
Al grito de “so-re, so-re” —una expresión japonesa de aliento colectivo—, 1.800 personas se turnaron el fin de semana pasado para jalar cuerdas de 30 metros y mover el torreón del castillo de Hirosaki más de dos metros sobre rieles. El esfuerzo, realizado en la prefectura de Aomori, en el norte de Japón, es parte de una restauración mayor que busca devolver la estructura de 360 toneladas a su posición original, de donde fue desplazada para reparar un muro dañado por un terremoto.
El sábado, equipos rotativos de 80 personas desplazaron el edificio 1,13 metros. El domingo avanzaron otros 1,09 metros. Según informó el diario británico The Guardian, la operación emplea una técnica japonesa llamada hikiya, por la cual los edificios son colocados sobre rodillos y trasladados sin ser desmantelados, un método que existe en el país desde tiempos ancestrales.
PUBLICIDAD
Kensuke Hayasaka, jefe de la división de parques y espacios verdes de la ciudad de Hirosaki, explicó al The Guardian los motivos detrás de la elección del método. “Como la torre es un bien cultural de importancia nacional, no la desarmamos. Usamos hikiya, una técnica de reubicación de edificios que existe en Japón desde tiempos ancestrales”, afirmó.

El origen del desplazamiento se remonta a un terremoto que dañó uno de los muros del castillo. Para repararlo, la torre debió ser movida de su base. Esa tarea de restauración concluyó en diciembre de 2024, con las 2.185 piedras del muro recolocadas en sus posiciones originales. Una vez finalizada esa etapa, las autoridades convocaron a la ciudadanía para acompañar el regreso del torreón.
PUBLICIDAD
La primera convocatoria de este tipo se realizó en 2015, cuando la ciudad de Hirosaki llamó a la población a participar de forma directa en el traslado. Fue la primera vez en un siglo que el método se utilizó para mover un castillo, y también la primera ocasión en que una operación de ese tipo fue protagonizada por ciudadanos. El medio británico destacó que se trató de un hito sin precedentes en la historia de la conservación del patrimonio japonés.
La respuesta del público dejó en evidencia el interés que generó la actividad. Hayasaka reveló que las 1.800 plazas disponibles recibieron cerca de 8.000 solicitudes, una proporción de cuatro postulantes por cada lugar disponible. Los interesados llegaron no solo desde distintos puntos de Japón, sino también desde el sudeste asiático, Europa y América del Norte.
PUBLICIDAD

Entre los participantes estuvo Motoharu Nakata, de 61 años, quien viajó desde Hiroshima para estar presente. “Lo jalé hace 11 años también. Es muy emotivo poder participar de nuevo. No hay absolutamente ninguna otra oportunidad de jalar un castillo; fue fantástico”, declaró Nakata al diario Sankei Shimbun.
El tirón manual continuará hasta fines de agosto. En total, unas 4.100 personas moverán el torreón unos 5 metros de forma simbólica y colectiva. Los restantes 73 metros aproximados del recorrido serán cubiertos con maquinaria antes de que termine el año.
El castillo de Hirosaki es uno de los 12 torreones originales que quedan en todo Japón y el único en la región nororiental de Tohoku. Sede del clan Tsugaru, el recinto fue completado en 1611. La torre original ardió en 1627 tras un rayo que encendió un depósito de pólvora. La estructura actual data de 1810.
PUBLICIDAD
Hoy, el castillo es el eje de un parque que atrae cerca de 2 millones de visitantes por año durante la temporada de los cerezos en flor. Las obras de restauración, sin embargo, lo mantienen fuera del alcance del turismo por tiempo indeterminado.
“Una vez que vuelva a la base original, comenzarán los trabajos de preservación de la torre y toda la estructura quedará cubierta”, precisó Hayasaka en declaraciones al The Guardian.
Según las proyecciones actuales, el castillo reabrirá sus puertas a los visitantes recién en 2033.