Estados Unidos proyecta una flota de acorazados nucleares que costará 275.000 millones de dólares

2026/08/06

(Wikipedia - Dominio público)

Trump Class - USS Defiant (Wikipedia - Dominio público)

La Oficina de Presupuesto del Congreso de Estados Unidos (CBO, por sus siglas en inglés), el organismo no partidista encargado de analizar el gasto público, calculó que la construcción de los 15 acorazados nucleares de la clase Trump costará hasta 275.000 millones de dólares. La cifra convertiría a estos buques en los más caros jamás encargados por la Marina estadounidense, según el informe difundido este miércoles.

El primero de los acorazados, bautizado USS Defiant, tendrá un coste estimado de 23.400 millones de dólares a precios de 2026. Los 14 buques restantes, cuya construcción se extenderá hasta 2056, costarán en promedio 18.000 millones de dólares cada uno, de acuerdo con los cálculos de la CBO. El organismo advirtió que estas proyecciones son “altamente inciertas” y dependen tanto del diseño final del buque como de la evolución completa del programa.

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El presidente Donald Trump anunció el proyecto el 22 de diciembre de 2025 en su residencia de Mar-a-Lago, en Florida, junto al secretario de Guerra, Pete Hegseth, y el secretario de Estado, Marco Rubio. Trump describió entonces los futuros buques como los más rápidos, los más grandes y “cien veces más poderosos que cualquier acorazado jamás construido”. La nueva clase de barcos lleva el nombre del propio mandatario, una distinción que tradicionalmente Estados Unidos reserva para dirigentes ya fallecidos o que han dejado el cargo.

El USS Cincinnati (LCS-20) navega en el Océano Pacífico frente a Long Beach, California, EE. UU., el 17 de julio de 2026
REUTERS/Mario Anzuoni
El USS Cincinnati (LCS-20) navega en el Océano Pacífico frente a Long Beach, California, EE. UU., el 17 de julio de 2026 REUTERS/Mario Anzuoni

Los acorazados formarán parte de lo que la Casa Blanca denomina la “flota dorada”, un conjunto más amplio de buques de combate, embarcaciones auxiliares y plataformas no tripuladas. Según el informe de la CBO, cada unidad desplazará unas 35.000 toneladas y estará armada con misiles antiaéreos y de ataque terrestre, armas hipersónicas, misiles de crucero de propulsión nuclear, sistemas láser y un cañón de riel electromagnético, tecnología que la Marina todavía no ha logrado desplegar de forma operativa.

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El proyecto sufrió modificaciones desde su concepción. La CBO había estimado en enero que el primer buque, entonces previsto con propulsión convencional mediante turbinas de gas, costaría alrededor de 20.600 millones de dólares, y que el programa completo de 15 unidades ascendería a unos 243.000 millones. Trump decidió después que los acorazados llevarán propulsión nuclear, lo que elevó el coste total en aproximadamente un 13%, según reconoce el propio informe.

La CBO comparó el programa con el USS Gerald R. Ford, el mayor portaaviones del mundo y el buque de guerra más caro construido hasta ahora por Estados Unidos. El Ford costó unos 13.300 millones de dólares en dólares de 2008, cifra que supera los 20.000 millones al ajustarla por inflación, y terminó con un sobrecoste de casi 3.000 millones respecto a su presupuesto original, antecedente que analistas citan como advertencia.

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Imagen de archivo del destructor USS Thomas Hudner disparando un misil Tomahawk en apoyo de la Operación Furia Épica contra Irán desde una ubicación no revelada. 1 marzo 2026
Marina de Estados Unidos/vía Reuters
Imagen de archivo del destructor USS Thomas Hudner disparando un misil Tomahawk en apoyo de la Operación Furia Épica contra Irán desde una ubicación no revelada. 1 marzo 2026 Marina de Estados Unidos/vía Reuters

El anuncio se produce en un contexto de creciente preocupación en Washington por el ritmo de construcción naval de China. Un informe presentado al Congreso el año pasado señaló que Beijing cuenta ya con una capacidad de fabricación de buques muy superior a la estadounidense, lo que ha llevado a mandos militares y analistas a advertir sobre la brecha creciente entre ambas potencias en tamaño de flota. La Marina de Guerra Popular china supera hoy en número de buques a la estadounidense, aunque Washington mantiene ventaja en tonelaje total y capacidad de proyección global.

El calendario previsto contempla la adjudicación del contrato para el buque líder en 2028 y su entrega en 2036, un plazo de construcción de al menos ocho años. Analistas de defensa, como Mark Cancian, del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, cuestionaron en diciembre la viabilidad del programa y advirtieron de que una futura administración podría cancelarlo antes de que el primer buque llegue a botarse. El propio Pentágono registró tensiones internas al respecto: el anterior secretario de la Marina, John Phelan, dejó el cargo en abril en medio de desacuerdos sobre la construcción naval.

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La magnitud del desembolso planteará un desafío presupuestario para el Congreso en los próximos años, cuando la Marina compita por recursos con otros programas de modernización, desde submarinos hasta destructores. El pulso entre la ambición naval de Trump y las restricciones fiscales del Capitolio determinará si la flota dorada se materializa en la escala anunciada o termina reducida, como ocurrió con otros grandes programas armamentísticos estadounidenses del pasado.