España atraviesa su época estival más cálida desde 1869 y la Aemet alerta: “Estamos ya en los veranos que se esperaban para mediados de siglo”

2026/09/21

Vista de la playa de La Concha de San Sebastián, a 7 de junio de 2026. (EFE/Javier Etxezarreta)

Vista de la playa de La Concha de San Sebastián, a 7 de junio de 2026. (EFE/Javier Etxezarreta)

El verano de 2026 en España no solo se extendió más allá de su periodo habitual, sino que batió todos los registros históricos de calor conocidos en al menos siglo y medio. La Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) ha confirmado este lunes en la presentación de su balance oficial de la estación que la combinación de una prolongada canícula y una sequía persistente marcó un episodio climático sin precedentes en la Península, Baleares y Canarias.

Con una temperatura media nacional de 24,5 grados, el verano superó en 2,4 grados la media registrada entre 1991 y 2020. No existe registro de un verano tan cálido en los últimos 157 años, desde que la reconstrucción de los datos climáticos se remonta hasta 1869. La serie moderna, que arranca en 1961, tampoco recoge una anomalía semejante: el anterior récord, fijado el verano de 2025, que ha quedado sobrepasado por este con 0,3 grados de diferencia.

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El carácter extraordinario de este verano ha ido mucho más allá del trimestre oficial (junio, julio y agosto). España vivió condiciones veraniegas ininterrumpidas durante cuatro meses, desde la segunda quincena de mayo hasta la primera de septiembre. Según los climatólogos, en ese lapso las temperaturas medias llegaron a situarse 5 grados por encima del promedio para la época, con temperaturas propias del mes de julio en plena primavera.

En este sentido, el portavoz de la Aemet, Rubén del Campo, ha señalado que a mediados de mayo ya teníamos temperaturas de julio y que la adaptación debería se inminente. “Estamos ya en los veranos que se esperaban para mediados de siglo”, advierte y añade que estamos ante “una vuelta de tuerca más”, especialmente en el continente europeo. El portavoz ha insistido en la importancia de adaptar las rutinas al nuevo escenario meteorológicos.

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El verano de 2026 estuvo jalonado por cinco episodios de ola de calor, que suman un total de 61 días, otro récord. La primera, de ocho días, se adelantó inusualmente hasta finales de junio y llegó a afectar hasta a 42 provincias. La segunda ola se prolongó durante 23 días en julio, extendiéndose sobre 37 provincias, mientras que la tercera, completamente inusual por su duración, se mantuvo durante 24 días de julio a agosto con hasta 32 provincias bajo temperaturas extremas.

Canarias registró su propia ola de calor a comienzos de agosto y, ya en septiembre, otra ola adicional prolongó la situación. No obstante, por zonas, el nordeste peninsular concentró las anomalías térmicas más graves, con temperaturas medias entre 3,5 y 4,5 grados superiores a lo normal.

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La lluvia media sobre la Península quedó en 39,6 litros por metro cuadrado, apenas el 56 % de lo habitual, lo que convirtió a 2026 en el tercer verano más seco desde que existen registros modernos. Solo los años 1994 y 2016 fueron más áridos. Baleares experimentó un verano muy seco (apenas 11,8 litros por metro cuadrado, el 27 % de lo normal), mientras que en Canarias el comportamiento fue variable, destacando una situación excepcionalmente húmeda en el oeste del archipiélago gracias a episodios tormentosos localizados.

El análisis mensual muestra que julio fue el mes más seco jamás registrado y junio el tercero más árido. Agosto resultó menos seco (carácter húmedo puntual) por tormentas dispersas en la segunda quincena. Entre los episodios más destacados, Santiago de Compostela recogió 51,8 mm en apenas un día de julio y Hondarribia sumó 54,8 litros por metro cuadrado en una jornada de agosto, aunque estos casos aislados no lograron revertir la tendencia general.

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La combinación de calor extremo y sequía tiene reflejo en el balance del año hidrológico 2025-2026. Hasta el 15 de septiembre, el acumulado de precipitaciones alcanza los 643 mm, un 6 % por encima de lo habitual. Pero la distribución ha sido extraordinariamente desigual: la mitad de la lluvia anual cayó en un solo trimestre (del 15 de diciembre al 15 de marzo), mientras que en los seis meses siguientes apenas se acumuló una quinta parte del total. Esta irregularidad -periodos secos prolongados alternados con aguaceros concentrados- anticipa el escenario que los expertos adjudican al cambio climático para España.

De cara al próximo otoño, las previsiones de Aemet apuntan a que continúe la tendencia térmica: hay entre 60 y 70 % de probabilidad de que toda España registre temperaturas por encima de lo normal en septiembre, octubre y noviembre. El riesgo de un trimestre frío se limita al 10 %. En el apartado de precipitaciones, las posibilidades de un otoño más lluvioso se sitúan en el 40 % para la mitad norte y Baleares, con una tendencia opuesta en Canarias, donde la probabilidad de un trimestre seco se eleva al 40 %. Para el trimestre octubre-diciembre, la probabilidad de temperaturas cálidas alcanza el 70 % en casi toda España y el noroeste peninsular centra la esperanza de lluvias, con una proyección del 70 % de probabilidades de precipitaciones superiores a la media.

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