Italia atravesó este fin de semana una ola de disturbios que se sumó a las protestas registradas en Francia, donde el sábado decenas de miles de personas salieron a las calles en reclamo por el aumento de los precios y el deterioro de los servicios públicos. Este domingo, Milán vivió su segundo día consecutivo de incidentes, y la primera ministra Giorgia Meloni convocó a una reunión de seguridad para el lunes.
Las manifestaciones, impulsadas por el reclamo contra el aumento del costo de vida, los bajos salarios, los alquileres elevados y la calidad de los servicios públicos, se extendieron a Roma, Turín, Bolonia, Génova y Florencia, entre otras ciudades.
Qué pasó en Milán, Turín y Bolonia
En Milán, la protesta comenzó con miles de personas en la plaza del Duomo, pero grupos de jóvenes encapuchados lanzaron pirotecnia y objetos contra la policía. La estación de metro del Duomo fue cerrada, los comercios bajaron sus persianas y los turistas abandonaron el centro. Este domingo hubo nuevos enfrentamientos, con lanzamiento de botellas, saqueos a comercios y más de 60 detenidos.
En Turín, las autoridades arrestaron a personas que llevaban adoquines y martillos rompevidrios, y se registraron incidentes en establecimientos comerciales. En Bolonia, la policía utilizó cañones de agua para dispersar a la multitud y la estación ferroviaria fue cerrada de manera preventiva.
La respuesta del Gobierno y la huelga general
Meloni expresó su respeto hacia quienes se movilizaron de forma pacífica en la marcha convocada por la Confederación General Italiana del Trabajo (CGIL), que contó con la presencia de dirigentes opositores, pero condenó con dureza la violencia. "En Milán, lanzamientos de piedras contra las fuerzas del orden, agentes heridos, daños y violencia", enumeró.
El canciller y viceprimer ministro Antonio Tajani también repudió los enfrentamientos y se solidarizó con los agentes heridos, mientras que desde la oposición defendieron el derecho a protestar y pidieron respuestas a los problemas que motivaron las movilizaciones. En paralelo, la CGIL, el sindicato más antiguo e importante del país, anunció una huelga general para el 20 de noviembre.