Con más de veinte años de trayectoria, José González se ha convertido en uno de los referentes del indie folk alrededor del mundo.
Sueco de nacimiento, pero con raíces argentinas, González ha sabido conectar con su público cantando no solo en sueco y español, sino también en inglés, que de hecho ha sido el idioma que más reconocimiento le ha valido.
Canciones como Stay Alive y Far Away aparecieron en la exitosa película The Secret Life of Walter Mitty (2013), que fuera protagonizada por Ben Stiller, mientras que en la TV su canción Heartbeats obtuvo notoriedad al aparecer en series como Bones y la afamada House (Dr. House).
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En una entrevista exclusiva con este Diario a propósito del lanzamiento de su quinto álbum de estudio, Against The Dying of The Light (’En contra de la muerte de la luz’), el compositor se mostró bastante sencillo y humilde, pero a la vez muy profundo y existencialista. La música es sin duda su manera de expresar esas cualidades con el público.
“Hace tiempo me sentía un poco mal, pero con una hija de 8 años y un hijo de 4 años me mantengo ocupado con las cosas cotidianas”, dijo al iniciar la entrevista.
Con respecto a la cotidianidad y a las situaciones sociales incómodas bromeó diciendo que antes solía beber alcohol, pero que ahora entiende que no siempre hay que huirle a la incomodidad: “A veces hay que ver cómo se resuelve y, si no se resuelve, no pasa nada. Las cosas no son tan peligrosas como uno puede llegar a pensar”.
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Siendo alguien que compone canciones en varios idiomas, ¿cómo nace para ti una canción?
Todo empieza con la guitarra, luego las melodías y después palabras. Al inicio solía ser todo en inglés, pero en este nuevo disco (Against The Dying of The Light) ya hay cosas en sueco y español. En sueco hay más conversaciones y jerga, más directo. En inglés y español me pongo más metafórico, romántico, enigmático… El español es muy especial porque tengo menos palabras, pero es más importante al ser el idioma de mis padres.
Con el sueco, siendo mi primer idioma, me siento más cómodo y escribo exactamente lo que quiero decir.
¿Escuchas música en español?
Sí. Siguen estando presentes las referencias que escuchaba por mis padres, como Silvio Rodríguez y Mercedes Sosa. También he estado escuchando música brasileña. Si nos vamos a lo más actual, escucho Bad Bunny y Rosalía.
Estás muy ligado a la tecnología. Hiciste un Ph. D. en bioquímica; pese a esto, tu música es muy minimalista: guitarra y voz. ¿Por qué?
Es una cuestión de estética. Cuando empecé, me gustaba quedarme solo con mi guitarra. Me gustaban artistas como João Gilberto, Silvio Rodríguez, Chet Baker con piano y trompeta. Eso ha sido algo que se ha quedado en mí.
Me gusta que la gente se sorprenda al escucharme solo con mi guitarra. Cuando estudiaba guitarra clásica, eso era lo que yo pensaba, que había dos o más personas tocando. Me gusta impresionar a los demás.
La relación con la ciencia va por otro lado. Con el paso del tiempo he incorporado eso de manera lírica y filosófica. Me interesa todo lo que tiene que ver con los seres humanos, cómo funcionamos.
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¿Qué crees que tenga tu música para que haya funcionado tanto en el cine y la televisión?
Lo he hablado mucho con la gente que se encarga de estas cosas, y me ha dicho que las emociones que evocan y lo simple del sonido. Esto compagina muy bien con los diálogos. También hay que preguntarle a la gente qué es lo que quiere hacer con mi música (entre risas).
En este nuevo álbum tienes la canción Pajarito. ¿Qué te inspiró a hacerla?
Me alegra que preguntes esto. Tenía la guitarra y sonaba mucho como una canción de Paul Simon… Quería un texto sin problemas, nada pesado, porque quería dedicársela a mi hijo Mateo, ya que en mi álbum anterior le hice una a Laura (mi hija) y él también debía tener una.
Pensé mucho en cómo crece esta criatura, comenzando a tantear el mundo, probando cosas sin saber qué son y cómo de repente le va dando sentido a la vida.
¿Cuál es tu canción favorita del nuevo disco?
A mí también me gusta mucho Pajarito, pero Joy (Can’t Help But Sing) es muy especial porque tiene acordes de bossa nova y además hice una colaboración con… IA. En un principio botaba muchos textos malísimos, pero hubo un momento en que de repente ya podía hacer las rimas que me gustaban, los versos tenían el sentido que yo quería que tengan, bastante surrealista y metafórico. Me terminó gustando este primer trabajo con inteligencia artificial (entre risas).
No estás en desacuerdo con la IA, pero has dicho en algunas ocasiones que puede llegar a ser un problema.
Sí, he mencionado que es el motivo principal para tenerles miedo a las nuevas tecnologías. La IA es el nombre que le damos ahora, pero en realidad esto va a ser parte de nuestras vidas de distintas maneras. Están los autos que te van a llevar por distintos lados. Cuando yo estaba estudiando, buscaba la manera de entender y trabajar la estructura tridimensional de una proteína; de repente viene AlphaFold (programa de IA) y resuelve millones en muy poco tiempo, siendo esto muy útil para resolver enfermedades.
Me interesan estas herramientas. Sé que hay muchos buenos usos para ellas, así que me gustaría seguir experimentando de manera positiva.
¿Le recomendarías a un artista que busque los beneficios de la tecnología o iniciar componiendo canciones solo?
Depende de qué estás buscando. Si solo estás creando por curiosidad, puedes hacer lo que quieras. Si buscas aprender a tocar un instrumento, componer canciones y tocar en vivo, precisamente hay que tocar. Eso no te lo va a dar la IA. Mucha gente va a querer ver a seres humanos tocando y no a robots.
Estamos volviendo a lo básico. Volviendo a lo humano.
¿Crees que este es un buen momento para continuar con la música y el arte?
Sí, por supuesto. Ahora más que nunca. Es lo único que tenemos para saber qué te alegra, qué te enoja y cómo te va en la vida. (E)