Este año, El Niño es enorme y ya está cambiando el mundo

2026/08/13

Se prevé que este fenómeno climático recurrente alcance su punto máximo a finales de 2026, pero ya está provocando periodos de sequía y pérdidas de cultivos en tres continentes.

13 de agosto 2026, 15:00hs

Este año, El Niño es enorme y ya está cambiando el mundo. (Foto: Imagen ilustrativa generada con IA)

Este año, El Niño es enorme y ya está cambiando el mundo. (Foto: Imagen ilustrativa generada con IA)

El Niño es el agente natural del caos del planeta: trastoca los patrones meteorológicos, dispara las temperaturas globales y suele alcanzar su máxima intensidad en diciembre.

Pero el fenómeno de El Niño de este año, que se espera que rompa récords, ya es intenso y está teniendo grandes efectos: eleva las temperaturas globales y provoca sequías y pérdidas de cosechas en varios continentes.

En algunas zonas de Panamá, normalmente uno de los países más lluviosos del mundo, no se registra una tormenta importante desde principios de mayo. Las fértiles tierras altas de Etiopía están atravesando uno de sus periodos de verano más secos en cuatro décadas. Y en India, este junio fue el quinto más seco desde que comenzaron los registros modernos de lluvia del país, en 1901.

"Esta es una buena señal de que el efecto de El Niño realmente ha comenzado a manifestarse", dijo Chris Funk, director del Centro de Riesgos Climáticos de la Universidad de California en Santa Bárbara. Funk lo denominó un "El Niño de inicio temprano".

Estas consecuencias tangibles reflejan la magnitud de los cambios en el océano Pacífico, donde se desarrolla El Niño cuando se acumulan aguas inusualmente cálidas. Estos episodios ocurren cada dos a siete años y han contribuido a oscilaciones planetarias que se remontan a milenios atrás. Pero el de este año va camino a convertirse en el más fuerte en casi 80 años de registros.

Los científicos debaten si el cambio climático provocado por el ser humano está aumentando las probabilidades de que se produzcan fenómenos de El Niño más intensos y frecuentes. Los fenómenos de El Niño de las últimas décadas han sido igualmente intensos. Pero las variables que se combinan para crear un El Niño son complejas, y algunos expertos argumentan que la tendencia reciente podría ser simplemente una señal aleatoria.

Lo que está claro es que las oscilaciones de El Niño se suman a las tormentas más fuertes, las sequías más severas y los incendios forestales más feroces que el calentamiento global ya está provocando. El Niño intensificará esos fenómenos en algunas regiones y podría elevar las temperaturas globales a niveles récord el próximo año, a medida que el calor del Pacífico se propaga por todo el mundo.

"Lo que veremos en 2027 es un adelanto de lo que será la nueva normalidad en 2035", afirmó Zeke Hausfather, científico climático de Berkeley Earth, una organización de investigación sin fines de lucro. "Veremos cosas que nunca antes han sucedido en nuestra historia en términos de temperatura, condiciones de sequía y calor extremo".

Un año de calor extremo

Los episodios de El Niño se miden observando las temperaturas de la superficie del mar en una zona rectangular específica del océano Pacífico. Las temperaturas en esa zona se han disparado durante los últimos tres meses, y los pronósticos sugieren que, para finales de año, podrían superar los niveles normales por un margen mayor que durante los episodios de El Niño más intensos de la historia moderna, ocurridos en 1982-83, 1997-98 y 2015-16.

Entre octubre y diciembre, la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA, por su sigla en inglés) afirma que hay un 81 por ciento de probabilidad de que las condiciones de El Niño sean "muy fuertes", lo que significa que la temperatura promedio de tres meses en esa zona del Pacífico será 2 grados Celsius más alta de lo normal. Pero los pronósticos muestran que las temperaturas diarias del océano durante ese periodo podrían dispararse a más de 3 grados Celsius por encima de lo normal.

"Quizá no parezca tanto: tres o incluso cuatro grados. Vemos esa variación de temperatura a lo largo de un día", dijo Samantha Stevenson-Karl, profesora asociada y especialista en modelos climáticos de la Universidad de California, Santa Bárbara. "Pero el océano no cambia tanto. Es decir, nunca".

