El sorprendente superventas en EE. UU.: espiritualidad y buenos sentimientos

2026/08/08

La primera novela del estadounidense Allen Levi (Alabama, 1956) se ha convertido en un sorprendente fenómeno editorial en su país, donde, tras su publicación en 2023, fue ascendiendo en las listas hasta ocupar la primera posición de los libros más vendidos en The New York Times. Allen, abogado, cantante y compositor, se retó a sí mismo sobre su capacidad de escritura. Empezó la redacción de un texto que fue adquiriendo volumen y que autoeditó. Simon & Shuster le echó el guante y lo incorporó a uno de sus sellos. Ahora se publica en nuestro país.

¿Cuáles son las claves de su éxito? La historia de Levi tiene todos los ingredientes de una fábula amable, donde se apuesta por los buenos sentimientos. Está atravesada por una fuerte espiritualidad de signo cristiano. La novela se suma a otras manifestaciones artísticas que en los últimos tiempos plasman de diferentes maneras una vertiente mística.

⁄ Allen Levi, veterano abogado, cantante y compositor, se retó a sí mismo sobre su capacidad de escritura

Su protagonista, Theo, es un octogenario (86) afable, de origen portugués, con una gran habilidad para escuchar a las personas y entender sus circunstancias. Lejos del estereotipo de anciano frágil y vulnerable, Levi ha optado por dibujar una figura sólida y fuerte, un hombre ágil, deportista, culto, cosmopolita y bien posicionado y lo ha rodeado de cierto misterio.

El veterano Theo, eso sí, con formas y expresiones de otros tiempos –vestimenta, cartas manuscritas, el lenguaje…– recala en Golden, una localidad del sur de Estados Unidos, para resolver –dice– unos asuntos con unas propiedades. No sabe a ciencia cierta cuánto tiempo permanecerá allí. Ha dejado su residencia habitual en Nueva York. Con el paso de las semanas, va convirtiéndose en una presencia habitual de ciertos espacios.

En uno de ellos, el café Chalice, Theo siempre se presenta con su nombre de pila; observa el casi centenar de retratos fotográficos hechos a lápiz que cuelgan de sus paredes, obra de un artista local. Su mirada, pausada y minuciosa, le lleva a preguntarse por las personas que hay detrás de cada uno de esos rostros.

Aquí arranca la misión que se encomienda: adquirir las obras, mandar una carta a cada retratado y quedar con ellos para hacerles entrega –“ofrenda”, apunta el texto– de la obra. El punto de encuentro será siempre el mismo: un banco en el parque junto a una fuente.

Theo conocerá a diferentes personas, cada una con su historia a la espalda: Minette, que ansía la maternidad; la pequeña Lamisha, ingresada en un hospital; la sintecho Ellen; Basil, el músico callejero; Simone, el chelista, la periodista local…

La creación de un espacio, de un “set” –el café y su propietario, la librería a cargo de Tony, el parque, la avenida, su vivienda en Ponder House, el paseo junto al río Oxbow…–, propicia que el lector se familiarice con el microcosmos de Golden, como esas series que giran en torno a un grupo de habitantes de un pueblo. Hay también diferentes referencias culturales, artísticas y musicales: el protagonista escuchó a Pau Casals en París o Simone interpretará una pieza del barcelonés Gaspar Cassadó.

Cuando la reiterada entrega de retratos amenaza con desbordarse y ser cansina, Levi se contiene e introduce nuevos elementos en la trama. Conoceremos aspectos biográficos de Theo, de su pasado, que irán otorgando sentido a su enigmático viaje. Un trayecto donde la presencia del mensaje cristiano va creciendo con referencias a la figura de Jesús y a su mensaje –el amor como primer mandato–, y se interpreta como una suerte de relectura evangélica.

Por todo ello, el libro de Allen Levi, de fácil lectura y sencillo planteamiento, puede atraer también entre nosotros a un sector del público.

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Allen Levi Theo de Golden. Traducción al castellano de Laura Vidal Sanz y al catalán de Víctor Vázquez Monedero. Grijalbo/Rosa dels vents. 448/464 páginas. 22,90 euros