Javeno McLean, entrenador personal de Manchester, Inglaterra, lleva más de 20 años ofreciendo sesiones de ejercicio adaptado gratuitas a gente con discapacidad, enferma y adultos mayores. Su trayectoria le valió el Premio Orgullo de Gran Bretaña 2025 en la categoría P&O Cruises Inspiration Award, un reconocimiento elegido entre miles de nominaciones del público.
Según informó la BBC, el instructor trabaja desde el centro comunitario J7 Community Fitness, en el barrio de Blackley, al norte de la ciudad. El jurado del galardón destacó que su labor “está cambiando vidas de verdad e inspirando a millones” y señaló que su “positividad y capacidad para motivar” son visibles en todo lo que hace.
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Todo comenzó cuando Javeno tenía 16 años y notó que las personas con discapacidad y los adultos mayores eran dejados de lado en los espacios deportivos. “¿Qué horrible es no ser visto ni notado? Yo odiaría eso. Algo en mí a los 16 me hizo decir: ‘sabes qué, déjame ser la persona que interviene’”, declaró en BBC Radio Manchester.
Desde entonces, el fundador del J7 no se detuvo. Comenzó dando clases en un parque local de Manchester, luego trabajó para el ayuntamiento y en 2016 abrió su propio espacio, diseñado con equipamiento especializado para atender las necesidades de sus alumnos. El lugar funciona como un entorno abierto donde pueden convivir atletas, adultos mayores e individuos con distintas capacidades, todo en un mismo piso.
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Hoy, a los 40 años, trabaja hasta 90 horas semanales para sostener las sesiones sin costo. “Es una cantidad enorme de horas. Me tomo un domingo libre cada tres semanas y es duro, pero hay quienes lo necesitan”, afirmó, según consignó la BBC. A pesar del esfuerzo, asegura que “no lo cambiaría por nada”.

El deportista acumula casi dos millones de seguidores en Instagram y TikTok, una cifra que creció de forma orgánica gracias a su enfoque sin filtros frente a la cámara. “Mi hermano fue quien me presionó para entrar a las redes sociales. Me dijo: ‘necesitás esto porque la gente va a sentir mucha alegría con lo que hacés’”, contó.
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Su filosofía es sencilla: “Solo presioná grabar y fijate qué pasa. Yo no hago segunda toma. Si capturamos un momento increíble, lo hacemos.” Ese estilo directo y sin edición le generó una comunidad global que traspasó fronteras. Hoy recibe usuarios que viajan desde Australia, Estados Unidos y África para tomar clases en su pequeño centro comunitario.
“Al principio les decía: ‘no, no vengan hasta acá’. Pero entendí que si alguien necesita un poco de felicidad y está dispuesto a viajar para pasar media hora en mi instalación porque va a obtener algo de eso, ¿quién soy yo para decir que no?”, explicó.
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Para el instructor, el trabajo en el J7 no se limita a lo físico. Su objetivo es que cada alumno que pase por el centro se lleve herramientas que vayan más allá del ejercicio. “Quiero darte algo que dure para siempre: aceptación, identidad, la habilidad de ser vos mismo sin pedir disculpas. Ese tipo de herramientas duran para siempre”, señaló.
A pesar del reconocimiento internacional, McLean se describe con humildad: “Solo soy un hombre que quiere hacer feliz a la gente.” Con el galardón en mano y el centro en plena actividad, sigue recibiendo alumnos de todo el mundo en el mismo barrio donde, hace más de dos décadas, decidió que nadie debía quedarse afuera de un espacio deportivo.
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