El mundo de la cultura despide este lunes a Eugenio Zanetti, el escenógrafo, director de arte, pintor y realizador argentino que murió a causa de un infarto el viernes 18 de septiembre, a los 79 años, en la ciudad de Buenos Aires. Ganador del premio Oscar por su trabajo en Restauración, el artista cordobés permaneció activo hasta sus últimos días y se encontraba trabajando en la reposición de Los cuentos de Hoffmann en el Teatro Colón cuando sufrió una descompensación.
Tras un primer velatorio realizado el domingo por la tarde en la casa funeraria Lázaro Costa, en Recoleta, familiares, amigos y referentes de la cultura volvieron a reunirse este lunes para darle el último adiós en la Legislatura porteña, donde sus restos permanecen hasta las 15.
Luego, el cortejo tenía previsto pasar por el Teatro Colón, un espacio especialmente ligado a la última etapa de su trayectoria y donde Zanetti se encontraba trabajando hasta pocos días antes de su muerte. Finalmente, sus restos serían trasladados al Cementerio Parque de Pilar.
Una vida atravesada por el arte
La muerte encontró a Zanetti en plena actividad. Pocos días antes había estado en su Córdoba natal para presentar una retrospectiva dedicada a su obra en el Museo Tamburini y había regresado a Buenos Aires para trabajar en la reposición de Los cuentos de Hoffmann, de Jacques Offenbach, en el Teatro Colón. “No paraba de trabajar”, señalaron allegados al artista, según reconstruyó el diario cordobés La Voz.
Nacido en Córdoba el 19 de octubre de 1946, Zanetti desarrolló una trayectoria que atravesó el cine, el teatro, la ópera y las artes plásticas. Cursó durante un año Arquitectura en la Universidad Nacional de Córdoba y, todavía joven, su recorrido por Europa lo acercó a Pier Paolo Pasolini: participó en el rodaje de Medea, experiencia que se convirtió en uno de los primeros hitos de una carrera que más tarde se extendería entre la Argentina y los Estados Unidos.
Sus primeros trabajos para el cine argentino llegaron hacia fines de los años 70 con El poder de las tinieblas, de Mario Sábato, y Los pasajeros del jardín, de Alejandro Doria. Más tarde se instaló en los Estados Unidos y comenzó a trabajar en Hollywood, donde participó de películas como Línea mortal y El último gran héroe.
La consagración internacional llegó en 1996, cuando recibió el premio Oscar a la mejor dirección de arte por Restauración, de Michael Hoffman. Tres años después volvió a ser nominado por su trabajo en Más allá de los sueños, de Vincent Ward y protagonizada por Robin Williams. También trabajó junto a realizadores como Jan de Bont, Alfonso Arau y Roland Joffé y, en 2014, dirigió Amapola.
El Teatro Colón ocupó un lugar especialmente importante en la última etapa de su carrera. Su primera colaboración con la sala fue en 2011 con The Servant. En 2015 dirigió Don Carlo, de Giuseppe Verdi; un año después estuvo al frente de Fidelio, de Beethoven, y en 2019 realizó la puesta de Los cuentos de Hoffmann. Era justamente esa obra la que se encontraba preparando para volver a presentar cuando murió.
A lo largo de su carrera recibió numerosos reconocimientos. En 2010, la Asociación de Cronistas Cinematográficos de la Argentina le otorgó un Cóndor de Plata especial por su contribución a la difusión internacional del cine nacional y de los profesionales argentinos.
Zanetti siempre evitó quedar encerrado en una única definición. “Nosotros tenemos prurito en definirnos como artistas, esperamos que los demás lo hagan por uno, pero eso es lo que hacemos: trabajo artístico”, había reflexionado en diálogo con LA NACION.