
El Senado de Brasil aprobó en la noche del miércoles un proyecto de ley para regular la explotación de minerales críticos y estratégicos, un paso hacia una mayor extracción de las reservas de tierras raras del país, solo superadas por las de China. Horas más tarde, sin embargo, la misma cámara frenó otra de las iniciativas centrales del presidente Luiz Inácio Lula da Silva a menos de dos meses de una elección que se presenta reñida.
La aprobación del marco regulatorio para tierras raras llega después de que la Cámara de Diputados lo respaldara de forma contundente el 6 de mayo. El texto ahora pasa a manos del mandatario, quien se espera que lo convierta en ley.
PUBLICIDAD
La legislación crea un régimen jurídico básico para las tierras raras y otros minerales considerados críticos, además de un fondo destinado a otorgar crédito a proyectos mineros. También contempla incentivos fiscales para el procesamiento de esos materiales dentro del territorio brasileño.
Brasil posee las segundas reservas más grandes del mundo de elementos de tierras raras, utilizados en una amplia variedad de productos, entre ellos teléfonos inteligentes, vehículos eléctricos, paneles solares y motores de aviones. Mientras China continúa dominando las cadenas globales de suministro de minerales críticos, el país sudamericano busca posicionarse como una alternativa a partir de sus reservas, en momentos en que distintas naciones buscan diversificar sus socios comerciales para reducir su dependencia del gigante asiático.
PUBLICIDAD
La norma crea el Fondo de Garantía de la Actividad Minera, con un aporte de 2.000 millones de reales (unos USD 391 millones) del Gobierno federal para respaldar proyectos vinculados a la producción de estos minerales. También incluye un programa específico para incentivar el procesamiento y la transformación de los materiales dentro de Brasil, con beneficios fiscales federales por 5.000 millones de reales (USD 978 millones) distribuidos en créditos impositivos durante cinco años.

El proyecto crea, además, el Consejo Nacional para la Industrialización de Minerales Críticos y Estratégicos, encargado de señalar los proyectos prioritarios que recibirán respaldo del fondo. La minería, que en algunos casos podría desarrollarse cerca de reservas en la Amazonia, conlleva riesgos ambientales considerables, según se advirtió.
PUBLICIDAD
Un análisis conjunto de The Associated Press y Reporter Brasil identificó una ola de inversión estadounidense luego de que China restringiera el año pasado las exportaciones de tierras raras en respuesta a los aranceles impuestos por Estados Unidos. Entre esas operaciones figura la compra de Serra Verde, el único productor comercial de tierras raras de Brasil, por parte de una firma en la que el Gobierno estadounidense tiene participación.
En abril, la empresa USA Rare Earth informó que había acordado pagar aproximadamente USD 2.800 millones por Serra Verde, propietaria de la mina y la planta de procesamiento Pela Ema, en el estado de Goiás.
PUBLICIDAD

Lula reiteró en varias oportunidades que Brasil debe capitalizar el interés internacional por estos minerales para desarrollar una industria nacional, en lugar de limitarse a exportar la materia prima. La disponibilidad de tierras raras en Brasil ya despertó inversión extranjera concreta, como la compra de Serra Verde por parte de una firma vinculada al Gobierno de Estados Unidos, mientras el país sudamericano avanza en un marco legal que busca retener el procesamiento industrial de esos minerales dentro de su propio territorio.
“No vamos a repetir lo que pasó con la plata y el oro en América Latina”, dijo Lula a periodistas en Washington el 7 de mayo, tras su reunión con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. “Con las tierras raras, vamos a cambiar nuestro comportamiento. Queremos que Brasil sea el gran ganador de estas riquezas.”
PUBLICIDAD
Tras ese encuentro, Lula dejó en claro que Brasil también mantiene conversaciones con otros países. “Brasil tiene la obligación de compartir con quien quiera participar con nosotros, sea Estados Unidos, China, Alemania o Francia”, afirmó. En febrero, Brasil e India firmaron un memorando de entendimiento no vinculante sobre minerales críticos y tierras raras para reforzar la cooperación entre ambos países.
