
Todas las miradas apuntarán este martes hacia un mismo nombre: Julio Martínez Martínez, amigo de José Luis Rodríguez Zapatero y considerado su “testaferro”. El empresario comparecerá como investigado ante el juez de la Audiencia Nacional José Luis Calama en una declaración que, sobre el papel, está llamada a convertirse en una de las más relevantes desde que comenzó la investigación de Plus Ultra. No solo porque el magistrado le sitúa en una posición central dentro de la hipótesis que investiga, sino porque su versión puede ayudar a despejar algunas de las incógnitas que siguen rodeando a una causa que, con el paso de los meses, ha ido ganando complejidad y también repercusión política.
A diferencia de otros investigados que ya han pasado por el juzgado, la comparecencia de Martínez llega rodeada de una expectativa especial. El instructor le considera una de las personas con mayor conocimiento sobre las relaciones económicas y societarias que analiza la Audiencia Nacional y, según distintas informaciones publicadas en las últimas semanas, su intención sería responder a las preguntas que se le formulen. Qué explique, hasta dónde llegue en sus respuestas y cómo justifique las operaciones que examina el juez son algunas de las incógnitas que sobrevuelan una declaración que puede marcar el ritmo de la investigación en las próximas semanas.
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Porque, si algo ha cambiado desde que estalló el caso, es el papel que ocupa Julio Martínez. Hace apenas unos meses era un nombre prácticamente desconocido para el gran público. Hoy aparece de forma recurrente en los autos de la causa y el propio juez le atribuye un papel especialmente relevante dentro de la presunta trama que investiga en torno al rescate de Plus Ultra y a determinadas relaciones económicas vinculadas al expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero.
Administrador de la consultora Análisis Relevante, Julio Martínez ha ido ganando protagonismo conforme avanzaba la instrucción. Según la hipótesis que sostiene el juez Calama, esa sociedad realizó durante aproximadamente cinco años distintos pagos tanto a José Luis Rodríguez Zapatero como a una empresa vinculada a dos de sus hijas. Esos movimientos económicos constituyen uno de los ejes sobre los que gira la investigación y forman parte de las diligencias con las que el magistrado trata de determinar cuál era su origen, qué finalidad tenían y si pueden tener relevancia penal.
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Sobre esa base, el instructor sitúa al empresario en una posición clave. En varias de sus resoluciones sostiene que habría desempeñado un papel relevante en la gestión de distintas sociedades y en la ejecución de operaciones económicas ahora bajo investigación. En uno de los autos llega incluso a describirle como el “lugarteniente principal” y la “figura visible” de la presunta organización investigada. Se trata, en cualquier caso, de la hipótesis que mantiene el juez durante la fase de instrucción y que deberá ser contrastada a lo largo del procedimiento.

Ese protagonismo explica por qué su declaración despierta tanto interés. La Audiencia Nacional ya ha escuchado a otros investigados, entre ellos el propio Zapatero, pero el juez considera que Martínez puede aportar información directa sobre el funcionamiento de algunas de las operaciones que trata de reconstruir.
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El punto de inflexión llegó cuando José Luis Calama acordó investigarle formalmente y expuso por primera vez, de forma detallada, cuál era el papel que, según su criterio, habría desempeñado dentro del entramado que investiga. A partir de ese momento, el nombre de Julio Martínez comenzó a aparecer con frecuencia en las resoluciones judiciales y su protagonismo dentro de la causa no dejó de crecer.
Semanas después, el magistrado revisó las medidas cautelares que pesaban sobre él. Levantó la prohibición de abandonar España para permitirle viajar por el espacio Schengen y eliminó la obligación de comparecer periódicamente en sede judicial al entender que el riesgo de fuga había disminuido respecto a las primeras fases de la investigación.
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El siguiente paso llegó el pasado 24 de junio, cuando el juez acordó citarle para declarar este martes como investigado en la Audiencia Nacional, dentro de una nueva ronda de diligencias destinada a seguir aclarando las relaciones económicas y societarias que analiza la causa.
En paralelo, la Agencia Tributaria mantiene abierta una inspección que afecta al propio Julio Martínez, a José Luis Rodríguez Zapatero, a su esposa, Sonsoles Espinosa, y a sus hijas. Aunque se trata de un procedimiento administrativo distinto del penal, ambos discurren de forma paralela y tienen como denominador común el análisis de determinadas operaciones económicas.
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Más allá del contenido de los autos, la atención estará puesta en la estrategia que adopte el empresario cuando se siente frente al juez. Esa es, probablemente, la gran incógnita de una declaración que llega en un momento especialmente delicado de la investigación.
Las especulaciones se intensificaron hace unas semanas después de que el empresario Víctor de Aldama, beneficiado por su colaboración con la Justicia en otra causa, lanzara un mensaje que muchos interpretaron como un llamamiento a otros investigados. “Espero que los demás que vienen detrás colaboren”, afirmó tras conocerse aquella resolución. Su portavoz fue un paso más allá al calificar la sentencia como un “aviso a navegantes” y mencionar expresamente el ‘caso Plus Ultra’. Esas manifestaciones alimentaron el debate sobre la posibilidad de que algunos investigados optaran por una estrategia distinta y el martes se verá si Julio Martínez lo hará.
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