ROMA.- Dicho y hecho. Dando lugar a una inédita crisis diplomática con Madrid, el gobierno de Giorgia Meloni decidió este viernes suspender el acuerdo de libre circulación con España —país con el que Italia no tiene frontera—, provocando una tormenta política. La oposición de centroizquierda, en efecto, salió a acusar al gobierno de utilizar el tema solo para hacer propaganda.
Espantada por las imágenes que llegaban desde el diminuto enclave español de Ceuta, en Marruecos, Meloni anunció el jueves que evaluaba suspender el acuerdo de Schengen con España, algo que generó de inmediato un cortocircuito con el gobierno socialista de Pedro Sánchez.
La propuesta de Meloni de suspender con España el acuerdo que implica la libre circulación de personas en la Unión Europea no fue lo único que irritó a Madrid. Causó aún más indignación un posteo del canciller y vicepremier, Antonio Tajani, que salió a criticar “la decisión profundamente equivocada del gobierno de Madrid de darle la ciudadanía española, por lo tanto, europea, a más de 500.000 inmigrantes irregulares”. Se trató de una afirmación errada de Tajani, que es también líder de Forza Italia, partido aliado de la coalición de gobierno, porque en verdad lo que hizo el gobierno de Sánchez fue regularizar la situación legal de miles de personas que ya estaban viviendo y trabajando en España, una medida que no implicó la concesión de la ciudadanía.
El canciller español, José Manuel Albares, al anunciar que había convocado al embajador italiano en Madrid, no ocultó su consternación. Aseguró en un posteo que era “impropio” el mensaje de un canciller “de un país socio y amigo, del que esperamos solidaridad europea y no demagogia partidista”. Además, resaltó que lo ocurrido en Ceuta no tenía relación con la regularización, sino con una reciente sentencia de la Corte Suprema española que dictaminó que no es posible repatriar a las personas que entran nadando, fallo que fue instrumentalizado por mafias y organizaciones criminales, según le hicieron saber al representante diplomático italiano este viernes.
Pese a lo anterior y después de las reuniones que hubo a lo largo de la jornada, el Ministerio del Interior ordenó el cierre de las fronteras marítimas y aéreas con España, medida que se prolongará por un mes. La decisión se basó en las últimas evaluaciones de inteligencia, concretamente en las analizadas por el Comité de Análisis de Inmigración y Seguridad Fronteriza, presidido por la mañana por el ministro Matteo Piantedosi en la sede del Ministerio del Interior, según ANSA.
Asimismo, tras una conversación telefónica entre el ministro Piantedosi y su homólogo francés, Laurent Nuñez, se acordó reforzar los controles en la frontera terrestre entre ambos países, de conformidad con los acuerdos de cooperación policial vigentes entre Francia e Italia.
“La policía fronteriza realizará controles específicos y selectivos a nacionales de terceros países para verificar que poseen la documentación necesaria para viajar por el espacio Schengen. La suspensión durará un mes”, anunció la cartera de Interior.
El canciller Tajani consideró la medida “un paso necesario para salvaguardar la seguridad de nuestros ciudadanos y defender las fronteras europeas; una medida prevista en los tratados y que ahora resulta inevitable”.
“La crisis migratoria en Ceuta nos recuerda que la gestión de las fronteras de la Unión es una responsabilidad compartida entre nuestros países. Debemos trabajar juntos para impedir la entrada de flujos incontrolados de migrantes en el territorio de la UE, evitando así los riesgos asociados y la amenaza del terrorismo, a la cual hay que hacer frente con determinación”, siguió, en un posteo en X.
Sánchez, en tanto, desde su cuenta de X lamentó lo anterior al destacar que entre 2021 y 2026, según datos de Frontex, llegaron muchos más inmigrantes irregulares a Italia (478.600) que a España (234.760).
“No es tiempo de dividir. Es tiempo de seguir construyendo una UE fuerte y unida”, escribió el jefe de gobierno español.
