Un mensaje sobre un paquete pendiente, una alerta bancaria o una supuesta emergencia familiar puede esconder un fraude. WhatsApp aparece en el 43% de las estafas por mensajería y los SMS o iMessage en el 40%, según el estudio internacional The Great Messaging Heist, de Kaspersky. Los delincuentes aprovechan los canales que las personas usan a diario para hablar con comercios, entidades financieras y contactos cercanos.
El riesgo aumenta porque los fraudes ya no dependen de textos mal redactados o enlaces sospechosos fáciles de identificar. La IA permite crear mensajes con un lenguaje más natural, imitar el tono de una marca e incluso utilizar voces clonadas, imágenes o videos falsos. La familiaridad del canal y la urgencia del mensaje pueden reducir el tiempo de reacción de la víctima.
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Las aplicaciones de mensajería se han convertido en un punto de entrada para las estafas. Después de WhatsApp y los mensajes de texto, Facebook está presente en el 27% de los casos analizados. Telegram aparece en el 22% e Instagram, en el 19%.
Los atacantes suelen suplantar a bancos, empresas de entrega, servicios públicos, comercios o personas conocidas. El objetivo puede ser obtener datos personales, lograr una transferencia, tomar control de una cuenta o dirigir a la víctima hacia una página fraudulenta.
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La suplantación de marcas representa el 31% de las estafas por mensajería. Las falsas notificaciones de entrega encabezan las modalidades más frecuentes, con el 38%, seguidas por los engaños relacionados con inversiones, que alcanzan el 37%.
El estudio indica que el 63% de las estafas se mueve entre distintas plataformas antes de que sea detectado. Un mensaje inicial puede llegar por SMS y continuar en WhatsApp, o iniciar en esa aplicación y trasladarse después a Telegram.
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Ese recorrido permite a los delincuentes construir una conversación que parece más creíble. Una persona puede recibir una alerta sobre un paquete, contestar un mensaje y terminar en otro canal donde le solicitan datos, códigos de verificación o dinero.
Lisandro Ubiedo, analista senior de Seguridad del Equipo Global de Investigación y Análisis para América Latina de Kaspersky, explicó que estos delitos ya no deben entenderse como un mensaje aislado. “Los ciberdelincuentes están construyendo recorridos mucho más elaborados”, afirmó.
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Más de la mitad de las estafas exitosas por mensajería, el 52%, se completa en menos de 30 minutos desde el primer contacto. Cerca de una de cada siete ocurre en menos de cinco minutos.
Los mensajes relacionados con cuentas bloqueadas, pagos inmediatos, envíos retenidos o familiares en problemas buscan provocar una respuesta impulsiva. El atacante intenta impedir que la persona compruebe la información, consulte con otra persona o contacte a la empresa por sus canales oficiales.
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Las consecuencias incluyen pérdidas económicas y exposición de datos. El 51% de las víctimas perdió dinero, mientras que el 43% compartió información personal, como nombres, teléfonos o correos electrónicos. La pérdida media por una estafa exitosa alcanza los 733 dólares por víctima.
El problema puede repetirse. El 28% de los afectados indicó que sufrió tres o más fraudes durante los últimos seis meses, una señal de que los datos de contacto pueden circular después de un primer incidente.
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El 66% de las víctimas cree que la inteligencia artificial estuvo presente en la estafa que experimentó. Entre ellas, el 42% identificó mensajes generados con IA, el 31% informó sobre voces clonadas y el 25% detectó imágenes o videos deepfake.
La tecnología permite reproducir estructuras de mensajes corporativos, adaptar el vocabulario y simular comunicaciones de entidades reconocidas. Ubiedo señaló que la combinación de familiaridad, velocidad y continuidad entre plataformas “aumenta la sensación de legitimidad”.
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Para limitar la exposición, la empresa de seguridad digital recomienda aplicar medidas de verificación antes de responder:
- No actúe de inmediato ante mensajes sobre bloqueos, pagos, paquetes o emergencias.
- No abra enlaces ni comparta códigos, claves o datos sensibles.
- Revise el número, el remitente y la dirección de los enlaces.
- Entre directamente en la aplicación o sitio oficial de la empresa.
- Confirme qué canales utiliza una marca y qué información nunca solicita por mensaje.
- Proteja el móvil y la información almacenada en él.
Las estafas impulsadas por IA aprovechan la confianza que generan WhatsApp, SMS y otras plataformas cotidianas. Verificar antes de responder sigue siendo la principal barrera frente a un engaño que puede comenzar con un solo mensaje.
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