Datos e imágenes de la NASA siguieron la evolución del huracán Polo, que alcanzó la categoría 5 después de aumentar sus vientos 167 kilómetros por hora en solo un día. Ese crecimiento lo ubicó entre los ciclones más potentes registrados en el Pacífico oriental.
Polo se formó frente a la costa del Pacífico de México a mediados de septiembre de 2026. El 20 de septiembre fue clasificado como depresión tropical, es decir, un sistema de lluvias y vientos todavía en formación. Un día después pasó a ser tormenta tropical. Luego, su fuerza aumentó a una velocidad poco común hasta alcanzar la categoría 5, el nivel más alto en la escala de huracanes.
PUBLICIDAD
Entre el 21 y el 22 de septiembre, los vientos máximos sostenidos de Polo aumentaron en 90 nudos, o 167 kilómetros por hora. A este tipo de crecimiento se lo llama intensificación rápida: ocurre cuando los vientos de un ciclón suben al menos 111 kilómetros por hora en 24 horas.

El Centro Nacional de Huracanes describió el cambio como “verdaderamente notable”. Otros analistas consideraron que el huracán había ganado fuerza de una manera poco habitual.
“Polo atravesó un período que solo puede describirse como una intensificación explosivamente rápida”, afirmó Gary Partyka, científico atmosférico de la Oficina de Modelado y Asimilación Global del Centro de Vuelos Espaciales Goddard de la NASA. “Fue una intensificación RÁPIDA”.
PUBLICIDAD
Partyka explicó que el fenómeno encontró condiciones favorables: poco viento que pudiera desordenar la tormenta, mucha humedad en el aire y agua cálida en el océano. Esa combinación permitió que el sistema ganara fuerza en poco tiempo.
El 22 de septiembre, un avión especializado de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) atravesó el huracán. Los investigadores estimaron que Polo tenía vientos cercanos a 285 kilómetros por hora (180 millas por hora).
Con esa intensidad, algunos analistas lo ubicaron como el tercer huracán con los vientos más fuertes registrado en el Pacífico oriental. También indicaron que fue el que llegó más rápido desde la etapa de depresión tropical hasta la categoría 5.
PUBLICIDAD
Para la tarde del 23 de septiembre, el huracán había perdido parte de su fuerza. Un instrumento llamado MODIS, instalado en el satélite Aqua de la NASA, tomó imágenes del sistema frente a las costas de Guerrero, al suroeste de Acapulco.
En ese momento, Polo tenía vientos sostenidos de 230 kilómetros por hora (145 millas por hora) y había bajado a categoría 4. La pérdida de fuerza ocurrió porque cambió la zona de vientos que rodea el centro del huracán, conocida como la pared del ojo.
“Las imágenes satelitales de Polo son muy impresionantes, con el ojo grande y nítido de la tormenta y un extenso patrón de salida de aire”, explicó Kristen Corbosiero, científica atmosférica de la Universidad Estatal de Nueva York en Albany. La investigadora participa en un proyecto de la NASA que estudia cómo sale el aire de los huracanes por su parte superior.
PUBLICIDAD
Corbosiero añadió que los vientos débiles alrededor de la tormenta y la salida de aire en altura ayudaron a que Polo se fortaleciera con rapidez.
Durante su recorrido, Polo pasó por zonas donde la superficie del mar llegaba a 32 ℃ (90 ℉). Esa temperatura estaba entre 2 y 3 ℃ por encima de lo habitual el 23 de septiembre. En gran parte de la zona, el agua superaba los 27,8 ℃ (82 ℉), una temperatura que suele permitir que los huracanes mantengan o aumenten su intensidad.
Un mapa del proyecto MUR SST, elaborado por el Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA, mostró esas diferencias de temperatura en el océano. El proyecto reúne datos de satélites de la NASA, la NOAA y misiones internacionales, además de información recogida por barcos y boyas.
PUBLICIDAD
El mapa no muestra la temperatura exacta del mar. Indica si el agua estaba más cálida o más fría que el promedio registrado para la misma fecha entre 2003 y 2014.
Según Corbosiero, también había agua cálida por debajo de la superficie. Esto ayudó a que Polo conservara su fuerza. Cuando un huracán se mueve, puede sacar agua fría desde el fondo del mar y debilitarse. En este caso, la franja de agua fría que dejó detrás parecía pequeña.
Los datos y modelos también indicaban una gran cantidad de calor en el océano a mayor profundidad, lo que redujo el enfriamiento provocado por el paso del huracán.
PUBLICIDAD

Partyka y Corbosiero señalaron que no se puede explicar el rápido crecimiento de Polo solo por las aguas más cálidas relacionadas con El Niño en el Pacífico central y oriental. Corbosiero recordó que otros huracanes de la región también se fortalecieron rápidamente en años de La Niña o sin presencia de ninguno de esos fenómenos. Mencionó al huracán Otis, que llegó a categoría 5 en 2023, y a Patricia, que alcanzó ese nivel en 2015.
Aun así, durante El Niño suele aumentar la actividad de huracanes en el Pacífico oriental porque cambian las condiciones del océano y de la atmósfera en una zona amplia. Eso había ocurrido en 2026.
PUBLICIDAD
El 24 de septiembre, la actividad total de ciclones en el Pacífico oriental era casi el doble de lo normal, según datos de la Universidad Estatal de Colorado. La medición toma en cuenta cuánto duran los ciclones y qué fuerza tienen durante la temporada.