
George Lucas, creador de la saga Star Wars, expresó su postura sobre el impacto de la inteligencia artificial en la industria cinematográfica y criticó la influencia que ejercen los grupos de enfoque en la toma de decisiones de los grandes estudios.
En una entrevista reciente con la revista ‘A Rabbit’s Foot’, el realizador estadounidense sostuvo que la IA es el futuro del cine y cuestionó el protagonismo que han adquirido las opiniones del público en el proceso creativo.
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Durante la conversación, Lucas manifestó su descontento con la tendencia de los estudios a depender de los grupos de discusión (focus groups) y las proyecciones de prueba. Según explicó, esta práctica ha derivado en películas moldeadas más por las expectativas del público que por la visión de los cineastas.
“No me gustan los grupos de discusión”, afirmó Lucas. “El público no sabe lo que quiere ver. Si no les agrada un personaje, eso resulta interesante, y como cineasta quiero averiguar el motivo. Pero cuando los estudios oyen eso, interpretan el mensaje de forma equivocada. Dejan que el público haga la película”.
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El director, que vendió Lucasfilm a Disney en 2012 por 4.000 millones de dólares, señaló que el uso de estas herramientas ha cambiado la dinámica de los estudios. “Ahora todo gira en torno a lo que piensan los fans. Así no se hace una película. Una película se logra encontrando a alguien que sepa contar historias y que sienta pasión por ello”, sostuvo el realizador.
El debate sobre el papel de los grupos de discusión ha involucrado a otros directores prominentes. Maggie Gyllenhaal relató que las proyecciones de prueba de su película “The Bride!” generaron cuestionamientos sobre su tratamiento de la violencia.
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James Gunn, responsable de “Superman”, contó que algunos asistentes a una función de prueba se opusieron a una escena en la que Superman rescata a una ardilla durante un ataque en Metrópolis. “Mostramos la película y a algunos no les gustó la ardilla. Quité la escena, pero la extrañaba. Tenía que salvar a la ardilla, así que la volví a poner, a pesar de las objeciones”, detalló Gunn en declaraciones a Rolling Stone.

En contraste con su percepción sobre los grupos de enfoque, Lucas se mostró optimista respecto al papel que la inteligencia artificial puede desempeñar en la producción audiovisual. El director se alineó con otros cineastas como Peter Jackson, quienes han defendido el uso de estas tecnologías en la creación de películas.
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“Inteligencia artificial significa que resulta mucho más sencillo para nosotros hacer películas”, aseguró Lucas. Para ilustrar sus argumentos, el creador de la saga galáctica comparó la llegada de la IA en el cine con la transición del carro tirado por caballos al automóvil.
“Es como sentarse aquí diciendo: ‘Bueno, creo que el carro tirado por caballos es lo mejor. Estos autos se descomponen, necesitan gasolina, traen todo tipo de problemas y pronto los convertirán en tanques y matarán personas. Es terrible’. No hay nada que pueda hacerse al respecto. Eso es progreso, es el futuro”.
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De acuerdo con la entrevista, Lucas reconoció que existen riesgos asociados al desarrollo de la inteligencia artificial, aunque resaltó el potencial de la tecnología para ofrecer soluciones. “Si quieres una IA que te diga cuándo algo es falso y de dónde proviene, la IA puede hacerlo. Los humanos no, no somos tan inteligentes”, apuntó el cineasta.
El director de Star Wars defendió la responsabilidad individual en el contexto de los avances tecnológicos. Lucas subrayó que el desarrollo de herramientas como la inteligencia artificial no exime a las personas de responder por sus propios actos.
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“La idea es que eres un ser humano, eres responsable de lo que dices y de lo que haces, y si haces algo ilegal, deberías ser castigado por ello. Hagas lo que hagas, deberías ser reconocido. Es como la vida real”, manifestó Lucas.
La visión de George Lucas se suma al debate sobre el equilibrio entre la innovación tecnológica y la creatividad en la industria audiovisual. Para el cineasta, la inteligencia artificial representa una aliada para los realizadores, mientras que la autenticidad artística y la autonomía del creador deben prevalecer ante las presiones externas.
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