Hay carreras de trail running en las que el cronómetro pasa a un segundo plano y el paisaje se convierte en el protagonista. Así ha sido este sábado 10 de octubre en la Enrosadira Trail 2026. La Val, en Alta Badia, ha acogido la primera edición oficial de una prueba que invita a descubrir los Dolomitas italianos a través de tres distancias: 20, 40 y 55 kilómetros.
Como redactora de Runedia, Turismo de Alta Badía nos ha alojado en el Hotel La Müda (Badia), hemos hecho una ruta de senderismo por la zona primero y luego he participado en la distancia corta de 20K: el recorrido suma 21,3 kilómetros y alrededor de 1.300 metros de desnivel positivo. Una propuesta que combina exigencia física, senderos de montaña y panorámicas alpinas en uno de los momentos más especiales del año para visitar este territorio.
“Correr 21 kilómetros en Alta Badia ha sido delicioso de principio a fin. Nunca me había detenido tantas veces a sacar fotos de los paisajes en una carrera de trail. Los colores, los contrastes del paisaje alpino con el rocoso y unos avituallamientos bien organizados y con comida y bebida abundante han hecho que mi primera experiencia de los Dolomitas me haya generado ganas ya de volver". Así resumo mi experiencia en una carrera que apuesta por algo más que el desafío deportivo: disfrutar de la montaña y descubrir la identidad de un lugar donde los caminos tradicionales y la naturaleza forman parte del día a día.

21 kilómetros entre bosques, praderas y montañas de los Alpes italianos con los Dolomitas como telón de fondo
La carrera ha arrancado en la plaza de la iglesia de La Val, situada a unos 1.362 metros de altitud, y regresa al mismo punto después de completar un recorrido circular por los alrededores de la localidad. Por el camino, los corredores atraviesan bosques, zonas de subida y tramos con vistas abiertas a las montañas de Alta Badia.
Entre los lugares destacados del trazado figuran los Prati del Rit, unas praderas alpinas que forman parte del paisaje más característico de la zona. El recorrido también discurre por el entorno de la iglesia de Santa Bárbara y por las tradicionales vilas ladinas, pequeños conjuntos rurales que conservan la arquitectura y la identidad de esta región de los Dolomitas.
La ruta exige gestionar bien las fuerzas. Con aproximadamente 1.300 metros de desnivel positivo acumulado, los 21 kilómetros plantean un desafío para las piernas, especialmente en las subidas. No se trata únicamente de mantener un ritmo constante, sino de adaptar el esfuerzo a las características de un recorrido de montaña. La organización ha establecido dos puntos de avituallamiento durante el recorrido: el primero, en Ramëi/Ciamplorët, en torno al kilómetro 9,1, y el segundo, en Ütia da Rit, cerca del kilómetro 14,6 y a casi 2.000 metros de altitud, en el Parque Natural Fanes-Sennes-Prags. La meta fue regresar de nuevo a La Val, donde los participantes completan el recorrido.

El otoño convierte Alta Badia en un escenario único
La fecha elegida para la Enrosadira Trail no es casual. Octubre es uno de los meses más atractivos para descubrir los Dolomitas, cuando los bosques cambian de color y los alerces tiñen las laderas de tonos amarillos, rosas y dorados.
Estos árboles tienen una particularidad que los distingue de muchas otras coníferas: a medida que los días se acortan y bajan las temperaturas, dejan de producir clorofila, el pigmento que les proporciona su color verde. Entonces aparecen los tonos dorados que transforman el paisaje otoñal de Alta Badia.
La organización de la Enrosadira Trail ha elegido precisamente esta estación otoñal para celebrar su primera edición oficial. El nombre de la carrera remite al fenómeno natural de la enrosadira, que tiñe las paredes de los Dolomitas de tonalidades rosadas, rojizas y anaranjadas cuando reciben la luz del amanecer o del atardecer.

El resultado es una prueba que une deporte y paisaje en un entorno declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO. Para quienes buscan una carrera de montaña que combine desnivel, senderos alpinos y el atractivo de correr en plena transformación otoñal, la Enrosadira Trail es una gran opción: propone una forma diferente de conocer Alta Badia.