Cáceres y Badajoz están separadas por menos de 100 kilómetros de distancia pero parra ir del centro de una a otra ciudad necesitas emplear mucho más de una hora de viaje. La opción más segura obliga a hipotecar, de hecho, casi hora y media de viaje.
Y es que para moverse entra las dos capitales de provincia extremeñas puedes tomar tres caminos. El menos arriesgado, como decimos, implica alcanzar los 130 kilómetros de distancia. Porque para moverse entre Cáceres y Badajoz en autovía es necesario tomar la A-66 y la A-5 (o viceversa) y desviarse a Mérida.
La opción más directa, como decíamos, solo obliga a recorrer 92 kilómetros pero para ello hay que tomar la nacional N-523, una carretera secundaria con un alto tráfico de camiones. La opción alternativa entre ambas opciones es, efectivamente, otro camino donde se concatenan secundarias una tras otra. Es la alternativa intermedia en kilómetros pero en la que es necesario invertir más tiempo. Aquí nos vamos ya a los 90 minutos de viaje para cubrir 103 kilómetros.
Opciones para viajar entre Cáceres y Badajoz actualmente
Sea como sea, lo cierto es que Cáceres y Badajoz son las únicas capitales de provincia limítrofes en una misma comunidad autónoma que no están unidas por autovía. Hay otras reivindicaciones históricas, como la conexión entre Teruel y Cuenca con la A-40 pero, como decimos, no se repite en España ningún otro caso como el extremeño.
Tras 20 años de reclamaciones, la autovía A-58 sigue siendo una promesa sin fecha de apertura.
La eterna promesa de la A-58
El pasado mes de diciembre, el primer Avant entre Cáceres y Badajoz cubría el trayecto entre estas dos capitales de provincia. Fue un hito por varios motivos. El primero es que con 43 minutos de tren, ambas ciudades están unidas y se abre la puerta a una movilidad diaria entre ellas.
El segundo es que se daba una auténtica rareza en España: ambas ciudades habían quedado unidas antes por un tren de alta velocidad que por una autovía. Algo difícil de imagen y, sobre todo, de comprender en una región donde el transporte ferroviario ha sido maltratado sistemáticamente. Eso dice mucho de la movilidad dentro de la comunidad autónoma extremeña.
Para poner en perspectiva el calendario, la primera vez que se habló de tener un AVE transfronterizo entre Lisboa y Madrid (pasando por Extremadura) se puso como fecha estimada de apertura 2010. Lo tendremos, si llega, en 2030. Sin tren a la vista, las reivindicaciones de tirar una autovía entre Cáceres y Badajoz empezaron a tomar fuerza en los años 2000. Y fue en 2006 cuando, señalan en Canal Extremadura, se prometió definitivamente construir lo que se llamaría EX-A4, una autovía autonómica para unir ambas ciudades.
Hoy la A-58, que es como se conoce la carretera, es un proyecto muy similar en el contenido pero no en el continente. La ambición autonómica se frenó en seco con la crisis del 2008 y quedó congelada. Al proyecto sólo se le fueron dando pequeños impulsos, casi siempre verbales y casi nunca realmente eficaces.
UN VISTAZO A...
De hecho, no fue hasta octubre de 2025 cuando las obras han tomado velocidad de crucero en el extremo cacereño con la construcción de un tramo de 13,5 kilómetros en el que se incluye una conexión con la A-66 y para los que se han destinado entre 90 y 100 millones de euros, explican en El Periódico de Extremadura.
Entre medias, las quejas han sido tan recurrentes como las excusas. En la versión extremeña del diario Hoy reseñaban hace unos años que en 2019 se había decidido su licitación pero que ésta se paró entonces por la pandemia de Covid-19 y luego la invasión de Ucrania. Entre 2019 y 2022 sólo se habían destinado cuatro millones de euros a estudiar el asunto.
Pero es que, además, en 2023 los operarios se pusieron pico y pala sobre el terreno pero la excavación tuvo que paralizarse hasta en dos ocasiones. La primera porque los sobrecostes se estaban disparando y en la segunda ocasión porque aparecieron unas tumbas romanas.
La carretera, que promete reducir el tiempo de viaje y mejorar la seguridad al volante, acercará también ambas ciudades porque su extensión será de poco más de 80 kilómetros. Para ello se ha licitado la construcción de ocho tramos. La primera fase de las obras se dan, como decíamos, en Cáceres y el segundo tramo de nace a los pies de Badajoz con otro tramo de 13,6 kilómetros.
Dos décadas después de ser una promesa política en firme, ambas ciudades siguen desconectadas por una autovía. Ahora tienen dos tramos en obras que permiten, poco a poco acercarlas. La gran pregunta es cuándo se dará por fin la conexión porque no hay fecha para una apertura completa.
Y es que, quizás, lo más curioso de la autovía A-58 que promete unir Cáceres y Badajoz es que los únicos kilómetros que ya están abiertos al tráfico son los que separan Trujillo de Cáceres. Es decir, el único tramo que actualmente se puede recorrer por una carretera que pretende unir las dos capitales de provincia no está entre ambas ciudades.
Foto | Ministerio de Transportes
En Xataka | Hace 20 años, alguien pensó en unir Ponferrada y Ourense con la autovía A-76. Hoy tiene un total de cero metros abiertos al tráfico