
El senador español Juan José Matarí anunció que la Comisión de Asuntos Iberoamericanos del Senado de España debatirá a finales de septiembre una iniciativa para condenar al régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo, exigir la liberación de los presos políticos y reclamar acciones diplomáticas que empujen una transición democrática en Nicaragua. La propuesta parte de la premisa de que, a juicio del parlamentario, el actual poder nicaragüense no propiciará por sí mismo ningún cambio político.
Matarí, presidente de esa comisión, dijo en una entrevista concedida al periodista Juan Cruz Castiñeiras que el texto buscará condenar “la violencia, la represión”, e instar al Gobierno español a activar “todos los mecanismos necesarios” para favorecer “la recuperación de la libertad y la democracia en Nicaragua”. Añadió que “es importante que todas las instituciones posibles se mantenga esa presión política y diplomática contra el régimen”.
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La moción también incluirá el respaldo del Parlamento español a resoluciones y pronunciamientos de Naciones Unidas, la OEA y la Corte Interamericana de Derechos Humanos sobre Nicaragua. Según explicó el senador, el objetivo es defender la democracia, el Estado de derecho y los derechos fundamentales en el país centroamericano.
Entre los puntos del texto figurará además la exigencia de “la liberación inmediata e incondicional de todos los presos políticos” y el cese de “la represión, de las detenciones ilegales y de las detenciones arbitrarias”. La iniciativa, según sostuvo, también pedirá al Ejecutivo español que impulse en el marco de la Unión Europea y otros foros internacionales medidas diplomáticas orientadas a sancionar violaciones de derechos humanos y promover la restauración democrática.
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El parlamentario señaló que espera reunir una mayoría cuando la propuesta se vote en septiembre, aunque admitió dudas sobre la posición que puedan adoptar fuerzas que respaldan al actual Gobierno español. Mencionó en ese punto al Partido Socialista Obrero Español y a Podemos como formaciones cuyo voto considera incierto.
“Es una incógnita lo que voten a esa iniciativa partidos que apoyan en este momento al Gobierno”, afirmó. Aun así, sostuvo que pedirá respaldo a todos los grupos porque, en su criterio, “en la lucha a favor de la democracia, en contra de las dictaduras, no puede haber colores políticos”.
Durante la entrevista, Matarí vinculó la ofensiva parlamentaria con las reformas institucionales promovidas por el régimen nicaragüense. A su juicio, esas decisiones muestran una voluntad declarada de Ortega y Murillo de perpetuarse en el poder y de afianzar esa continuidad mediante cambios en la arquitectura institucional.
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El senador describió la situación de Nicaragua como la de “una dictadura muy cruel, represiva” que, dijo, ha elevado su nivel de coerción en las últimas fechas. También afirmó que ese proceso ya “no deja lugar a ninguna duda de que no habrá más elecciones en Nicaragua”.

Matarí también criticó la posición de gobiernos latinoamericanos ante el caso nicaragüense, en especial la de Brasil y México. Al referirse a una condena debatida en el ámbito de la OEA, indicó que los embajadores censuraron al régimen salvo Brasil, que votó en contra, y México, que se abstuvo.
Calificó esa conducta como “lamentable” y sostuvo que existe una doble vara de sectores de izquierda frente a gobiernos autoritarios. “Si las dictaduras, si los regímenes autoritarios son de izquierda, se valoran de una manera; si son de derecha, se valoran de otra. Eso no puede ser”, declaró.
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El presidente de la comisión del Senado español afirmó además que la izquierda democrática debería condenar las violaciones de derechos humanos sin atender a la orientación ideológica del gobierno responsable. En esa línea, pidió una respuesta política homogénea frente a Nicaragua, Venezuela y Cuba.
Sobre Europa, sostuvo que la posición crítica ya existe, pero consideró insuficiente el nivel actual de respuesta. Dijo que la Unión Europea condena la represión del régimen nicaragüense y reclama la liberación de los presos políticos, aunque estimó que el momento actual exige “dar un paso más”.
Ese paso, detalló, debería traducirse en medidas “diplomáticas, sancionadoras” capaces de producir resultados favorables para la población nicaragüense. “Las declaraciones son muy importantes, pero las declaraciones a veces no son suficientes”, afirmó.
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Matarí descartó además que Ortega pueda abrir una transición política al final de su vida. “Él no piensa ninguna transición. Es lo que piensa junto con la señora Murillo: perpetuarse y perpetuar un régimen que pueda ser hereditario”, sostuvo.

Desde esa premisa, defendió que la presión debe venir de fuera: de la OEA, la ONU, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, la Unión Europea y de España por su influencia en la comunidad iberoamericana. También aseguró que las recientes reformas del régimen refuerzan la necesidad de aumentar esa presión internacional.
“El régimen solamente se sostiene con violencia, con intimidación, con represión”, afirmó Matarí. En el mismo tramo de la entrevista situó la crisis de Nicaragua dentro de un escenario regional que incluye a Venezuela y Cuba, y expresó su deseo de que una eventual salida sea “un final incruento, un final rápido y que sea un final efectivo” para recuperar la democracia en Nicaragua.
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