El calor adicional en las aguas del Pacífico también afecta las temperaturas del aire. Durante los primeros meses del año, 2026 fue claramente más fresco que 2024, el año más caluroso registrado en el planeta. Pero Hausfather aún estima que hay un 40 por ciento de probabilidades de que 2026 sea el año más cálido jamás registrado en la Tierra, una señal de que la tendencia podría estar cambiando. Según la NOAA, el mes pasado empató con julio de 2024 como el julio más caluroso del mundo desde que comenzaron los registros globales en 1850.

Un aumento del hambre aguda

El Niño provoca grandes cambios en los vientos que transportan aire húmedo a través de los océanos, y sus efectos sobre la agricultura de secano ya se empiezan a sentir en algunas regiones. Para finales de año, El Niño podría hacer que casi 50 millones de personas más en todo el mundo padezcan hambre aguda, un aumento de aproximadamente una quinta parte, según el Programa Mundial de Alimentos de la Organización de Naciones Unidas.

En el extremo occidental del Pacífico tropical, El Niño ha provocado un verano seco en algunas zonas del sudeste asiático, lo que ha retrasado la siembra de arroz y otros cultivos en Tailandia, Camboya, Vietnam y Filipinas. En India, las lluvias monzónicas se han intensificado en algunas regiones en las últimas semanas, aunque amplias zonas del país siguen presentando un déficit de precipitaciones.

En el extremo opuesto del Pacífico, El Niño ha demorado la siembra y perturbado el desarrollo de los cultivos en Centroamérica. Las lluvias en Guatemala estuvieron hasta un 85 por ciento por debajo del promedio en julio, y el estrés sobre los cultivos se ha visto agravado por temperaturas muy por encima de lo normal.

En Panamá, el periodo de sequía ha generado preocupaciones sobre las operaciones en el canal de Panamá. Durante el último episodio de El Niño, en 2023-2024, un severo déficit de lluvias entorpeció el tráfico en la vía navegable, la cual eleva y desciende a las embarcaciones a través de las esclusas usando agua de un lago alimentado por la lluvia.

A medida que El Niño ha cobrado fuerza, la Autoridad del Canal de Panamá ha endurecido los límites de carga con los que pueden atravesarlo. Las autoridades no han descartado restringir los tránsitos diarios, según un comunicado emitido la semana pasada por Octavio Colindres, vocero de la autoridad del canal.

Es difícil predecir cuánto por debajo de lo normal estarán las lluvias en Centroamérica en los próximos meses, dijo Steven Paton, quien monitorea los océanos y la atmósfera en el Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales, en Panamá.

La razón, dijo, es que los modelos informáticos de los científicos se entrenan con episodios pasados. Se espera que El Niño de este año sea mucho más intenso que cualquier otro del que se tenga registro, por lo que no podemos estar seguros de que los modelos anticipen sus efectos con precisión.

"Como mínimo, va a ser tan malo como lo peor que hayamos visto antes, y posiblemente mucho peor", afirmó Paton.

En África Oriental, El Niño suele traer lluvias intensas, e incluso inundaciones y deslizamientos de tierra, de noviembre a enero. Pero cuando el fenómeno aparece más temprano en el año, puede suprimir las lluvias en partes de la región, incluidas el oeste de Kenia y Etiopía.

Esa ha sido la dura realidad en los últimos meses, dijo Chris Shitote, un científico de campo radicado en Nairobi, Kenia, para la Red de Sistemas de Alerta Temprana para la Hambruna, una agencia del Departamento de Estado de Estados Unidos.

Shitote y algunos colegas recorrieron hace poco los condados productores de granos del oeste de Kenia. La cosecha de maíz fue asombrosamente mala, dijo. "Es algo que algunos de nosotros no habíamos visto en los quizá 10 años que llevamos recorriendo la zona".

Las plantas que normalmente crecen hasta casi tres metros de altura apenas alcanzaron entre metro y medio y dos metros, dijo Shitote. Una cosecha típica puede rendir entre 20 y 30 sacos de maíz por cada acre de campo, le dijeron los agricultores; este año, parece que podría ser de tan solo una o dos sacos por acre.

Raymond Zhong es reportero del clima y asuntos ambientales.

Chico Harlan es corresponsal de clima global para el Times.