Cyril Ramaphosa, presidente de Sudáfrica, pidió el lunes a su país “prepararse” ante la posibilidad de quedar excluido del programa estadounidense de comercio preferencial para África, en medio del deterioro de las relaciones entre Pretoria y Washington.
La Ley de Crecimiento y Oportunidad para África (AGOA, por sus siglas en inglés), que otorga a países elegibles del África subsahariana acceso preferencial libre de aranceles al mercado estadounidense, fue renovada hasta fines de 2028. Sudáfrica es el mayor beneficiario del esquema, pero su permanencia quedó bajo revisión en momentos en que Washington intensifica las críticas hacia Pretoria, incluidas acusaciones de discriminación contra afrikáners blancos que el gobierno sudafricano rechaza.
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“El Congreso decidió que debemos permanecer en AGOA. Lo que resta ahora es el Ejecutivo”, afirmó Ramaphosa, en referencia a que el acuerdo necesita todavía la firma del presidente estadounidense Donald Trump tras haber sido aprobado por el Congreso.
En respuesta a una pregunta de un periodista de la agencia AFP durante una conferencia de prensa, el mandatario sudafricano agregó: “Y, por cierto, para preparar a nuestra gente para esto, si alguna vez tenemos esa opción, no somos el primer ni el único país en ser excluido de AGOA. Y creo que no seremos el último”.
Si una exclusión debe entrar en vigor el 1 de enero, debe ser anunciada antes del 2 de noviembre, con un preaviso de 60 días al Congreso y al país afectado, ya que el presidente de Estados Unidos revisa anualmente la elegibilidad de cada nación en el esquema. El expresidente Joe Biden declaró inelegibles a República Centroafricana, Gabón, Níger y Uganda el 30 de octubre de 2023, con exclusiones que entraron en vigor el 1 de enero de 2024.
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El vínculo bilateral se deterioró desde que Trump asumió el cargo: Washington recortó la ayuda a Sudáfrica, expulsó a su embajador y reprendió a Ramaphosa en el Despacho Oval por denuncias desacreditadas de un supuesto “genocidio blanco”.
A mediados de septiembre, Washington anunció restricciones de visado para sudafricanos que “promuevan la discriminación racial, inciten a la violencia o permitan la confiscación de tierras sin compensación en Sudáfrica”, cuestiones que ambos países disputan. El año pasado, Estados Unidos puso en marcha un programa para reasentar a afrikáners blancos que aseguran sufrir persecución y delitos violentos en Sudáfrica.
Al 30 de septiembre, Estados Unidos había admitido a 16.287 sudafricanos bajo ese programa durante el año anterior, los únicos beneficiarios del estatuto de refugiado otorgado por Washington en ese período, junto con cinco afganos.
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Sudáfrica buscará mercados alternativos para minimizar los efectos de una eventual exclusión, señaló Ramaphosa. “Necesito, como presidente, prepararnos por si esto llega a ocurrir. Así que no debemos salir a saltar de edificios altos y pensar que esto es el fin del mundo”, dijo, aunque reconoció que las consecuencias serían, de todos modos, “devastadoras”.
Dentro de AGOA, Washington exime de aranceles aduaneros a los automóviles sudafricanos. Después de los metales preciosos, los vehículos constituyen el segundo rubro de exportación más importante del país hacia Estados Unidos, según datos de la autoridad tributaria sudafricana.
En 2025, la organización patronal del sector automotor Naamsa informó que 86.000 empleos están directamente vinculados al acuerdo en las fábricas de automóviles, cifra que asciende a 125.000 al incluir a sus subcontratistas.
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