Clima político interno
Más allá del enfrentamiento con el gobierno de derecha de Meloni —que es amiga de Santiago Abascal, líder del partido ultraderechista español Vox—, la crisis de Ceuta volvió a inflamar el clima político interno.
La oposición de centroizquierda, en efecto, al margen de destacar que Ceuta es un enclave español ubicado en el norte de África, por lo cual no hay invasión inminente ni necesidad de suspender Schengen, acusó a Meloni de utilizar el tema para hacer campaña, en momentos en los que su alianza ve con pavor cómo sigue creciendo en los sondeos el partido ultraderechista del exgeneral Roberto Vannacci.
“Pedir la suspensión del acuerdo de Schengen con respecto a España es una propuesta carente de cualquier fundamento político o jurídico. Surge del intento de Giorgia Meloni de seguir la estela de las consignas de Vannacci y de la extrema derecha; es una maniobra que no conlleva más riesgo que el de provocar una crisis diplomática estéril con uno de los socios clave de Italia”, advirtió el senador Francesco Boccia, del Partido Democrático (PD), el principal de la oposición.
“No se puede invocar a Europa únicamente cuando las llegadas de migrantes afectan a Lampedusa. Si exigimos solidaridad europea cuando la presión migratoria golpea a Italia, tenemos el deber de ofrecerla cuando afecta a España. Eso es lo que significa ser europeo. Lo demás es pura propaganda. Y, mientras Meloni intenta ir detrás de Vannacci, haría mejor en intentar igualar los resultados de Pedro Sánchez. Hoy, los italianos se enfrentan a unos precios del combustible que figuran entre los más altos de Europa, a unos salarios entre los más bajos del continente, a un costo de vida cada vez más insostenible y a un crecimiento económico que se mantiene muy por debajo del de España", disparó.
“¿Acaso el gobierno de Meloni desconoce que Ceuta es un enclave en África y que no existe libre circulación desde allí ni hacia la España peninsular ni hacia otros países europeos?”, se preguntó, por su parte, Elly Schlein, líder del PD. “Estamos ante un gobierno de propagandistas irresponsables que, en cuatro años, no ha logrado resolver ni un solo problema de los italianos, limitándose a ofrecer un nuevo enemigo cada día”, añadió.
Habló en términos similares Angelo Bonelli, diputado de Alianza Verdes e Izquierda. “Las imágenes que llegan desde Ceuta son desgarradoras. Son imágenes de desesperación que encarnan el fracaso de una Europa que gasta cientos de miles de millones de euros en armas y guerras, mientras la pobreza asola a poblaciones africanas enteras. Sin embargo, nadie aborda esta cuestión. No se ha establecido ninguna política seria para gestionar y regular los flujos migratorios”, denunció.
“Ante esta situación, Meloni y Tajani recurren una vez más a una burda propaganda de derecha. La primera ministra llega incluso a amenazar con suspender el acuerdo de Schengen con España —alimentando temores infundados—, mientras Tajani difunde falsedades sobre las medidas de regularización adoptadas por el gobierno español.
Explotar la desesperación y las vidas de los migrantes para obtener apoyo político es un acto de cinismo político. El gobierno italiano no aborda las causas profundas de la migración ni propone soluciones; en su lugar, miente, aviva el miedo y busca un enemigo", remarcó.
Le hicieron eco los jefes de bloque del Movimiento Cinco Estrellas (M5E) en las comisiones de Políticas de la Unión Europea del Senado y de la Cámara de Diputados, Pietro Lorefice y Filippo Scerra.
“Meloni utiliza la cuestión de Ceuta únicamente con fines propagandísticos, anunciando medidas inútiles —desde bloqueos navales y centros en Albania hasta la suspensión de Schengen— simplemente para seguir el ritmo de Vannacci", criticaron. Lorefice y Scerra subrayaron, por otro lado, que la decisión de suspender el acuerdo de libre circulación podría incluso causar graves molestias a los italianos que regresan de sus vacaciones en España, pero “es evidente que esto tampoco le preocupa al gobierno”.
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- Pedro Sánchez