
“Hicimos que parecieran peores de lo que son por la forma en que jugamos”. La frase, acaso de las más poderosas en la conferencia de prensa, son de Jesse Marsch y hacen referencia a la selección peruana, que cayó sin atenuantes a manos de Canadá, en Montreal.
Aunque el marcador final favoreció a ‘les rouges’, dejó un poco incómodo al seleccionador, porque en el trámite hubo una enorme superioridad tal y como pasó en el ensayo pasado con otro contrincante de la CONMEBOL.
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“Estos son dos partidos, contra Chile y contra Perú, en los que nos vamos con la sensación de que deberíamos haber marcado varios goles, ¿verdad? Porque la identidad, la claridad y el talento en la cancha están a un alto nivel”, declaró.
En línea con eso, Marsch indicó que “por eso somos capaces de controlar los partidos, hacer que los equipos queden mal y que parezca que no tienen ninguna posibilidad”.
El entrenador de Canadá, antes de ofrecer la comparecencia post-partido, reconoció con OneSoccer que pasó uno que otro apuro por momentos de lucidez de su contrincante, aunque muy rápido lograron subsanar errores.
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“Tuvimos bastante control del partido; solo algunos pequeños momentos inteligentes de Perú y algunas jugadas a balón parado que tuvimos que resolver. Así que creo que fueron dos buenos partidos en esta ventana, pero sabemos que tenemos que subir otra marcha cuando vayamos a jugar contra Estados Unidos”, admitió.

Perú volvió a ser ese conjunto reconocible por su mal juego, deficiencia física y carencia de ideas. Frente a Canadá, en el marco de la tercera presentación de la ventana de selecciones, pasó un muy mal rato, básicamente por la enorme superioridad del rival desde el plano dinámico.
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Los de Mano Menezes ofrecieron una resistencia parcial durante los primeros minutos del encuentro hasta que un desajuste en defensa devino en la apertura del score. Cerca a los 20′ minutos se produjo en descuido en el corazón del área, con Oliver Sonne como gran protagonista, que fue aprovechado por Jacob Shaffelburg.
El entusiasmo de Canadá fue de la mano con su crecimiento a lo largo del partido. Los acercamientos a la portería defendida por Diego Romero eran cada vez más claros. De tanto asomarse, el dueño de casa alcanzó la ampliación de la diferencia con el doblete de Shaffelburg.
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Con el propósito de evitar un resultado de enorme proporciones, tal y como sucedió hace una semana frente a Estados Unidos, Mano Menezes recurrió a su zona de alternativas para reforzar a la ‘bicolor’. Quizás la variante más significativa fue la de Gianluca Lapadula, quien malogró una ocasión clara para descontar a favor de los suyos.

Al margen de esa única oportunidad, Perú no presentó mayores credenciales para meterse en un partido dominado a placer por un Canadá que pudo sumar más anotaciones de no ser porque bajó los decibelios pasada la hora de juego. Con el 2-0 se conformó para asestarle un golpe desmoralizador a los sudamericanos.
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A la disciplina nacional, a cargo de un desangelado Mano Menezes que suma un balance dramático, le queda un último partido del parón FIFA actual y será contra Colombia, que llega con mayores galones y condiciones para hacerse sentir.