El Grupo Volkswagen tendrá que afrontar un coste de hasta 16.000 millones de euros por el plan de recorte de empleo y producción acordado la semana pasada en el consejo de administración, que incluye la reducción de 50.000 puestos de trabajo adicionales y la progresiva pérdida de actividad de cuatro fábricas en Alemania. De forma paralela, el fabricante automovilístico sigue vendiendo empresas participadas como Bugatti, Everllence, la planta de Osnabruck y, todavía en estudio, Ducati. Incluso baraja la venta de sus participaciones en los clubes de fútbol Wolfsburg, Bayern de Munich, Stuttgart e Ingolstadt.
El fabricante alemán ha puesto en marcha la mayor reestructuración de su historia para hacer frente a lo que considera una batalla existencial frente a la competencia china, los elevados aranceles y el exceso de capacidad industrial. Según una fuente citada por Reuters, alrededor de 10.000 millones de euros corresponderán a los costes asociados a la reducción de plantilla, mientras que otros 6.000 millones estarán relacionados con la eliminación progresiva de la producción en cuatro centros alemanes. Volkswagen no ha querido pronunciarse sobre estas cifras, que fueron adelantadas inicialmente por la revista alemana Der Spiegel.
El acuerdo contempla explorar alternativas para varias plantas que se quedarán progresivamente sin modelos asignados durante la próxima década. La compañía prevé que el abandono gradual de la producción en Emden y Zwickau tenga un coste de unos 1.000 millones de euros en cada centro, mientras que la transición de Neckarsulm y Hannover supondría unos 2.000 millones por fábrica.
El coste de la operación llega en un momento en el que Volkswagen también está recurriendo a la venta de activos y negocios no estratégicos para reforzar su posición financiera. La operación más reciente ha sido el traspaso de las participaciones de Porsche en Bugatti Rimac y Rimac Group, una operación valorada en unos 1.000 millones de euros que se completó después de recibir las autorizaciones necesarias.
Más ventas para financiar la transformación
La venta de Bugatti se produce además en un contexto en el que Volkswagen está revisando de forma amplia su cartera de activos y negocios para obtener liquidez y concentrarse en las actividades consideradas estratégicas. Entre las operaciones que están sobre la mesa figura también Ducati, el fabricante italiano de motocicletas propiedad del grupo a través de Audi y por el que podría ingresar 1.250 millones, según algunas valoraciones. Además, la venta de su participación en el fabricante de motores náuticos Everllence reportó a Volkswagen 7.400 millones.
El proceso de desinversiones refleja la presión a la que se enfrenta Volkswagen para financiar una transformación industrial que tendrá un coste extraordinario de miles de millones de euros. El grupo necesita reducir capacidad y gastos estructurales al mismo tiempo que mantiene las inversiones necesarias para desarrollar nuevos vehículos eléctricos, software y tecnologías destinadas a recuperar competitividad frente a los fabricantes chinos.