El eclipse que tendrá lugar este miércoles no será solo un fenómeno astronómico que llevará las miradas de los españoles al cielo. Preocupa, de hecho, lo que puede ocurrir en el suelo, por la existencia de sectas que utilizan este tipo de situaciones para realizar sacrificios de animales como parte de rituales que entremezclan religiones africanas con invenciones propias.
Una buena parte de estos grupúsculos siguen el sistema de adivinación Ifá: una liturgia propia de la etnia africana yoruba, aunque adulterada y mezclada con elementos propios. Así lo explica a EL ESPAÑOL la presidenta de la Asociación de Víctimas de la Santería, Victoria Vélez de Guevara: una de las figuras más activas en la lucha contra estos colectivos.
"En Madrid hemos denunciado la existencia de unas 20 tiendas dedicadas a la santería", afirma Vélez. "En las trastiendas de este tipo de establecimientos o en los hogares de quienes los regentan es donde suelen realizarse los rituales", explica.
Vélez afirma que, para conocer el modus operandi de estos colectivos, llegó a infiltrarse en varios rituales. "En los casos en los que yo he podido estar presente han acudido para participar en torno a 30 personas. Todas ellas de orígenes y perfiles muy diferentes. De muchas sería imposible imaginar que participan en esto", amplía.
En su mayoría, al menos en los casos que denuncia la presidenta de la asociación contra la santería, todos ellos tratan de comunicarse con el oráculo Ifá.
La UNESCO lo define como "un sistema de adivinación que se practica en las comunidades yorubas [una etnia africana] y en la diáspora africana de las Américas y el Caribe".
De hecho, la palabra Ifá refiere a un personaje místico que los yorubas consideran como la divinidad de la sabiduría y del desarrollo intelectual.
Toda la liturgia que rodea a esta cultura ancestral se ve, sin embargo, enturbiada por los excesos de estas sectas que, en toda España, la entremezclan con otras creencias para presentarse como adivinos y/o realizar sacrificios de animales.
EL ESPAÑOL, en un reportaje firmado por Gustavo Molina, localizó y contactó con uno de esos presuntos brujos que reconoció realizar rituales para cumplir con las peticiones de sus clientes, quienes acuden a él para resolver cualquier situación que aqueja a un humano: dinero, salud, amor, enemigos.
Pero este tipo de sujetos son solo la punta de un iceberg mucho más profundo y siniestro: el de los sacrificios de animales.

Parte de los elementos con los cuales trabaja Ifakoladé.
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En este sentido, Vélez afirma que "hay colectivos que, siguiendo el culto al oráculo Ifá, aprovechan cualquier cambio meteorológico o eventos como el eclipse para realizar sacrificios".
P.— ¿Qué justificación utilizan ellos para justificar los sacrificios de animales durante el eclipse?
R.— Van a hacer una ceremonia mayor a su deidad del sol para expresarle su agradecimiento. Se hará el ritual de matar animales de plumas blancas y tomarán un brebaje compuesto por aguardiente y una mezcla de entre 16 y 21 hierbas, pescado ahumado, maíz tostado, cascarilla, manteca de cacao, miel...
Si bien podría parecer que estos grupos sectarios buscarían convencer a perfiles más vulnerables o en riesgo de exclusión social, lo cierto es que es habitual que sus participantes sean personas provenientes de entornos más acomodados.
Es el caso del llamado 'Lama de Murcia', cuyas controversias desveló EL ESPAÑOL en exclusiva en una serie de reportajes firmados por Jorge García Badía.
Por las instalaciones de este 'chamán' pasaron ingenieros industriales, médicos, docentes, psicólogos… Unos para aprender sus enseñanzas, otros para someterse a retiros espirituales o para romper con sus vidas, instalándose allí mismo.
"El perfil de los seguidores era de lo más variado: había hasta familias", detalló entonces una fuente de la Policía Local. "Hubo un profesor que lo abandonó todo para irse a esa comunidad y donó sus propiedades".
En las pequeñas sectas que rinden culto al oráculo Ifá el panorama es similar: "Se trata de personas que están pasando por un momento de vulnerabilidad. Quizá les han engañado en un negocio y piensan que, acudiendo a estos santeros, les van a ayudar a visualizar quién les ha engañado".
"La mayoría, eso sí, son personas que siempre han creído en supersticiones, o que consumen mucho contenido relacionado con el esoterismo", detalla. "Estos grupos intentan aislar del entorno. En los casos en los que yo me he infiltrado, les contaba que mi marido no creía en ello, y su respuesta siempre era la misma: 'Si a él no le gusta, Orula [una deidad] dice que fuera con él'".
"Ellos hablan mucho de la felicidad que vas a conseguir. De hecho tienen muchos rituales de tambor, con músicas en las que parecen entrar en trance", amplía.
Así es un ritual
Los rituales se realizan siempre a puerta cerrada, y una vez que dan comienzo no se puede abandonar la estancia hasta su final.
"Muchos se hacen con velas encendidas. A menudo en las propias trastiendas de los locales destinados a la santería o incluso en viviendas particulares", explica. "Muchas de estas sectas están conectadas, hacen una red extensa en casas pequeñas. Tienen una estructura jerárquica, y van acogiendo a personas de la calle que, al final, nunca permitirán ascender en esa pirámide, que además es machista, porque los cabecillas suelen ser hombres".
