un pueblo maduro que expresa en la calle, con todo su derecho, su amor a su tierra y a España.

Ese comportamiento cívico y generalizado no debe confundirse con la actitud de unos pocos violentos. Esos altercados no le hacen ningún favor a Ceuta, no nos representan y los censuramos de manera rotunda, como acordamos ayer en la Junta de Portavoces.

Para terminar, ¿siente el respaldo del resto del país?

Totalmente. Está siendo un apoyo edificante y alentador. Estamos recibiendo llamadas desde cualquier rincón de España, de personalidades de la cultura, del deporte y de la empresa diciéndonos: "Estamos con Ceuta, Ceuta somos todos". Eso te indica que hay fortalezas reales en las que apoyarnos para salir de este atolladero y salir reforzados.