El pueblo donde mejor se come de la costa de Cantabria, famoso por sus guisos de pescado y su arroz: “Entre bosques, estuarios y playas abiertas al Cantábrico”

2026/07/20

San Vicente de la Barquera, Cantabria (Shutterstock).

San Vicente de la Barquera, Cantabria. (Shutterstock)

Cantabria es infinita. Al menos lo es su paisaje, que une mar, montaña y maravillosos pueblos; y su cocina, una de las más completas y con mejor producto de todo el país. Estos dos factores se unen en uno de los pueblos más especiales de la costa cántabra, una villa marinera que atrae cada año a miles de visitantes que quedan encandilados por su belleza y su gastronomía.

Se trata de San Vicente de la Barquera, un enclave mágico ubicado en la costa occidental de Cantabria y que es, además, un destino único para quienes busquen aunar paisaje con buena cocina. Incluso la Guía Michelin lo incluye en su lista de Los 10 pueblos costeros más gourmets de España’. “Es un encantador y pintoresco pueblo marinero famoso por su patrimonio medieval, como el castillo del Rey o la iglesia de Santa María de Los Ángeles”, escriben sobre este pueblo desde la guía.

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“Con vistas a los Picos de Europa, entre bosques, dunas, estuarios y playas abiertas al Cantábrico, aquí el mar sigue marcando el pulso de la vida diaria, especialmente en su activo puerto pesquero”, continúan desde Michelin. Un puerto alrededor del cual ha crecido un casco antiguo único, que concentra los principales monumentos de la localidad, como el Castillo del Rey, de origen medieval, o la iglesia de Santa María de los Ángeles, un templo de estilo gótico y declarado Bien de Interés Cultural que alberga una colección de retablos y sepulcros muy valiosa.

San Vicente de la Barquera y los Picos de Europa, Cantabria.
San Vicente de la Barquera y los Picos de Europa, Cantabria.

Estos son solo algunos de los muchos atractivos culturales y turísticos que presenta la que es considerada como la villa marinera por excelencia de Cantabria. Sus calles y rincones bien merecen un paseo, intercalado, por supuesto, con una parada para disfrutar de su afamada gastronomía, donde triunfan los arroces, los pescados y los mariscos, además de tradicionales guisos marineros como es el sorropotún, un puchero de bonito con patatas, cebolla y pimiento.

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De todo ello se puede disfrutar en sus muchos y buenos restaurantes. Uno de esos templos es Las Redes (Av. Los Soportales, 24), un local junto al antiguo muelle del pueblo que, sin grandes pretensiones, demuestra que aquí el producto del mar es el centro de las miradas. Su tartar de atún, el sorropotún, los callos de bacalao o los calamares son especialidades de la casa.

Frente al mercado local se encuentra otra clásica marisquería, Augusto (C. Mercado, 1), donde desde hace 40 años la familia González-Fernández ha elevado el sabor marinero a alta cocina. Recomendado por la Guía Michelin, cuenta con opción de mariscadas para compartir y buenos arroces, así como especialidades como las rabas de calamar, el mítico arroz con bogavante, de cuya elaboración fueron pioneros y, a la hora del postre, su deliciosa milhojas de crema.

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Y, si hablamos de lugares que reflejan la tradición local, no podemos obviar Sotavento (Avenida de Miramar, 16), un restaurante de gestión familiar que ha hecho del producto su mejor carta de presentación. Mariscos y pescados salvajes llegan directamente de la lonja, y los arroces hacen honor a la gran reputación ganada con el tiempo. Las zamburiñas son otro de sus imprescindibles.