Más allá de una serie de documentales sobre su historia y su encanto, y la recordada teleserie Iorana, la isla de Rapa Nui no ha sido retratada muchas veces por los lentes de Hollywood.
El drama histórico Rapa Nui (1994) fue el primer y último esfuerzo de la industria estadounidense por llevar los encantos y el misticismo de la Isla de Pascua a la pantalla grande. Eso hasta que el director irlandés Martin McDonagh tuvo la idea de no solo convertir al “ombligo del mundo” en el escenario de uno de sus proyectos, sino también en un personaje más.
Y es que la obra de McDonagh se caracteriza por hablar de situaciones humanas y amistades profundas que se ponen a prueba de formas radicales, mostrando cómo el entorno nos afecta hasta romper las reglas del convencionalismo.
Películas como In Bruges (En Brujas), The Banshees of Inisherin (Los espíritus de la isla) y Three Billboards Outside Ebbing, Missouri (Tres anuncios por un crimen) son parte de esa esencia que se mantiene y se ve potenciada en Caballo Salvaje Nueve, su más reciente película, la cual se conecta directamente con nuestro país tanto a nivel narrativo como en su factura técnica.
Protagonizada por John Malkovich y Sam Rockwell, la cinta cuenta la historia de dos agentes de la CIA que, en plena ejecución de su plan para derrocar al presidente Salvador Allende, deben viajar a la remota isla de Rapa Nui para cumplir una “última misión” que pondrá a prueba la lealtad de ambos y la forma de actuar de un sistema capaz de todo en nombre de la democracia.
Para filmarla, McDonagh grabó escenas en Santiago, pero mayoritariamente en la Isla de Pascua, contando con actuaciones locales como la de Mariana di Girolamo y desplegando un esfuerzo técnico que permitió realizar el rodaje de manera independiente en el territorio insular.
¿Pero qué llevó a Martin a hacer el esfuerzo de grabar en Rapa Nui? ¿Qué conexión tiene el director con el Golpe de Estado en Chile? ¿Y cómo espera que la historia sea recibida fuera de nuestro país? Para saberlo, conversamos con él en una visita previa al estreno de la película, el cual está fijado para el próximo 5 de noviembre en salas de todo el país.

En una entrevista dijiste que esta era tu primera película como un hombre viejo. ¿A qué te referías con eso y cómo se traduce en la historia y la narrativa?
Supongo que, a medida que yo envejezco, mis personajes también lo hacen. En este caso, el personaje de John Malkovich necesitaba ser un hombre mayor, porque es alguien que mira hacia atrás y reflexiona sobre una vida que ha vivido mal y que ha provocado tragedias. En ese sentido, tenía que ser un hombre mayor.
En esta película no solo hay conspiraciones políticas, sino también desconfianza entre los personajes, especialmente por los problemas de memoria del personaje de John Malkovich. ¿Qué tan complejo fue escribir a alguien que hace que el público nunca esté completamente seguro de si está diciendo la verdad?
Creo que hay algo muy interesante en un personaje así, alguien que a veces dice verdades sorprendentes, pero de quien nunca estás seguro de si está mintiendo sobre otras cosas. Es un personaje muy conversador, pero creo que es fantástico que el público nunca sepa del todo hacia dónde va.
A medida que avanza la historia, empiezan a salir a la luz más verdades, mientras él reflexiona sobre su vida y también se ve afectado por el personaje de Mariana di Girolamo.

Hay momentos en que parece estar hablando de otras personas, pero en realidad podría estar proyectándose a sí mismo, aunque lo que dice también sea cierto. Es un personaje muy complejo en ese sentido.
Sí, pero también permite hablar de la historia de las acciones de la CIA, no solo en Chile, sino también en Guatemala y el Congo. Además, abordamos el caso de Kennedy, que, como sabemos, está más relacionado con las teorías de conspiración, mientras que los otros acontecimientos son hechos históricos.
Me resulta fascinante presentar estos temas ante el público y que, después de ver la película, las personas quieran investigar qué ocurrió en Guatemala o en el Congo, y conocer la verdad sobre acontecimientos que quizá desconocían.
Creo que es interesante que una historia también entretenida y divertida pueda entregar suficiente información histórica para que el espectador sienta curiosidad y quiera investigar por su cuenta.
Como chilenos ya sabemos el desenlace de esta historia y pienso sobre todo en la escena en que aparece Víctor Jara: nosotros sabemos lo que le ocurrió, pero quizás en otros países ni siquiera sepan quién fue. ¿Qué esperas que el público internacional comprenda a partir de esos momentos?
Espero que más personas en el mundo conozcan a Víctor Jara, su música y lo que le ocurrió. En la película no habla, pero canta un par de canciones de Violeta Parra. Nos concentramos en su nombre y en que el personaje de Malkovich menciona que está en una lista.
Espero que el público, especialmente en Estados Unidos y otros países, se dé cuenta de que ponemos bastante atención en Víctor y que después quiera investigar la verdad y conocer el horror de lo que ocurrió. Espero que suceda lo mismo con los otros hechos históricos que aparecen en la película.

Has contado que, desde que visitaste Rapa Nui como turista, querías hacer una película allí y que la isla es otro personaje de la historia. ¿Cómo describirías a ese personaje?
Es misterioso, hermoso y parece pertenecer a otro mundo. Cuando fui por primera vez, ni siquiera lo hice como turista, sino con la esperanza de que la isla tuviera personalidad suficiente para formar parte de una película. Y así fue.
Por supuesto, los moáis tienen algo muy misterioso y hermoso, pero la isla en sí es muy distinta de lo que uno podría imaginar. Es muy exuberante y verde. Espero que el público termine la película sintiendo que ha conocido a un personaje y también una parte hermosa del mundo que quiera visitar o proteger.
¿Cómo describirías la experiencia de filmar en Rapa Nui?
Tuvimos que llevar todas las cámaras y la infraestructura necesaria para hacer una película. Hasta entonces, solo se había filmado otra película allí. La mayoría del equipo era chileno y también trabajamos con cerca de cien habitantes de Rapa Nui en distintas áreas de la producción.
Fue una de las experiencias de rodaje más felices que he tenido. Estar en una isla pequeña, no tener que viajar demasiado cada día para llegar a las nuevas locaciones y poder recorrerla en bicicleta durante los fines de semana, buscando lugares y caminos nuevos, fue maravilloso.
Fue un lugar de trabajo muy espiritual y feliz.
Sabemos que la CIA no solo intervino en Chile, sino que en otros países del mundo. ¿Por qué elegiste específicamente el golpe de Estado chileno como contexto para esta película?
Creo que, incluso cuando era niño y aprendí por primera vez sobre lo ocurrido, fue una de las cosas que más me perturbó: que una potencia mundial que supuestamente protege la democracia pudiera actuar contra alguien elegido democráticamente simplemente porque no le gustaba.
Creo que esa fue una de las primeras lecciones sobre el imperialismo estadounidense que aprendí. Por eso elegí esta historia y la combiné con Rapa Nui. Sentí que era una historia que tenía que contar.
Caballo Salvaje Nueve se estrenará en Chile el próximo jueves 5 de noviembre.