La basura acumulada del día es parte del paisaje de Villa Alba, en La Plata, y el barrio El Carmen, en Berisso, donde vecinos y comerciantes aseguran que los camiones recolectores pasan con frecuencia, pero los basurales reaparecen pocas horas después por el descarte clandestino de residuos. La situación se repite sobre la Ruta Provincial 11 y en la zona de calle 600, donde también denuncian quema de cables, presencia de roedores y vehículos incendiados.
El reclamo suma un nuevo capítulo a una problemática que EL DÍA viene reflejando desde hace meses en la sección La Región. En distintas recorridas por Villa Alba, vecinos advirtieron sobre la proliferación de microbasurales, la acumulación de residuos junto a zanjas y el deterioro ambiental que afecta a uno de los accesos más transitados del sudoeste platense. Ahora, el problema cruza la línea jurisdiccional y alcanza también al sector berissense de El Carmen.
“Los camiones vienen constantemente, tanto los de La Plata como los de Berisso. El problema es que se van y al rato aparece alguien con un auto, una camioneta o un carro a tirar basura”, contó una comerciante de la zona. Según relató, la escena se repite incluso durante la noche, cuando además suelen quemarse cables robados y distintos tipos de residuos.
Los vecinos insisten en que no se trata únicamente de bolsas domiciliarias. En los montículos aparecen maderas, restos de poda, neumáticos, cables quemados e incluso vehículos abandonados que luego terminan incendiados. A pocos metros funciona una central de suministro eléctrico, por lo que el robo de cables también forma parte de las preocupaciones cotidianas. “Nos robaron hasta las lámparas del frente del negocio. Vinieron con una escalera”, describió.
El impacto se siente especialmente durante el verano. Quienes viven cerca de los terrenos linderos aseguran que conviven con malos olores, ratas y humo permanente. Uno de los propietarios de la zona, coloca carteles para desalentar la acumulación de residuos y termina limpiando o quemando la basura para evitar que las plagas invadan su vivienda. Sin embargo, advierten que enfrentar a quienes descargan desperdicios suele terminar en discusiones, por lo que muchos prefieren no intervenir.
A esta situación se le agrega la frontera entre ambos municipios. Sobre un mismo corredor conviven la calle 41 de Berisso y la 600 de La Plata, mientras que la Ruta 11 marca el límite administrativo. Pese a esa división, los testimonios coinciden en un punto: la recolección existe, el corte de pasto y el zanjeo también se realizan, pero el descarte ilegal supera la capacidad de respuesta. “No creo que sea solo un problema de jurisdicción; es un problema de educación y de respeto”, resumió la comerciante.
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