Vélez afirma que ha asistido a múltiples rituales. Su motivación, según subraya, nace de que un familiar empezó a asistir a este tipo de rituales: "Cambió muchísimo, cuando nos contaba cosas, no teníamos ni idea de qué estábamos hablando".
Al buscar información sobre estos grupos, pudo localizar muy pocos detalles: "Solo conoces lo que pasa ahí dentro si entras. Estuve mucho tiempo intentando acceder, y finalmente lo logré". Aunque ella, como presidenta de la Asociación de Víctimas de la Santería, centra su labor en denunciar sus prácticas.

Victoria Vélez de Guevara, sentada ante un santero, en una foto que, según asegura, fue tomada durante un ritual al que participó.
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P.— ¿Cómo es el proceso para acceder a una de estas sectas?
R.— En la mayoría de tiendas dedicadas a santería te pueden informar sobre cómo pedir una consulta con alguien para tratar un mal que sientas. Estas suelen costar entre 50 y 70 euros, y a partir de ahí, un santero te va guiando, te aconseja una serie de rituales a los que puedes acceder. Ese es el principio.
P.— ¿Cómo es un ritual?
R.— El primero al que yo asistí, en Madrid, fue lo que ellos llaman una 'limpieza espiritual'. Entré a una casa, y en ella me esperaban el babalawo, máximo representante en la organización sectaria; su mujer, santera, y una amiga de ambos. Entré en la cocina de su casa, a la que ellos llamaban el 'templo'.
Había una mesa con alcohol, trozos de coco y machetes que, antes de hacerme pasar a la estancia, había estado afilando delante de mí.
Él, con su boca llena de aguardiente, empezó a escupirme sobre el cuerpo. Después puso un cuenco en el suelo y unas piedras, y empezó a tirar trozos de coco a la vez que hablaba en un idioma que no entendía. Él decía que era yoruba.
Acto seguido, cogió dos gallos que tenía en una caja de cartón. Una de las aves empezó a emitir fuertes sonidos, hasta el punto de que la santera le advirtió al babalawo de que le podían oír los vecinos. Este cerró el pico del ave, y acabó con ella.
En ese momento les pedí que parasen, que me estaba mareando. La santera me dio un vaso de agua y me dijo que el ritual no podía detenerse y que yo no podía salir hasta que acabase.
El babalawo siguió utilizando el instrumento contra el animal, derramando su sangre en un cuenco, al tiempo que hablaba en un idioma incomprensible. Ella también. Únicamente me dijo en español que pidiera lo que quisiera. Insistí en salir de ahí, pero hasta que terminaron no me lo permitieron.
P.— ¿Qué hizo usted cuando terminó el ritual?
R.— Como no me dejaron abandonar la casa, al salir llamé a la Policía Local. Les llevé los cuerpos de los gallos. Ellos solo llamaron al servicio de recogida de animales muertos.
Victoria Vélez de Guevara afirma que colabora con las Fuerzas de Seguridad del Estado para tratar de poner fin a este tipo de rituales y sacrificios de animales. Sin embargo, reconoce que es "imposible" saber cuál es la cifra exacta de sectas que operan en Madrid. Y mucho menos en España.
"En redes sociales hay muchísimas cuentas de presuntos santeros, algunas de las cuales acumulan decenas de miles de seguidores", explica.
"A esto se suma la alta cantidad de tiendas dedicadas a la santería que hay por toda España. Eso habla del numeroso público que hay detrás", concluye.
La Asociación de Víctimas de la Santería es la que, por su propia naturaleza, denuncia con más fuerza este tipo de rituales, pero no es la única.
EL ESPAÑOL contactó hace unos meses con otras entidades centradas en la protección de animales que alertan, precisamente, de los sacrificios que se producen en determinadas fechas, como Halloween.
La presidenta de la Federación de Protectoras de Animales de la Comunidad de Madrid, Matilde Cubillo, puso entonces el acento en los "grupos satánicos" cuyo principal objetivo para esta fecha son los gatos negros.
"Nosotros no podemos saber cuándo ni en qué cantidad se realizan estos ritos, pero sabemos que ocurre por las intervenciones que ha llevado a cabo la Policía en las que han realizado detenciones mientras se estaban realizando estos rituales", detalla. "No se trata de un fenómeno nuevo. Es algo que lleva ocurriendo toda la vida".
Según Cubillo, estos ritos se realizan en círculos muy íntimos. Por esta razón, cuando estos grupos quieren hacerse con animales para sus absurdos sacrificios no recurren a las protectoras, debido a que estas poseen un cuidado protocolo para evitar que los animales caigan en malas manos.
En este sentido, desde la Asociación Nacional para la Defensa de los Animales, Alberto Díez expone que los animales destinados a estos fines "suelen obtenerse de una forma más privada, como por ejemplo, a través de usuarios particulares que los venden o incluso a veces los regalan".
"Al último sitio al que iría esta gentuza a conseguir un gato sería precisamente a una protectora, porque allí les van a preguntar por su trabajo, por su vivienda..."
No obstante, para prevenir estos sacrificios, alrededor del 80 % de las protectoras paran las adopciones en estas fechas, según explicó el abogado Eloi Sarrió, de Aboganimal, indicó a Mascotario de EL ESPAÑOL.