El Wi-Fi de tu hogar puede fallar por culpa de estos objetos cotidianos que casi nadie imagina

2026/07/16

Manos de un hombre tecleando en una laptop plateada con pantalla mostrando configuración de red Wi-Fi, junto a un router negro en un escritorio blanco.

Hay objetos dentro de la casa que pueden provocar interferencia en la red WiFi. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La velocidad y estabilidad de una red Wi-Fi no dependen únicamente de la calidad del router o del plan de internet contratado. Objetos tan comunes como un horno microondas, un acuario, un espejo o incluso la ubicación del router pueden interferir con la señal inalámbrica y provocar cortes, menor velocidad o zonas sin cobertura dentro del hogar.

Aunque muchas personas atribuyen los problemas de conexión a su proveedor de internet, expertos en redes inalámbricas señalan que gran parte de las fallas se originan por interferencias físicas o por una mala distribución de la señal.

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Identificar estos obstáculos puede mejorar el rendimiento del Wi-Fi sin necesidad de cambiar de operador o contratar un servicio más costoso.

Wi-Fi - contraseña - internet - router - tecnología - 28 de junio
La señal WiFi dentro de casa puede ser perjudicada por algunos objetos dentro de casa. (Imagen ilustrativa Infobae)

Uno de los principales causantes de interferencias es el horno microondas.

Alex Hills, uno de los pioneros en el desarrollo de grandes redes Wi-Fi y autor del libro Wi-Fi and the Bad Boys of Radio, explica que muchos hornos utilizan la banda de 2,4 GHz, la misma frecuencia empleada por numerosas redes inalámbricas y dispositivos Bluetooth.

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Aunque los modelos modernos cuentan con mejor aislamiento, los microondas antiguos o deteriorados pueden emitir pequeñas fugas de señal capaces de afectar temporalmente la conexión inalámbrica.

El problema puede hacerse más evidente cuando el router también opera en la banda de 2,4 GHz.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
El microondas puede generar interferencia en el WiFi. (Imagen Ilustrativa Infobae)

En equipos más recientes, una forma de reducir esta interferencia consiste en utilizar la banda de 5 GHz, que ofrece mayor velocidad y no comparte la misma frecuencia con los hornos microondas.

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Pocas personas imaginan que una pecera puede convertirse en un obstáculo para el Wi-Fi.

El agua absorbe parte de las ondas de radio utilizadas por las redes inalámbricas. Si entre el router y el dispositivo existe un acuario de gran tamaño, la señal puede perder intensidad antes de llegar a su destino.

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Este fenómeno recibe el nombre de efecto sombra, una situación en la que un objeto bloquea parcialmente la propagación de las ondas de radio.

No solo los acuarios producen este efecto. También ocurre con paredes gruesas de ladrillo, hormigón, columnas o cualquier estructura densa que se interponga entre el router y los dispositivos conectados.

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Vista cercana de dos peces plateados nadando en un acuario de agua dulce lleno de exuberantes plantas acuáticas verdes y rojizas, piedras lisas y grava.
El agua del acuario puede absorber la señal Wi-Fi. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las superficies reflectantes representan otro obstáculo poco conocido. Al igual que sucede con la luz, las ondas de radio también pueden reflejarse sobre determinados materiales.

Espejos de gran tamaño, televisores, muebles metálicos o paredes con componentes de aluminio pueden modificar la trayectoria de la señal y generar zonas donde la cobertura disminuye considerablemente.

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Si una habitación presenta mala recepción, conviene revisar si entre el router y el dispositivo existe alguno de estos elementos. En algunos casos basta con mover ligeramente el router para mejorar la distribución de la señal.

Una sala de estar con paredes texturizadas, un gran espejo dorado, un sillón terracota, una mesa consola curva y un olivo en maceta junto a una ventana.
Los espejos grandes dentro de casa pueden reflejar las ondas WiFi. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las condiciones meteorológicas extremas también influyen en el funcionamiento de las redes.

Las lluvias intensas normalmente no afectan el Wi-Fi doméstico, pero sí pueden generar problemas cuando la conexión depende de enlaces inalámbricos entre edificios o de internet satelital.

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La nieve, el hielo o las tormentas pueden afectar la infraestructura de telecomunicaciones, dañar cables o cubrir antenas receptoras.

Las olas de calor también pueden perjudicar el rendimiento de algunos equipos electrónicos si trabajan durante largos periodos a temperaturas elevadas.

Hombre con abrigo negro, bufanda gris y gorro en una calle mojada de ciudad con tráfico y edificios, exhalando vaho en el aire frío.
El clima también puede interferir en la calidad del internet. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Además, durante episodios de mal tiempo muchas personas permanecen en casa utilizando simultáneamente plataformas de video, videojuegos o videollamadas, lo que incrementa el tráfico de la red doméstica y puede generar una sensación de lentitud.

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Existen varias recomendaciones sencillas para optimizar el rendimiento de una red inalámbrica:

Las redes en malla permiten distribuir varios puntos de acceso por toda la casa para eliminar zonas sin cobertura y mantener una conexión más estable.