Ante los problemas que están teniendo las familias argentinas para ponerse al día con la cuota de un crédito personal o el resumen de la tarjeta de crédito, la Ciudad de Buenos Aires puso en marcha el Programa de Desendeudamiento Familiar y Personal. La iniciativa, que fue aprobada por la Legislatura porteña, busca facilitar la refinanciación y cancelación de deudas.
Tras la publicación de la ley en el Boletín Oficial porteño este lunes, el Banco Ciudad confirmó que estará adherido al programa, mientras que la normativa invita al resto de las entidades financieras a sumarse a la iniciativa antes del 31 de julio. Como incentivo, los bancos que participen podrán acceder a una reducción del 50% del impuesto sobre los ingresos brutos sobre los intereses que generan esos préstamos, siempre y cuando se respeten las condiciones establecidas en la norma.
“Las familias porteñas podrán refinanciar sus deudas de tarjetas de crédito y préstamos en mora con más plazo y una tasa de interés fija. Es un alivio para la clase media que trabaja, se esfuerza y quiere ponerse al día. Las nuevas alternativas de refinanciación estarán disponibles a través del Banco Ciudad y de las entidades financieras que decidan adherirse. Esta fue una propuesta que trabajamos en conjunto entre el Poder Ejecutivo y la Legislatura para convertirla en una ley financieramente viable”, dijo Jorge Macri, jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.
El hecho de que la iniciativa sea de adhesión voluntaria es un atractivo para las entidades financieras, aunque todavía toman la ley con cautela y estaban a la espera de conocer la letra chica antes de sumarse de forma definitiva. Sobre todo, al tener en cuenta que en el Congreso Nacional se presentaron varios proyectos para intentar reducir la mora con prohibiciones, limitaciones y exigencias que fueron mal vistas desde la banca.
“El proyecto es voluntario; las entidades pueden adherirse o no. La versión original era mucho más disruptiva, pero se llegó a una alternativa de consenso con condiciones que los bancos tenemos disponibles, y el hecho de que sea voluntario es atractivo. En el Congreso hay proyectos agresivos, con quitas que alteran y complejizan la nueva colocación, por ejemplo, con la prohibición de la venta de cartera por dos años. Todo eso genera sobrecostos y puede traer un efecto contraproducente”, explicaron desde una entidad financiera en confidencialidad.
El espíritu de la ley consiste en cambiar deudas asfixiantes y con alto costo por un crédito con financiamiento previsible, exclusivamente destinado al pago de deudas. Para eso, las entidades adheridas deberán ofrecer préstamos que tengan una tasa nominal máxima del 35% anual y un plazo mínimo de devolución de 24 meses, aunque los bancos también podrán ofrecer mejores condiciones a sus clientes si así lo desean.
“Estábamos a la espera de leer la reglamentación y poner la lupa en la letra chica. Pero creo que nos vamos a adherir, porque ya estamos refinanciando en esos valores, pero además nos dan una devolución impositiva”, contaron en un banco privado.
Quienes podrán acceder
La medida está destinada a aquellas personas que vivan en la Ciudad de Buenos Aires hace más de dos años y que tengan deudas originadas exclusivamente en tarjetas de crédito y préstamos personales otorgados por entidades financieras. Al mismo tiempo, podrán aplicar quienes al momento de la reglamentación cuenten con atrasos de entre 60 y 180 días en la Central de Deudores del Banco Central (Situación dos y tres).
Entre otros requisitos, la norma establece que la familia deberá tener ingresos mensuales inferiores a los diez salarios mínimos, vitales y móviles (actualmente en $3.724.000) y deberá acreditar que las cuotas del préstamo representan más del 30% de los ingresos mensuales del hogar.
“Entendemos que estas condiciones pueden servir a deudores que tienen cierta capacidad de pago y se endeudaron en tres instituciones distintas; les cuesta y necesitan de asesoramiento. Los bancos tratamos de negociar plazo y bajar las tasas, pero hay clientes que ni te quieren escuchar, desconocen las alternativas de refinanciación. Al ver el marco general, saben que ahora de mínima les van a ofrecer eso y te atienden distinto, te responden el WhatsApp”, contaron desde una entidad financiera.
Como adicional, quedan excluidos quienes tengan más de un inmueble, sean propietarios de un vehículo con una antigüedad menor a cinco años, o sean titulares de embarcaciones, aeronaves o bienes suntuosos. Tampoco podrán adherirse quienes compraron dólares durante los compromisos reclamados o quienes tengan inversiones (como plazos fijos, bonos o fondos comunes de inversión) que excedan el total de la deuda reclamada.
El Programa de Desendeudamiento Familiar y Personal llega en un momento en el que la mora alcanzó cifras históricamente elevadas, luego de que las elecciones legislativas del año pasado desencadenaran un período de altas tasas de interés. De acuerdo con estimaciones de la consultora económica 1816, en mayo la irregularidad en la cartera de créditos destinada a familias aumentó de 12,1% a 12,7%.
“Estamos analizando la participación. Independientemente de este programa, desde Supervielle empezamos en forma temprana la gestión de la mora en nuestros clientes, con una estrategia que se basa en la cercanía con el cliente y el análisis caso por caso, con una combinación de refinanciación y reestructuración que está dando muy buenos resultados", dijeron desde el banco.
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