Tras perder su empleo en una panadería, la mujer comenzó a recurrir a préstamos para cubrir gastos básicos. Hoy vive junto a sus cuatro hijos en la casa de una amiga y busca distintas formas de generar ingresos para salir adelante.
20 de agosto 2026, 20:42hs
Florencia, endeudada con prestamistas informales: “Pasé noches sin dormir, sin comer, pensando cómo afrontar la deuda” (Video: TN)
Florencia tiene 29 años, cuatro hijos y quedó atrapada en una cadena de deudas con prestamistas informales después de perder su trabajo en una panadería. Para afrontar los gastos cotidianos comenzó pidiendo pequeñas cantidades de dinero, pero los intereses hicieron que la situación se volviera cada vez más difícil de controlar. “Pasé noches sin dormir, sin comer, pensando cómo enfrentar la deuda. Hoy no estoy pudiendo comprar ni un par de zapatillas para mis hijos”, contó al aire de TN.
La mujer vive con sus cuatro hijos en la casa de una amiga, que le presta una habitación. Sin un empleo formal y con ingresos inestables, intenta sostener a su familia vendiendo tortas, pan casero, roquitas y otras preparaciones dulces que ofrece a través de sus redes sociales y entre vecinos.
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Cómo comenzó la deuda de Florencia
La situación comenzó aproximadamente un año y medio atrás, cuando perdió su trabajo en una panadería que cerró. Hasta ese momento tenía un ingreso que le permitía cubrir el alquiler y las necesidades básicas de sus hijos.
Con el aumento del alquiler y otros gastos, comenzó a pedir dinero prestado para llegar a fin de mes. “Falta 50 para cubrir el alquiler, pedimos prestado. Al otro mes tenías que pagar 100”, relató.

Cómo comenzó la deuda de Florencia. (Foto: TN)
Después llegaron otros gastos, como las facturas de servicios, y volvió a recurrir a los préstamos. Así, las obligaciones se fueron acumulando. “De un poquito que debía, era mucho con los intereses”, explicó. Una deuda de $200.000 llegó a convertirse en $1.000.000, según contó.
Debe $2.500.000 y no tiene cómo pagarlos
Florencia calcula que debe alrededor de $2.500.000 entre la tarjeta de crédito y los préstamos informales. “Mañana tengo que pagar casi dos millones y medio de pesos que no tengo”, aseguró.
La mujer explicó que las deudas se fueron refinanciando y generando nuevos intereses. Cada vez que consigue dinero, debe destinarlo a alguno de sus acreedores. “Plata que me entra es plata destinada a pagar alguna deuda”, resumió.
Los préstamos particulares también llegaron a incluir amenazas. Florencia contó que recibió advertencias de personas que le decían que podían ir a su casa o llevarse objetos de valor para cubrir las deudas.
Una mamá de cuatro hijos que intenta salir adelante
Florencia está a cargo sola de sus cuatro hijos: un adolescente de 14 años y tres nenas de 12, 10 y 9 años. El padre de los chicos no mantiene contacto con ellos ni le brinda ayuda económica.
Actualmente viven en una habitación que una amiga le presta. La familia recibe alrededor de $600.000 mensuales de la Asignación Universal por Hijo, dinero que utiliza principalmente para cubrir las necesidades de los chicos, aunque también debe destinar una parte al pago de las deudas.
Según contó, algunos prestamistas incluso conocen la fecha en la que cobra la asignación y esperan ese momento para reclamarle el dinero.
“No pude comprarles nada para el Día del Niño”
Uno de los momentos que más afectó a Florencia fue el último Día del Niño. La mujer contó que tuvo que explicarles a sus hijos que no podía comprarles ningún regalo.
“Nunca, sea algo chiquito, siempre les di algo o les preparaba algo, pero realmente no. No pude llegar a comprarle nada ni hacerles un presente. Absolutamente nada”, relató. La situación económica también afecta sus necesidades básicas. “No estoy pudiendo ni comprarle un par de zapatillas a mis hijos”, expresó.
“He pasado noches sin dormir”
La situación también comenzó a afectar emocionalmente a Florencia. Contó que pasó noches sin dormir y momentos en los que directamente no tenía ganas de comer mientras buscaba una solución. “He pasado noches sin dormir, momentos en los que yo no quería comer, pensando en cómo resolverlo, cómo afrontar la deuda”, relató.
También reconoció que muchas veces se pregunta cómo llegó hasta ese punto y cómo puede salir de la situación. “Me nublo, me pongo a pensar y digo: ¿cómo llegué a esta situación? ¿Cómo salgo y cómo sigo?”, expresó.