Todo el mundo tiene, o ha tenido, una caja de Birba en casa. Llena de galletas o, años después, de hilos y botones, la lata con el puente de Camprodon forma parte del paisaje doméstico de varias generaciones. Lo que poca gente ha visto es la otra cara de la historia: el lugar donde se hacen las galletas. Mañana, sábado 3, coincidiendo con la octava edición de la Fira de la Galeta, Birba vuelve a abrir las puertas de su fábrica para que los visitantes la descubran de primera mano y se sientan como Charlie en la fábrica de chocolate, pero, en este caso, de galletas.
De una tienda a la fábrica
Todo empezó en 1893 en una pequeña tienda de ultramarinos. La familia Birba elaboraba allí galletas de manera artesanal. El éxito de aquellas recetas, hechas con materias primas de calidad, las convirtió en la actividad principal de la casa.
Los hornos de la fábrica original de Birba aún funcionan en la planta actual, junto al núcleo de Camprodon
Primero llegó una fábrica en el centro del pueblo y, en 2008, la actual, junto al núcleo, con más de 7.000 m². El cambio de escala, sin embargo, no lo ha borrado todo: se conservan, por ejemplo, los hornos de la fábrica original, que aún funcionan.

Una feria con la puerta abierta
Durante la feria, las visitas guiadas a la fábrica serán el sábado por la mañana y, por la tarde, Caram Caram conducirá una cata para descubrir las galletas Birba desde una mirada gastronómica.
Mientras tanto, la plaza de la Vila será el epicentro de un fin de semana con acceso gratuito, productores artesanos, más de 50 variedades de galletas, música y actividades para toda la familia. Es una buena ocasión para reencontrarse con las clásicas y conocer las últimas incorporaciones: las Receptes Nostàlgiques, con las que en 2025 la marca recuperó las Pirineus y las Dominó, y las Cuquis y las Núria Banyades.

Quien entra en la fábrica entiende por qué las galletas han mantenido el mismo sabor durante más de un siglo. Hay recetas que han pasado de generación en generación, ingredientes naturales, sin colorantes ni conservantes, y una elaboración artesanal que convive con la producción actual. El recorrido repasa el legado familiar y el proceso de elaboración, paso a paso.
Desde 1893, las galletas Birba han pasado de una tienda de ultramarinos a una fábrica de más de 7.000 m²
La visita, sin embargo, no se acaba con la feria. Durante el resto del año, el Ayuntamiento de Camprodon la organiza a través de la Oficina de Turismo. Se hace los martes y hay que reservar plaza por correo electrónico o por teléfono. Es una propuesta para todos los públicos y una buena excusa para descubrir la capital de la Vall de Camprodon, uno de los pueblos más bonitos del Ripollès, y su puente medieval, el mismo que ilustra las cajas.
Hay muchas galletas que viajan de casa en casa. Y las hay que merecen el viaje hasta el origen. Como si tuvieras el billete dorado de Charlie.

Más información:
Web: firadelagaleta.cat
Visitas a la fábrica: [email protected]
Contacto: 972 740 010