Guinea-Bisáu vota para dar más poder al presidente

2026/08/30

La votación arrancó con lentitud en algunos barrios cuando las urnas abrieron a las 8:00 (hora de España). Según los corresponsales de AFP, la seguridad se reforzó en puntos estratégicos de la capital, con miembros de la Guardia Nacional y de la Policía desplegados en lugares clave.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD

Conviene recordar que este referéndum tiene lugar en un periodo de inestabilidad política en el país y está cuestionado por la oposición no solo porque ya fue aprobado y publicado en el Boletín Oficial de la República antes de "escuchar" al pueblo, sino también porque fue elaborado por la junta militar, es decir, por un gobierno de transición sin consulta previa.

"Nadie fue consultado, ni los partidos políticos ni las organizaciones de la sociedad civil, y mucho menos los líderes tradicionales, religiosos, etcétera. Así que todo se hizo en secreto", declaró la semana pasada el líder de la Liga Guineense de Derechos Humanos, Bubacar Turé, en declaraciones a 'Euronews'.

Turé recordó además que los defensores del 'No' al referéndum no obtuvieron autorización para hacer campaña. "No es un ambiente de libertad", añadió, y esta es otra de las razones por las que la oposición ha pedido boicotear la votación de hoy.

Algunos analistas sostienen que el gobierno militar carece de legitimidad para modificar la Constitución, lo que ha generado descontento entre la ciudadanía.

"La cuestión fundamental es: quién redactó esta Constitución y en nombre de quién, para proteger qué intereses o instituciones, quién sale ganando con esta Constitución", afirmó Paulino Quadé, analista político guineense, en declaraciones a Associated Press.

Un gobierno militar tomó el poder en noviembre de 2025, tras unas elecciones disputadas en las que tanto el expresidente Umaro Sissoco Embaló como el candidato de la oposición, Fernando Dias, reivindicaron la victoria.

Después de que la junta militar se hiciera con el poder, nombró al general Horta N'Tam como presidente de transición, al amparo de una carta constitucional transitoria que le impide presentarse a las elecciones.

Si sale adelante, la nueva Constitución elaborada por el autodenominado Consejo Nacional de Transición otorgará más poderes al presidente y reducirá la representación parlamentaria, entre otras medidas.

La junta militar, actualmente en el poder, aprobó por unanimidad una enmienda constitucional para que el país pase de un sistema parlamentario a uno presidencial y ahora pedirá a la población que la respalde.

El nuevo texto propone abandonar el antiguo sistema, en el que el primer ministro procedía de la mayoría parlamentaria, lo que ha provocado una compleja repartición del poder. También permitirá al jefe del Estado nombrar y destituir al primer ministro y a los miembros del gobierno, así como disolver el Parlamento.

Medidas que la oposición rechaza, alegando que devalúan a los partidos políticos y la voluntad popular.

"Esta Constitución debilita de forma significativa al primer ministro y al gobierno, subordina a la Asamblea Nacional Popular y a los partidos políticos y devalúa, o incluso ignora, la voluntad popular expresada en las urnas, con todos los riesgos inherentes de división y de tensiones políticas y sociales", declaró Muniro Conté, portavoz del Partido Africano para la Independencia de Guinea y Cabo Verde (PAIGC), a Associated Press.

Las autoridades militares sostienen que un Parlamento reducido de 102 a 65 escaños permitiría debates más fáciles y más sólidos, mientras que los nuevos poderes presidenciales subrayarían la autoridad superior del presidente sobre el primer ministro, que según ellas constituye una fuente de inestabilidad política en el país.

Golpe de Estado tras golpe de Estado

Desde que logró la independencia de Portugal en 1973, el único país de lengua portuguesa de África Occidental se ha visto sacudido por varios golpes de Estado y tentativas de golpe. De hecho, el golpe de Estado registrado el año pasado en Guinea Bissau agravó la crisis democrática en África Occidental, sumándose a la lista, cada vez más larga, de países de la región bajo régimen militar.

En noviembre de 2025, el ejército tomó el poder pocos días después de las elecciones presidenciales, derrocó al entonces presidente Umaro Sissoco Embaló y suspendió el proceso electoral cuando el escrutinio se acercaba al final y empezaba a vislumbrarse quién sería el nuevo presidente elegido.

Varios dirigentes africanos calificaron la situación como una toma del poder "escenificada", después de que los militares permitieran al antiguo presidente ofrecer una rueda de prensa para anunciar que estaba siendo destituido y que se le permitió salir del país en circunstancias aparentemente favorables. Los más escépticos sostienen que Embaló cedió el cargo a los militares después de darse cuenta de que estaba perdiendo las elecciones.

Ya en las elecciones legislativas de 2023, el propio Embaló disolvió el Parlamento, dominado por la oposición, en respuesta a lo que describió como un intento de golpe de Estado, y entonces gobernó por decreto hasta ser destituido por el ejército.

Este referéndum sigue la estela de otros países africanos, entre ellos Zimbabue y Chad, que han modificado sus constituciones en los últimos años para prolongar la duración de los mandatos, eliminar los límites de edad o reforzar los poderes del Ejecutivo.

Con cerca de 2,2 millones de habitantes, Guinea Bissau ha sufrido cinco golpes de Estado y una serie de intentos de golpe desde 1974. El país presenta la mayor proporción de riqueza natural per cápita, según el Banco Mundial, pero más de la mitad de la población vive en situación de pobreza.

De los más de dos millones de habitantes, cerca de 915.000 pueden votar hoy.

La votación de este domingo concluye a las 17:00 GMT y los primeros resultados provisionales se esperan para el martes.