¿Es realmente un chollo el mantenimiento de los coches eléctricos?

2026/08/24

Durante años, la industria del automóvil ha vendido el vehículo eléctrico como un coche prácticamente libre de mantenimiento. El argumento tiene una base sólida: un motor eléctrico apenas cuenta con una pieza móvil frente a los cientos de componentes de un propulsor de gasolina o diésel. Sin aceite de motor, sin embrague, sin correas de distribución, sin filtros de combustible ni escapes, las visitas al taller se reducen considerablemente.

Pero una cosa es que el mantenimiento sea menor y otra muy distinta que desaparezca. La realidad es que los coches eléctricos siguen necesitando revisiones periódicas y presentan necesidades específicas que muchos conductores desconocen. Además, la electrificación está obligando a transformar los talleres, donde el software, la electrónica y la alta tensión ganan protagonismo frente a la mecánica tradicional.

Un mantenimiento más barato... pero no inexistente

Los estudios del sector coinciden en que mantener un coche eléctrico resulta entre un 20% y un 40% más económico que hacerlo con un vehículo de combustión gracias a la reducción de piezas sometidas a desgaste. Sin embargo, existen componentes que siguen siendo críticos para garantizar la seguridad, la autonomía y la vida útil del vehículo.

Entre ellos destacan el sistema de frenos, los neumáticos, los circuitos de refrigeración, la batería principal de alta tensión, la batería auxiliar de 12 voltios, la caja reductora, el sistema de climatización y los filtros del habitáculo. En todos estos elementos un mantenimiento preventivo resulta clave para evitar averías mucho más costosas.

El enemigo inesperado: unos frenos que se oxidan

Paradójicamente, uno de los principales problemas de los vehículos eléctricos aparece precisamente porque frenan menos. Gracias al sistema de frenada regenerativa, el motor eléctrico desacelera el vehículo recuperando energía para recargar la batería, lo que reduce considerablemente el uso de discos y pastillas de freno. Esa menor utilización disminuye el desgaste, pero favorece la aparición de corrosión en los discos al acumular humedad durante largos periodos.

En zonas húmedas o frías también pueden agarrotarse las pinzas por falta de movimiento, motivo por el que numerosos fabricantes recomiendan inspeccionar, limpiar y lubricar periódicamente estos componentes.

A ello se suma el líquido de frenos, que continúa siendo higroscópico, es decir, absorbe humedad con el paso del tiempo. Si no se sustituye según los intervalos previstos puede deteriorar elementos sensibles del sistema ABS y del control de estabilidad.

Los neumáticos pagan el precio del par instantáneo

Otra de las falsas creencias es que un eléctrico desgasta menos los neumáticos. En realidad ocurre justo lo contrario. El elevado par disponible desde cero revoluciones, unido al mayor peso derivado de las baterías, incrementa notablemente las fuerzas que soporta la banda de rodadura tanto en aceleraciones como en frenadas regenerativas.

Por ello, muchos fabricantes equipan neumáticos específicos para vehículos eléctricos, con estructuras reforzadas capaces de soportar mayores cargas y compuestos diseñados para minimizar el desgaste sin penalizar la eficiencia. También incorporan materiales fonoabsorbentes para reducir el ruido de rodadura, mucho más perceptible al desaparecer el sonido del motor. La rotación periódica de los neumáticos, aproximadamente cada 8.000 kilómetros, ayuda además a igualar el desgaste y prolongar su vida útil.

La batería también necesita buenos hábitos

La batería de tracción constituye el componente más caro del vehículo y, aunque está diseñada para durar cientos de miles de kilómetros, su envejecimiento depende en gran medida del uso que haga el conductor. Los especialistas recomiendan mantener habitualmente el nivel de carga entre el 20% y el 80%, evitando tanto las descargas completas como mantener el vehículo durante largos periodos al 100%.

Tampoco conviene abusar de la carga ultrarrápida. Aunque resulta imprescindible para los viajes largos, su utilización continua genera más temperatura en las celdas y acelera ligeramente su degradación. Alternar con cargas lentas en corriente alterna contribuye a preservar la capacidad de la batería durante más años.

La pequeña batería que puede dejar inmóvil al coche

Muchos propietarios desconocen que un vehículo eléctrico incorpora también una batería convencional de 12 voltios. Su función es alimentar la electrónica, los sistemas de control y los contactores que permiten conectar la batería de alta tensión. Si esta batería auxiliar falla, el coche puede quedar completamente inmovilizado incluso aunque la batería principal esté totalmente cargada.

Por ello, numerosos especialistas recomiendan revisar periódicamente su estado y sustituirla aproximadamente cada tres años para evitar averías inesperadas.

La climatización también influye en la autonomía

El sistema de climatización adquiere una importancia especial en un eléctrico. Al no disponer del calor residual de un motor térmico, muchos modelos utilizan bombas de calor o resistencias eléctricas para climatizar el habitáculo. Cualquier fuga de refrigerante o un funcionamiento deficiente puede afectar tanto al confort como al consumo energético.

También conviene prestar atención al filtro del habitáculo. Un filtro obstruido obliga al ventilador a trabajar con mayor intensidad, incrementando el consumo eléctrico y reduciendo ligeramente la autonomía del vehículo.

Los talleres cambian de oficio

La electrificación no solo está modificando los coches; también está transformando profundamente los talleres. El diagnóstico mediante software, la gestión de baterías de alta tensión, la programación de centralitas y los sistemas avanzados de ayuda a la conducción (ADAS) han convertido la electromecánica en una de las profesiones con mayor demanda del sector de la automoción.

Las grandes cadenas de mantenimiento ya están adaptando sus instalaciones y formando a sus plantillas. Es el caso de Norauto, que asegura que ha invertido tanto en equipamiento como en formación especializada y busca incorporar más de 260 profesionales en España, de los que más de 170 corresponden a perfiles técnicos de mecánica y electromecánica.

La empresa cuenta con más de 1.400 mecánicos y más de 90 electromecánicos en el mercado español, reflejo de una transición tecnológica que está elevando la cualificación del oficio. “Hoy en día, un taller es mucho más que un espacio de reparación: es un entorno de alta tecnología. El verdadero valor de las empresas está en las personas que forman los equipos y en este caso, en la capacidad técnica de las mismas”, explica Miriam Garde, directora de Recursos Humanos de Norauto España.