El Observatorio del Clima, la mayor red de organizaciones ambientales de Brasil, cuestionó el proyecto al considerar que aumenta la flexibilidad regulatoria sin garantizar contrapartidas económicas, climáticas o socioambientales.
“Los minerales críticos y estratégicos son necesarios para la transición energética, pero esto no puede convertirse en un cheque en blanco para la minería. No tiene sentido (…) acelerar propuestas legislativas que no garantizan los derechos de las comunidades y los territorios afectados”, sostuvo Suely Araújo, coordinadora de Políticas Públicas del Observatorio del Clima, en un comunicado del 1 de septiembre.
PUBLICIDAD
Leonardo Paz Neves, profesor de relaciones internacionales de la Fundación Getulio Vargas (FGV), consideró que Brasil debería dar un debate público sobre la exploración y producción de sus recursos. “El acceso ya existe”, señaló Paz Neves en referencia a la reciente compra de Serra Verde por parte de USA Rare Earth. “La gran pregunta aquí es si el Estado va a querer negociar algún tipo de acuerdo privilegiado respecto de ese acceso.”
La misma semana legislativa dejó un revés para Lula. Una comisión del Senado aprobó el jueves una enmienda constitucional para reducir la jornada laboral estándar de seis a cinco días, pero el presidente de la cámara alta, Davi Alcolumbre, no llegó a incluir el proyecto en la agenda de votación del recinto.
PUBLICIDAD
La iniciativa, conocida en Brasil como medida “6x1”, es la bandera legislativa que el exsindicalista colocó en el centro de su discurso de campaña, en momentos en que encuestas recientes sugieren que las investigaciones sobre su hijo, Fábio Luís Lula da Silva, en el marco de una pesquisa federal por presunta corrupción y tráfico de influencias, le restan apoyo. La postergación dejó al mandatario molesto y con señalamientos directos hacia sus rivales.
“Ayer, Brasil volvió a ver quién es quién en el Congreso”, escribió Lula en la red social X. “Mientras intentábamos avanzar con la enmienda constitucional para terminar con la semana laboral de seis días en el Senado, la oposición, liderada por el coordinador de campaña de mi oponente en esta carrera presidencial, trabajaba para bloquearla.”
PUBLICIDAD
El senador Flávio Bolsonaro, principal rival de Lula en la contienda presidencial, suspendió esta semana sus actividades de campaña y respaldó una propuesta alternativa que otorgaría a los trabajadores mayor libertad para negociar sus horarios directamente con los empleadores. Bolsonaro no estuvo presente en Brasilia el miércoles, pero sus aliados trabajaron para impedir una votación en el recinto, convencidos de que su aprobación le daría a Lula una victoria política en un momento en que las encuestas muestran una contienda presidencial pareja.
El Senado no logró reunir el jueves los votos necesarios para tratar la reforma de la semana laboral, por lo que la enmienda quedó pendiente para una eventual sesión especial más adelante en septiembre, con expectativas de que recién pueda someterse a votación después de la primera vuelta electoral. Al tratarse de una enmienda constitucional, la medida requiere al menos 49 votos de los 81 miembros del Senado en cada una de dos rondas, un umbral que el oficialismo no tenía garantizado.
El senador Randolfe Rodrigues, líder del Gobierno en el Congreso, señaló que los aliados de Lula intentarán convencer a Alcolumbre de convocar una sesión especial de votación dedicada a la propuesta más adelante este mes. De todos modos, reconoció que una votación resultaría más viable recién después de la primera vuelta electoral, cuando los senadores regresen a Brasilia.
“Los trabajadores esperan un tema como este desde 1988, y no podíamos arriesgarnos a someterlo a votación, quedar por debajo del número requerido y que la enmienda constitucional fuera rechazada”, dijo Rodrigues. “No teníamos las garantías ni la confianza de que contábamos con los votos.”
El revés se dio en la misma semana en que el Congreso avanzó con al menos otros dos puntos de la agenda prioritaria de Lula: un proyecto que apunta a acelerar megaproyectos de centros de datos y la legislación sobre minerales críticos que otorga al Gobierno mayor control sobre acuerdos mineros. También está prevista una votación final para eliminar de manera permanente un impuesto sobre importaciones de bajo valor, después de que el mandatario resolviera una disputa previa con Alcolumbre.