La nutricionista y dietista infantil Naila Martínez fue entrevistada el pasado junio en el podcast sobre alimentación 'Gastro SER' (Cadena SER) y puso el foco de atención en una problemática que, si bien no es nueva, ha ganado mucha atención en los últimos años. Se trata de un trastorno de la alimentación (TCA) que afecta principalmente a niños y niñas de entre dos y cinco años de edad —aunque puede darse "incluso en lactantes", advirtió— y que no tiene nada que ver con la imagen corporal ni con el deseo de perder peso.
Se trata del ARFID (siglas de 'Avoidant-Restrictive Food Intake Disorder' en inglés) o TERIA (Trastorno de Evitación-Restricción de la Ingesta de Alimentos), un TCA caracterizado por "una restricción importante en la cantidad o el tipo de alimentos que el niño acepta y consume, lo que puede provocar problemas nutricionales, pérdida de peso o dificultades sociales", tal y como lo describen desde el Hospital Universitari General de Catalunya.
Martínez explicó en su entrevista que, tristemente, es un trastorno muy infradiagnosticado, ya que hasta no hace mucho ni siquiera estaba catalogado como enfermedad mental en el DSM-5, la guía para diagnósticos de salud mental más utilizada por los expertos de todo el mundo. Fue a partir de la actualización de 2013 que empezó a considerarse una enfermedad psiquiátrica y cuando se empezaron a diagnosticar y tratar a los pacientes que la sufren.
El ARFID se puede manifestar de dos formas, principalmente: "Es o bien una selectividad alimentaria, o sea, niños y niñas que comen menos de cinco alimentos; o bien una restricción, o las dos cosas". Y así como en los TCA en adultos a menudo hay una parte importante de la enfermedad que nace de la baja autoestima, la distorsión corporal y los problemas de autoimagen, en el caso del ARFID es muy distinto.
"Son niños que no comen por sensibilidad, y ahí entramos en casos de autismo, que suelen tener esa comorbilidad; que no comen por miedo, por ejemplo, porque hayan pasado por un proceso de atragantamiento o vómitos recurrentes; o que no comen porque existen factores emocionales que puedan condicionar su relación con la comida".