
Gritos de “vergüenza, vergüenza” y “hacia la huelga general” han protagonizado una protesta histórica en plazas de toda España. Decenas de miles de personas han inundado Madrid con carteles contra los “fondos buitre”, gritos dirigidos a la clase política y proclamas sobre el “poder del pueblo”. La meta señalada por la principal pancarta y muchos cánticos es clara: convocar la huelga de todos los trabajadores. “Vamos a dar guerra hasta que nos escuchen”, dice Laura, integradora social de 23 años que lleva una semana acampando en Sol.
Como ella, muchas más personas (500.000 según el Sindicato de Inquilinas y 70.000 según la Delegación de Gobierno) han salido a protestar a pesar de la amenaza de lluvia. La indignación por el rechazo a los decretos de vivienda en el Congreso se ha hecho notar, al igual que el enfado contra la presidenta de Madrid, Ayuso, y el alcalde, Martínez-Almeida. Por encima de los políticos, el objetivo número uno era señalar a la especulación. Con cánticos de “fuera rentistas de nuestros barrios” o “los invasores son los inversores”, los manifestantes han dirigido sus exigencias a terminar con empresas y fondos que compran viviendas como estrategia económica.
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“Vamos a continuar luchando”
Con tres furgones policiales delante y una gran pancarta de “huelga general”, el foco más activo de la protesta ha recorrido toda la Gran Vía desde Plaza España hasta Cibeles. Ya frente al Ayuntamiento se han encontrado todos los manifestantes, formando una enorme masa social que encerraba a la diosa de la Cibeles. Las exigencias se extendían desde la prohibición de los desahucios y los fondos de inversión a evitar la subida de los precios. “La situación en todo el país de la vivienda y el alquiler es bastante precaria y vamos a continuar luchando hasta que todos los precios del alquiler se congelen”, ha explicado Daniel, un físico de 23 años.
Al preguntarle a Laura hasta cuándo seguirá manifestándose y durmiendo en su tienda de campaña en Sol, se niega a dar una fecha definitiva. “Hasta que se pongan medidas que de verdad valgan para solucionar el problema”, ha respondido. Junto a las demandas enfocadas en la vivienda, otros organismos se han unido para exponer las consecuencias que tiene este problema en todos los sectores sociales. Las docentes de Madrid, con una de sus portavoces a la cabeza de los discursos en Cibeles, han celebrado el anuncio de su huelga indefinida a partir del 14 de octubre. Maribel Giráldez, médica de familia de 67 años, ha explicado a Infobae mientras sostenía su pancarta en favor de la salud y vivienda pública que si sus “pacientes no tienen casa donde vivir, no pueden tener salud”.
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La indignación con los dirigentes políticos ha alcanzado cuotas muy altas en este país. Bastaba con andar unos minutos por el centro de Madrid durante este sábado para escuchar cánticos de “Ayuso y Almeida iros a la mierda”. Si sigues escuchando observas que el enfado continúa con el Congreso, al que los manifestantes tachan de “canalla” por los votos contrarios de PP, Vox y Junts a los dos decretos propuestos este viernes. El Gobierno central no ha esquivado las protestas, pues también ha recibido cánticos de “dónde está el gobierno progresista”.

Los distintos portavoces de las asociaciones que han tomado los micrófonos han recordado que el PSOE no ha tomado medidas hasta el detonante del desahucio de Maricarmen. “Es una vergüenza que en ocho años de mandato no se haya podido realizar algo al respecto”, ha añadido Daniel. Tras la caída de los decretos, Laura ha explicado que acudieron a los alrededores de las Cortes. “Nos enfadamos. Fuimos al Congreso, ahí a dar guerra, a ver si nos escuchaban”, ha relatado. La confianza en la clase política ha sido uno de los grandes perdedores en una manifestación donde, por otro lado, las asociaciones como el Sindicato de Inquilinas han celebrado el “renacer sindicalista”.
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