La inseguridad volvió a convertirse en la principal preocupación de los vecinos de San Carlos, donde aseguran que los robos se repiten prácticamente todas las semanas y que los delincuentes actúan con una tranquilidad que, según denuncian, solo puede explicarse por la escasa presencia policial.
En la zona de 34 entre 136 y 137, afirman que en apenas dos meses se registró el robo de un automóvil y de al menos tres baterías, la última en la madrugada de ayer y a manos de un mismo ladrón, que aparece una y otra vez en las cámaras de seguridad.
“Espera a que la gente se duerma para salir a robar”, resumió un frentista, quien describió una modalidad que ya conocen de memoria. Según relatan, el delincuente llega caminando, viviría no muy lejos del lugar y muchas veces actúa solo, aunque en ocasiones lo acompaña una mujer. Recorre la cuadra, tantea puertas, revisa vehículos y se lleva todo lo que encuentra a su alcance.
Lo que más indigna a los habitantes de ese sector de la Ciudad es que a apenas dos cuadras funciona una subcomisaría, pero, pese a ello, aseguran que los delitos no disminuyen.
“Esto es una zona liberada”, repiten con resignación. Incluso sostienen que el autor de varios hechos está plenamente identificado por las cámaras particulares de distintas viviendas, aunque hasta el momento sigue actuando con total impunidad.
La preocupación no se limita a ese sector de San Carlos. A pocas cuadras, del lado del barrio La Cumbre, el panorama es similar. En la zona de 34 entre 131 y 132, los vecinos aseguran que los robos ocurren a cualquier hora del día y bajo distintas modalidades, generando un clima de permanente temor.
“Vivimos pendientes de cualquier ruido”, describieron. Según explicó, la tranquilidad que caracterizaba al barrio quedó atrás y hoy muchas familias se acuestan con la sensación de que en cualquier momento pueden convertirse en la próxima víctima.
Las cámaras de seguridad volvieron a registrar en los últimos días movimientos que incrementaron la preocupación. En una de las filmaciones se observa a varios sospechosos recorriendo la cuadra y tomando fotografías de distintas viviendas, una maniobra que los vecinos interpretan como una tarea de inteligencia previa a futuros robos. En otro video, en tanto, se ve cómo delincuentes sustraen una motocicleta por encima de la reja de una casa, actuando con absoluta calma y sin aparentar temor a ser descubiertos.
Pero los robos de vehículos y motos son apenas una parte del problema. Los habitantes del barrio también denuncian violentas entraderas ocurridas durante la madrugada. En algunos episodios, las víctimas fueron amenazadas, reducidas, maniatadas e incluso golpeadas mientras los delincuentes recorrían cada ambiente de las viviendas en busca de dinero y objetos de valor.
Para los vecinos, 2026 marcó un fuerte deterioro de la seguridad. Sostienen que antes los hechos eran esporádicos, pero ahora ocurren todas las semanas y en distintos horarios. También cuestionan la respuesta policial. Aseguran que en reiteradas oportunidades llamaron al 911, aunque los patrulleros llegaron cuando los delincuentes ya habían escapado. “Las denuncias se hacen, pero todo sigue igual”, lamentan.
Frente a ese escenario, muchos decidieron organizarse por su cuenta. Los grupos de WhatsApp barriales funcionan durante las 24 horas para compartir alertas, imágenes captadas por cámaras particulares y avisar sobre movimientos sospechosos. Algunos vecinos incluso comenzaron a pasar “noches en vela” para evitar disgustos.
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