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9 de septiembre, 2026 - 13h15
A los 60 años, César Grijalba tuvo que aprender nuevamente actividades que durante décadas había realizado por cuenta propia. Un accidente automovilístico ocurrido hace dos años le ocasionó ceguera y cambió una vida ligada al deporte, pues había practicado atletismo de alto rendimiento. Durante ese proceso atravesó una crisis que lo llevó a intentar quitarse la vida.
“Fue terrible, lamentable. Siempre estuvo el apoyo incondicional de mis hermanos. No me abandonaron y eso me dio la fuerza necesaria”, contó el guayaquileño este miércoles 9 de septiembre durante un taller realizado en el Centro 4 de Enero, ubicado en Machala y Bolivia, un día antes del Día Mundial para la Prevención del Suicidio.
César lleva seis meses en terapia para recuperar independencia y autonomía. Su hermana lo acompaña durante este proceso y él reconoce en su familia uno de los apoyos que encontró luego de atravesar aquella crisis. “Estoy nuevamente luchando por la vida. Estoy bien, estoy dándole a la vida de una manera sana, correcta y voy por buen rumbo”, expresó.
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Su experiencia fue escuchada por 28 personas durante una actividad dirigida por Édison Canales, psicólogo y coordinador del servicio de rehabilitación para personas con discapacidad visual.
Allí se trabajó con personas con ceguera adquirida o baja visión sobre las afectaciones emocionales que pueden presentarse después de perder capacidades que antes permitían desarrollar actividades cotidianas de manera independiente.
Canales utilizó un ejercicio denominado “semáforo auditivo” para explicar las señales que requieren atención. El aislamiento, los silencios prolongados, responder únicamente con pocas palabras y los cambios bruscos en el comportamiento fueron expuestos durante la actividad.
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Una advertencia mayor, explicó, aparece cuando una persona comienza a utilizar expresiones de despedida o comunica que dejará de ser una molestia para quienes están cerca.
La identificación de estos cambios fue abordada horas después en el Instituto de Neurociencias de la Junta de Beneficencia, donde estudiantes universitarios, pacientes y familiares participaron en actividades previas al 10 de septiembre.
Paola Escobar, psiquiatra del área de Vida, explicó que el encierro y la pérdida progresiva del contacto con familiares o amigos requieren atención. “El hecho de que ya no quiera hablar con nadie, que ya nadie le resulte de ayuda y solo quiera estar consigo mismo” puede constituir una señal, indicó.
Expresiones relacionadas con sentirse vacío, solo o sin esperanza son situaciones ante las cuales recomienda escuchar y buscar apoyo profesional. “Más que cualquier palabra, lo más importante es el acompañamiento, el estar cerca”, explicó Escobar.
El Instituto de Neurociencias mantiene atención de emergencia durante las 24 horas, todos los días del año. Escobar indicó que allí existen profesionales para evaluar estos casos y posteriormente determinar el tratamiento requerido. El área de Vida dispone de capacidad para 20 pacientes y atiende específicamente conductas suicidas.
Una mujer de 50 años que recibió tratamiento en esa institución contó que arrastraba episodios depresivos desde pequeña. Al llegar a la adultez atravesó una crisis, intentó quitarse la vida y su familia intervino para buscar atención médica. Ella pidió mantener su identidad bajo reserva.
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“Uno solo no lo puede hacer. Con mi familia decidimos venir acá, internarme y hacer el tratamiento completo para poder salir adelante”, relató. La mujer continúa bajo tratamiento y actualmente dice sentirse más estable. “Es un camino largo, todavía sigo en tratamiento”, señaló.
Otra vía de atención funciona mediante Ánima EC, una línea de contención emocional y prevención de crisis disponible desde 2019. María Beatriz Seminario, psicóloga clínica y coordinadora del servicio, indicó que durante 2026 han atendido aproximadamente a 6.000 personas, con edades desde los 13 hasta cerca de los 70 años.
El servicio recibe entre 600 y 900 atenciones mensuales mediante llamadas y mensajes de WhatsApp, en horario de 07:00 a 16:00. Las personas encargadas de responder están capacitadas en primeros auxilios psicológicos y prevención del suicidio, realizan una valoración del riesgo y pueden derivar al usuario hacia atención especializada.
Seminario indicó que el 24 de septiembre se prevé habilitar una nueva versión de la aplicación Ánima EC, que incorporará videoconsultas, grupos de apoyo y una herramienta para registrar a personas cercanas que puedan ser contactadas durante una crisis.
Las actividades del Instituto de Neurociencias comenzaron a las 10:30 con una caminata desde el área de Consulta Externa. Estudiantes de la UNEMI y la UEES caminaron junto con pacientes, familiares y personas vinculadas a la Unidad de Conductas Adictivas, en su mayoría vestidos con camisetas amarillas.
Al terminar la caminata, los participantes se concentraron con globos amarillos que posteriormente fueron soltados durante el acto. A las 11:00 continuaron las actividades en la Unidad de Conductas Adictivas, donde se desarrolló una obra de teatro, se presentaron testimonios y se instalaron puntos informativos sobre los servicios disponibles para atención en salud mental. (I)