Israel celebrará elecciones generales el 27 de octubre en una votación decisiva para el futuro político de Netanyahu

2026/07/12

Legisladores israelíes durante una sesión de la Knéset en Jerusalén, donde se debatió una iniciativa para adelantar las elecciones generales (REUTERS/Ronen Zvulun/Archivo)

Legisladores israelíes durante una sesión de la Knéset en Jerusalén, donde se debatió una iniciativa para adelantar las elecciones generales (REUTERS/Ronen Zvulun/Archivo)

Israel celebrará elecciones legislativas el próximo 27 de octubre, después de que el Parlamento (Knéset) complete su período constitucional de cuatro años sin ser disuelto de forma anticipada. El anuncio marca un hecho inusual en la política israelí, ya que será la primera vez en cerca de 40 años que unos comicios nacionales se realizan en la fecha establecida por la legislación y la primera ocasión en más de medio siglo en la que un gobierno concluye íntegramente su mandato.

La confirmación fue realizada este domingo por las autoridades parlamentarias durante una sesión de la Comisión de la Knéset, donde la asesora jurídica del Parlamento, Sagit Afik, precisó que el actual Legislativo permanecerá en funciones hasta el final de su período.

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“La actual Knéset completará su mandato íntegro y no será disuelta. La fecha de las elecciones sigue siendo la establecida por la ley: el 27 de octubre”, afirmó Afik.

El Parlamento iniciará formalmente su receso el próximo 17 de julio, fecha a partir de la cual comenzará el período electoral. Al no producirse una disolución anticipada de la cámara, tampoco será necesario aprobar una ley específica para convocar los comicios.

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La votación tendrá un fuerte impacto político para el primer ministro Benjamin Netanyahu, líder del partido Likud y jefe del Gobierno desde diciembre de 2022. Será la primera elección nacional desde el ataque de Hamas contra Israel del 7 de octubre de 2023, que desencadenó la guerra en Gaza y modificó profundamente el escenario político y de seguridad del país.

El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, asiste a una sesión de votación en la Knéset, el Parlamento israelí, en Jerusalén (REUTERS/Archivo)
El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, asiste a una sesión de votación en la Knéset, el Parlamento israelí, en Jerusalén (REUTERS/Archivo)

Netanyahu, de 76 años, es el primer ministro que más tiempo ha permanecido en el cargo en la historia de Israel, sumando varios períodos no consecutivos. Sin embargo, llegará a las urnas enfrentando un proceso judicial por presunta corrupción y en un contexto marcado por el desgaste político derivado de la guerra.

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Las encuestas publicadas en los últimos meses muestran un descenso del respaldo al bloque gobernante y sitúan entre sus principales rivales al ex jefe del Estado Mayor Gadi Eisenkot, quien aparece como una de las figuras con mayores posibilidades de disputar el liderazgo del próximo Ejecutivo. También figura entre los potenciales aspirantes el ex primer ministro Naftali Bennett.

El actual gobierno israelí, identificado como el más conservador de la historia del país, reúne al Likud junto con partidos ultraortodoxos y formaciones de derecha nacionalista. A lo largo de la legislatura enfrentó repetidas amenazas de ruptura, principalmente por el debate sobre el servicio militar obligatorio para los judíos ultraortodoxos.

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La controversia se intensificó después de que el Tribunal Supremo determinara en junio de 2024 que el Ejército debía comenzar a incorporar a miembros de esa comunidad tras expirar el régimen excepcional que los eximía del reclutamiento. La decisión abrió un conflicto entre el Gobierno y parte de sus aliados, que impulsaron una legislación para preservar buena parte de esas exenciones.

La coalición logró mantenerse unida después de que los partidos ultraortodoxos Shas y Judaísmo Unido de la Torá retiraran su apoyo a una iniciativa de la oposición para adelantar las elecciones. Ese intento de disolver anticipadamente la Knéset fue rechazado por 61 votos contra 53, permitiendo al Ejecutivo completar el mandato iniciado a finales de 2022.

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El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, interviene en una sesión plenaria de la Knéset junto al primer ministro de Albania, Edi Rama, en Jerusalén (REUTERS/Archivo)
El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, interviene en una sesión plenaria de la Knéset junto al primer ministro de Albania, Edi Rama, en Jerusalén (REUTERS/Archivo)

La guerra en Gaza también ha condicionado la agenda política durante los últimos meses. La prolongación del conflicto incrementó las necesidades de personal de las Fuerzas Armadas, obligó a ampliar el servicio obligatorio y llevó a la movilización de decenas de miles de reservistas.

Además del escenario militar, Netanyahu afronta cuestionamientos por la gestión de la seguridad antes del ataque de Hamas y por el desarrollo posterior de la guerra. Diversos sectores de la sociedad consideran que el Gobierno no alcanzó los objetivos planteados al inicio de la ofensiva y cuestionan su conducción del conflicto.

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El resultado de las elecciones definirá la composición de los 120 escaños de la Knéset y determinará qué bloque contará con el respaldo suficiente para formar el próximo gobierno. También pondrá a prueba la continuidad política de Netanyahu, que buscará extender un liderazgo que ha marcado la política israelí durante más de una década y media.