Una serie de ataques aéreos israelíes contra el sur de Líbano dejó al menos 11 muertos y 19 heridos, según informaron las autoridades sanitarias libanesas.
Entre las víctimas fatales se encuentran tres niños y las autoridades ya la consideran una de las jornadas más violentas registradas desde el comienzo del actual alto el fuego.
En paralelo, los equipos de emergencia desplegaron un importante operativo y trabajaron entre los escombros de las construcciones destruidas para buscar posibles sobrevivientes.
Israel bombardeó Líbano y encendió las alarmas en Medio Oriente: hay 11 muertos
Uno de los ataques alcanzó durante la madrugada del sábado 15 agosto en las afueras de Ansar. La ofensiva destruyó inmuebles y dejó además varios heridos que debieron ser trasladados a hospitales de la zona.
Horas después hubo otro bombardeo contra Deir al-Zahrani. Con la actualización de las autoridades, el saldo de los ataques ascendió a 11 fallecidos, entre ellos tres menores de edad, y 19 personas heridas de gravedad.
Los nuevos episodios constituyen los ataques más mortíferos desde que entró en vigor la tregua entre Israel y Hezbollah el pasado 20 de junio, un acuerdo que había reducido considerablemente los enfrentamientos directos entre ambas partes.
El primer ministro libanés, Nawaf Salam, condenó los bombardeos y cuestionó que las operaciones alcanzaran a civiles. Además, advirtió que este tipo de acciones ponen en riesgo los esfuerzos destinados a recuperar la estabilidad y avanzar con los compromisos establecidos durante las negociaciones.
El presidente de Líbano, Joseph Aoun, también cuestionó la ofensiva y sostuvo que ocurre en un momento especialmente delicado, mientras continúan las gestiones para consolidar el alto el fuego.
Además, denunció las "reiteradas violaciones" del acuerdo vigente y del derecho internacional para la protección de civiles, luego de que una familia completa muriera en la localidad de Ansar.
En paralelo, el Ejército israelí aseguró que las operaciones fueron realizadas en respuesta a una acción de Hezbollah contra sus soldados en las colinas de Ali al-Taher, donde tres militares israelíes resultaron heridos.
A su vez, las Fuerzas de Defensa de Israel aseguraron que los bombardeos estuvieron dirigidos contra infraestructura utilizada por la organización libanesa.
Israel también afirmó haber eliminado durante la ofensiva a Ali Samir Al-Haj Hassan, identificado como un comandante de Hezbollah. Las autoridades israelíes reconocieron que civiles murieron durante el ataque, aunque sostuvieron que no constituían el objetivo de la operación.
La situación permanece atravesada por profundas diferencias. Israel condiciona su retirada del sur libanés al desarme de Hezbollah, mientras que la organización rechaza avanzar en esa dirección hasta que las fuerzas israelíes abandonen el territorio.
Esta semana, el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, volvió a advertir que sus tropas permanecerán en la región hasta que el grupo entregue sus armas.
De esta manera, los ataques de este sábado vuelven así a poner a prueba una frágil tregua que lleva menos de dos meses, mientras aumenta la preocupación por una nueva escalada de violencia en la frontera.