Con el primer ministro de Groenlandia, Jens-Frederik Nielsen , recordando que pararle los pies a Trump no es nada fácil, Amaia entregando a Pedro Sánchez un panfleto pro Maricarmen, un Isidro Fainé locuaz como nunca, y el Mago Pop y Joan Manuel Serrat inusualmente callados, la nueva edición de los Premios Vanguardia inauguró una semana (con sus larguísimas noches) para no olvidar. Porque esa oda pro Maricarmen que se agarró con fuerza a la misma puerta del Palau de Congressos justo el día en que Javier Godó , conde de Godó , premiaba el talento y la capacidad de sostener la verdad de las diez personalidades escogidas expandía sus ondas casi simultáneamente hasta las puertas de otro Palau, el de la Música, que estrenaba su temporada por todo lo alto con un trabajado homenaje a Pau Casals.

Llegando como podían (los tacones en el bolso es una solución al alza, aunque cada vez es más común esquivarlos directamente) y sorteando las primeras concentraciones que ya comenzaban a paralizar la plaza Catalunya, al final llegaron todos los que tenían que estar. Pablo Ferrández , primer merecedor de la Beca Pau Casals; el Quartet Casals; el Orfeó Català, la Escolania de Montserrat y la Orquestra Simfònica del Vallès dirigidos por Xavier Puig emocionaron, y de verdad, a un palco abarrotado (y exaltado como ellos y como nunca, es lo que tiene la celebración de la paz en tiempos difíciles) que Joaquim Uriach , Joan Oller y el abad de Montserrat compartieron con Bernat Vivancos, Marc Timón, Sònia Hernández, Narcís Serra, Ricardo Rodrigo, Marta Lacambra, Jaume Gramona (él puso su III Lustros en el cóctel de los invitados) y Mariona Carulla.

No pudieron, ni ellos ni nadie en este Palau a rebosar, evitar ponerse en pie en el bis final del Cant de la senyera . Como manda la buena educación social, casi todos, los del Palau de Congressos y los del de la Música, volvían a encontrarse unas noches después (tres, para ser exactos) en otro Palau, el Sant Jordi, en la gran gala de Pimec que Antoni Cañete convirtió en una (feroz) reivindicación de su sector.

El Llença’t de Lax’n’Busto que clausuró la enorme concentración tuvo a los ¡1.250! convocados, y especialmente a Emili Rousaud y Carles Ventura , coreando convencidos el “caus a terra molt avall, / creus que no te’n sortiràs, / però amb els mesos te n’adones, / que tornes a començar” del estribillo.
Estrenos, galas, cócteles y premios sacuden Barcelona en plena ola pro Maricarmen
Otros ritmos, el de la ópera en la balconada interior y el del flamenco en el terrado de la reinauguración del hotel España, marcaron el siguiente reencuentro en esta semana de acampadas, decretos fracasados y enfados expansivos. En la calle de Sant Pau, a un suspiro de la Rambla y del Liceu, la nueva joya de la cadena OD Hotels ibicenca ha vuelto a la vida de mano de Lázaro Rosa Violán . Paseándose feliz entre las bandejas de piscolabis con estrella y la atenta mirada de Martín Berasategui (¡que no falte de nada!, sonreía) y de Eduard Soler , director del hotel, estuvieron también Valeria Vasi, Isern Serra, Miranda Makaroff , Clara Sans y una exultante Clàudia Vives-Fierro recién llegada de Eivissa donde recibió ni más ni menos que el OD Art Awards por su pieza escultórica (y sonora y reciclada) Pentagrama . “Es un bicho formado por once cilindros de hormigón de ensayo de carga de 30 centímetros de altura y 15 de grosor. Todo reciclado”, expuso la creadora residente de esta cadena hotelera entregada al arte. Coincidía con todos que el hotel España también necesitaba solo eso. Reciclaje. Nada de cambios bruscos, sino quitarse un poco de encima el polvo.

“La modernidad muchas veces consiste exactamente en eso”, sentenciaba Álex Agullo ante un selecto grupo de invitados que volvían a coincidir dos noches después en el cóctel Into the wild que Cartier dedicó a su colección flora y fauna en su boutique de paseo de Gràcia. La tienda inaugurada en el 2022 hizo de sí misma parte del espectáculo con sus vidrieras (muchas firmadas por Jorge Aragone ), mosaicos, el trencadís apoteósico de su cúpula inspirada en el invernadero del parque de la Ciutadella y su sorprendente jardín interior donde los invitados ajustaron sus outfits al print del leopardo, tigre, pantera... y cebra y serpiente. Todos muy Cartier.

Y del salvajismo controlado de la histórica Maison la noche barcelonesa saltaba el viernes al mundo hípico más internacional en la gran final de la Longines FEI Jumping Nations Cup, que hacía coincidir en el Real Club de Polo a Albert Batlle, Miriam Victoria, Luis Comas y Víctor Sarasola en una amplísima cena de gala con Diego Flores, Michael Goldenberg, Pere Guardiola y, claro, Pablo Sánchez Marquiegui y Santiago Mercé , que son los anfitriones del asunto.
Jinetes, caballos, grandes apellidos ( Sira Martínez, Armando Trapote o Imma Roquet saltando el obstáculo Traç i salt , construido en código Mariscal ) y esa particular mezcla de deporte y sociedad que solo ofrece la hípica devolvía a muchos a la parte alta de la Diagonal por fin en calma. Sin manifestaciones ni campamentos a la vista pero con el susto de esa grúa caída por la mañana que (milagrosamente) solo partió una ambulancia pero dejó, eso sí, a todos un poco taquicárdicos.

Margarita Puig (Barcelona). Empezó su carrera profesional en el Diari de Barcelona . Desde entonces la hemos visto y escuchado en programas tan variados como Gol a Gol ; Tot l’esport ; Bonic vespre ; Versió Original; El club; Catalunya, parada i fonda ; Senyores i senyors , en el programa de Toni Clapés Versió RAC1 ; en Els matins de Josep Cuní , en TV3; en 8 al dia , de 8TV; Escletxes en BTV y Blanc sobre Blanc , en el Canal 33. Conocedora de los rincones más recomendables e insólitos de Barcelona, también es autora de guías como Restaurantes de Barcelona donde nunca te han llevado