Después de una semana caliente, la FIFA, finalmente, decidió no avanzar con el proyecto para abrir parte de su negocio a inversores externos luego de la fuerte oposición de dirigentes del fútbol mundial y la profunda división que la iniciativa generó dentro de la propia organización.
“Después de escuchar cuidadosamente todas las opiniones, se ha hecho evidente que el proyecto ha generado divisiones de una naturaleza que, independientemente del nivel de apoyo, ya no están en el interés del objetivo establecido en primer lugar. Nuestro propósito ha sido siempre (y siempre lo será) unir y mejorar. En consecuencia, esta propuesta no avanzará”, afirmó la institución en un comunicado difundido anoche.
El organismo recordó que el proyecto había sido diseñado para fortalecer económicamente a sus 211 asociaciones miembro, especialmente a las de países con menos recursos.
“El proyecto FIFA Forward Enterprise tenía como objetivo sentar las bases para seguir fortaleciendo a nuestras Asociaciones Miembro y al fútbol en todo el mundo, especialmente en aquellos países donde el apoyo es más necesario”, sostuvo.
También insistió en que la iniciativa sólo avanzaría si obtenía el respaldo mayoritario de las federaciones nacionales y tras un proceso de consulta con el Consejo de la FIFA, las seis confederaciones continentales y los distintos actores del fútbol. Sin embargo, la resistencia creció a una velocidad inesperada.
El proyecto que tenía en mente Infantino contemplaba la creación de FIFA Forward Enterprise, una sociedad comercial valuada en unos 20.000 millones de dólares, de la que inversores privados adquirirían aproximadamente el 20% a cambio de una inyección cercana a los 4.200 millones de dólares.
El titular de la FIFA intentó vender entre el 20 y 30 por ciento de los derechos a inversores privados
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