Las autoridades turcas intervinieron este miércoles la señal de Halk TV, una de las cadenas de televisión más vistas del país y principal voz opositora, mediante una redada policial de madrugada en su sede de Estambul que interrumpió las transmisiones en vivo y bloqueó el acceso de los trabajadores al edificio.
El operativo comenzó alrededor de las 06:00 hora local (03:00 GMT), cuando cientos de efectivos policiales rodearon las instalaciones del medio de comunicación, cortaron el tránsito en la calle lindante y forzaron el corte de la señal.
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El Gobierno designó un administrador estatal —denominado en turco kayyum— para asumir el control de la empresa. En un comunicado publicado en la red social X, la propia cadena resumió la situación con precisión: “Se ha nombrado un kayyum, las transmisiones han sido detenidas y los empleados de Halk TV no pueden ingresar al edificio”, describió.
El editor de Halk TV, Suat Toktaş, se negó a cooperar con el funcionario impuesto por el Gobierno de Recep Tayyip Erdoğan. En la pantalla de la señal intervenida, el noticiero fue reemplazado por repeticiones de programas de cocina y naturaleza.
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Por su parte, los periodistas del canal encontraron la manera de sortear la medida: en lugar de ceder ante el kayyum, se reorganizaron y lanzaron una transmisión conjunta a través de YouTube, con conexiones en vivo desde distintos puntos de la ciudad, según replicó el periódico local Cumhuriyet.

La Fiscalía de Estambul justificó la intervención mediante una denuncia por corrupción y blanqueo de dinero atribuidos al dueño de la emisora, Cafer Mahiroğlu, en el marco de licitaciones municipales en Esmirna vinculadas a otra de sus empresas.
En ese contexto, las autoridades emitieron órdenes de detención contra 17 personas, de las cuales 11 ya fueron arrestadas. El comunicado de la Fiscalía no especificó la identidad de los detenidos.
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La intervención encendió las alarmas en la oposición. El partido socialdemócrata Yeni —la mayor fuerza opositora del país— tildó la decisión de “un error histórico” atribuible a dirigentes “débiles y cobardes”.
Su líder, Özgür Özel, fue más directo en la red social X: “Hacer redadas de madrugada en un canal de televisión para intervenirlo es algo propio de dictadores”, expresó.
Özel también subrayó el contexto político inmediato: la intervención se produjo el mismo día en que Ekrem İmamoğlu, alcalde de Estambul encarcelado y candidato presidencial de Yeni, debía pronunciar su alegato de defensa ante el tribunal.
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La coincidencia de fechas fue destacada también por el mencionado diario Cumhuriyet, que señaló que el operativo despertó especial atención precisamente por ese motivo.

Fundada en 2005 con una orientación próxima a la oposición socialdemócrata, Halk TV se había convertido en la principal cadena televisiva crítica del Gobierno turco.
A lo largo de los años, acumuló numerosas multas administrativas y órdenes de suspensión temporal de programas de entrevistas, motivadas con frecuencia por declaraciones de sus invitados que las autoridades calificaban de “falta de respeto”.
La intervención se produjo en un contexto de presiones sostenidas sobre los medios de comunicación en Turquía, según señaló Cumhuriyet.
Por su parte, la Asociación de Periodistas Contemporáneos, con sede en Ankara, manifestó: “El nombramiento de un administrador judicial para Halk TV y la suspensión de sus emisiones constituyen una grave injerencia contra la libertad de prensa y la libertad de expresión. Esta decisión, que ignora los derechos constitucionales y el derecho del público a acceder a la información, es inaceptable”.
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