El Ministerio de Sanidad está preparando un decreto para homogeneizar las listas de espera del Sistema Nacional de Salud (SNS), "evitar el maquillaje" y mejorar su transparencia y trazabilidad. Según informa el departamento de Mónica García en un comunicado, el proyecto fijará "criterios comunes" para conocer con mayor precisión el tiempo que esperan los pacientes desde el inicio del proceso hasta recibir atención sanitaria. La norma, además, prohibirá la existencia de listas, bolsas o cualquier registro paralelo de pacientes de una consulta, prueba diagnóstica o intervención quirúrgica al margen del registro oficial.
El Ejecutivo defiende la necesidad de que el protocolo actual, de hace más de 20 años, debe actualizarse para adaptarse a los "cambios" que ha experimentado el sistema sanitario en los últimos años, tanto en la organización de la asistencia como en la incorporación de las nuevas herramientas digitales. La nueva norma, según el ministerio, permitirá "modernizar" los criterios y requisitos que se tienen en cuenta para medir las listas de espera y disponer de datos "más completos, homogéneos y comparables".
Así, el documento en el que trabaja el Gobierno —y que sería el resultado de los trabajos desarrollados con las comunidades en la Interterritorial— establece que el tiempo de espera comenzará a contar desde la fecha de la indicación facultativa —es decir, desde que el médico toma la decisión de aprobar una intervención a un paciente—, aunque el paciente podrá ser incorporado al registro hasta cinco días naturales después. En cualquier caso, la fecha de inscripción no modificará ni alterará el cómputo de espera, con independencia de que exista o no una cita disponible en la agenda.
"De esta forma, la falta de huecos en las agendas no podrá alterar la fecha desde la que se contabiliza la espera", subraya Sanidad, que informa también de que el nuevo modelo abarcará las consultas externas hospitalarias, las pruebas diagnósticas y terapéuticas y las intervenciones quirúrgicas programadas, con datos desagregados por prioridad o gravedad clínica. Así, será posible conocer y comparar los tiempos de espera de 15 pruebas diagnósticas y terapéuticas y se ampliarán de 15 a 25 los procedimientos y cirugías sometidos a un seguimiento concreto.
Además, el decreto prevé introducir también las listas de espera en la Atención Primaria por primera vez, mediante un nuevo sistema que permita que los pacientes conozcan en todo momento cuánto tiempo tienen que esperar para conseguir una cita en cada ámbito (medicina familiar, pediatría y enfermería), qué porcentaje de la población suele conseguirla en los primeros días y cuántos esperan más de diez días hábiles. En esa línea, este nuevo sistema en Atención Primaria también permitirá conocer cuánto tarda cada centro de salud en ofrecer una cita, cuántas personas no la consiguen, la demora en la atención domiciliaria y la continuidad de la atención con el profesional de referencia.
Más transparencia
Según Sanidad, el proyecto refuerza el derecho a la información y permitirá que cada paciente pueda consultar en todo momento cuántos días lleva esperando por su cita y, en definitiva, cualquier cambio en su situación. Los pacientes permanecerán en el registro hasta que reciban la atención, incluso aunque sean derivados a un centro concertado o si rechazan una alternativa asistencial.
Asimismo, toda la información común sobre listas de espera se publicará cada tres meses, en lugar de semestralmente, con datos mensuales accesibles en formatos abiertos y anonimizados, que podrán desagregarse por sexo, edad, prioridad clínica y situación respecto a las garantías de tiempo máximo.