Exdiputada hondureña abandona EE. UU. tras una década esperando asilo y busca empezar de nuevo en Europa

2026/10/09

La exdiputada suplente hondureña residió durante años en Grand Rapids, Michigan, donde logró establecerse y participar en actividades comunitarias. (Foto: Cortesía)

La exdiputada suplente hondureña residió durante años en Grand Rapids, Michigan, donde logró establecerse y participar en actividades comunitarias. (Foto: Cortesía)

Después de casi una década esperando una respuesta definitiva a su proceso migratorio, la exdiputada suplente hondureña Delmis Carolina C’Nol Amaya decidió abandonar voluntariamente Estados Unidos y emprender una nueva etapa en Europa, donde espera reconstruir su vida junto a su hijo.

C’Nol, de 59 años, permaneció desde 2015 en Estados Unidos bajo un proceso de solicitud de asilo. Durante ese tiempo logró establecerse en Grand Rapids, Michigan, donde trabajó, aprendió inglés, obtuvo una certificación como auxiliar de enfermería y llegó a comprar una vivienda.

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La hondureña había solicitado protección alegando que enfrentó amenazas relacionadas con su defensa de comunidades campesinas y los derechos humanos. Como parte de su testimonio, relató que sobrevivió a una emboscada armada ocurrida en 2004 y que posteriormente abandonó Honduras, en 2014, tras el asesinato de un activista cercano a su labor social.

Antes de trasladarse a Estados Unidos, C’Nol tuvo participación política en Honduras. Fue diputada suplente por el departamento de Cortés del Partido Demócrata Cristiano de Honduras (PDCH) durante el período 2010-2014.

Durante los años que permaneció en Estados Unidos, C’Nol consiguió integrarse a la comunidad de Grand Rapids y construir una vida que ahora decidió dejar atrás.

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Pila de documentos, formularios y documentos de identidad con un pasaporte oscuro sobre un escritorio de oficina; monitor y silla de oficina en el fondo.
C’Nol fue diputada suplente por Cortés entre 2010 y 2014, como integrante del Partido Demócrata Cristiano de Honduras. (Imagen generada con IA)

Además de aprender inglés y prepararse profesionalmente como auxiliar de enfermería, la hondureña participó en actividades comunitarias a través del Centro de Alfabetización del Oeste de Michigan, organización con la que colaboró como voluntaria.

Su trabajo en esa institución fue reconocido este año, cuando recibió el reconocimiento como Voluntaria del Año 2026, un reconocimiento que reflejó el vínculo que había construido con la comunidad local durante su permanencia en Michigan.

También consiguió adquirir una vivienda, uno de los logros que alcanzó durante su estancia en Estados Unidos. Sin embargo, su estabilidad personal y comunitaria no significó que su situación migratoria pudiera resolverse favorablemente.

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En abril de 2025, un juez de inmigración rechazó su solicitud de asilo y ordenó su expulsión de Estados Unidos, poniendo fin a años de espera por una resolución.

Tras conocer la decisión judicial, la exparlamentaria contempló inicialmente la posibilidad de apelar. Sin embargo, con el paso del tiempo comenzó a cuestionar cuánto podría prolongarse nuevamente el proceso y decidió no continuar esperando una respuesta durante varios años más.

“¿Qué pasará dentro de 10 años si el juez o el magistrado dice ‘no’ a la apelación?”, cuestionó durante una entrevista.

Para C’Nol, la edad también fue un factor determinante en su decisión. A sus 59 años, considera que iniciar nuevamente una vida puede ser más difícil si espera hasta cumplir 70 años para conocer el resultado definitivo de una batalla migratoria.

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La hondureña solicitó asilo en Estados Unidos en 2015, argumentando amenazas relacionadas con su trabajo en defensa de comunidades campesinas y derechos humanos. (Foto: Referencia / Archivo /  REUTERS/Yoseph Amaya)
La hondureña solicitó asilo en Estados Unidos en 2015, argumentando amenazas relacionadas con su trabajo en defensa de comunidades campesinas y derechos humanos. (Foto: Referencia / Archivo / REUTERS/Yoseph Amaya)

“No puedo quedarme aquí diez años más. Es un nuevo desafío. No veo futuro para mi hijo y para mí aquí”, expresó al explicar las razones que la llevaron a desistir de continuar con el proceso.

Una de sus principales expectativas al solicitar asilo era alcanzar la estabilidad migratoria que le permitiera viajar libremente y reencontrarse con su familia, una posibilidad que, según explicó, permaneció limitada durante los años que estuvo bajo el proceso migratorio.

La decisión de abandonar Estados Unidos también generó reacciones entre las personas que conocieron a C’Nol durante su permanencia en Michigan.

Wendy Falb, directora del centro educativo donde la hondureña realizó labores de voluntariado, calificó la situación como una “traición”, tomando en cuenta el relato que C’Nol había presentado durante su proceso de solicitud de protección y la integración que alcanzó posteriormente en la comunidad.

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Pese a haber construido una vida en Michigan, la exdiputada suplente decidió vender su vivienda y preparar su traslado hacia Europa, donde pretende comenzar nuevamente.