La Fed desafía a Trump al subir los tipos de interés un cuarto de punto por primera vez en más de tres años

2026/09/16

La reunió de la Reserva Federal de este septiembre suponía un reto que iba más allá de una decisión económica. Por eso se decía que este miércoles era “el día de la independencia de la Fed”, o de su sumisión al poder.

Desde que regresó al Gobierno en enero del 2025, Donald Trump ha presionado para que el banco central esquilme los tipos de interés y los deje en la mínima expresión para, según su versión, potenciar el crecimiento económico. Pero en el primer movimiento desde que su patrocinado Kevin Warsh llegó a la presidencia de la institución, precisamente con el encargo personal de recortar el precio del dinero, la Fed adoptó una subida de los tipos de interés debido a que la inflación se ha disparado al 3,4% en Estados Unidos por la guerra de Irán y el impacto de los aranceles.

Warsh y la Reserva Federal desafiaron al presidente de EE.UU. “No tengo nada para ustedes sobre mis conversaciones con el presidente”, respondió Warsh en la rueda de prensa posterior a a reunión.

Tal como esperaba los analistas, esta decisión, adoptada unánimamente por 12 votos a 0, supone un incremento de un cuarto de punto porcentual, hasta situarlo en un rango de entre el 3,75% y el 4%. La medida se traduciría en un mayor coste de los préstamos para los consumidores que quieran comprar un coche, ampliar sus negocios o mantener saldos pendientes en sus tarjetas de crédito. La gran mayoría de gobernadores prevén al menos otro incremento durante este año (quedan dos reuniones).

“La incertidumbre se mantiene elevada en parte por los acontecimientos geopolíticos”, remarcó Warsh como argumento de la que inflación esté por encima de lo que se persigue. “La inflación sigue elevada y buscamos la estabilidad de precios”, añadió. Hace más de  cinco años que la inflación está por encima de lo deseado, recordó.

Este es el primer incremento en más de tres años, desde el 2023, cuando Joe Biden mandaba en Washington y Jerome Powell dirigía la Fed, luego convertido en enemigo público número uno de Trump al no atender sus órdenes. Tras una rebaja antes de final del 2025, los tipos se han mantenido en las cinco reuniones del 2026, incluidas las de junio y julio ya en la época de Warsh.

Esta resolución, impulsada por una inflación persistentemente elevada y un aumento global de los costes de financiación, no hace más que intensificar el escrutinio sobre el jefe del banco central estadounidense, que ha tenido de adoptar un primer cambio de política monetaria bajo su mando en la dirección opuesta a la que había prometido a su promotor.

En su revisión de las prospecciones económicas, la Fed incrementó una décima el producto interior bruto respecto a junio para el 2026, del 2,2% al 2,3%, y del 2,3% al 2,4% en el 2027. La previsión de desempleo pasa al 4,1% para este año respecto al 4,3% de hace tres meses. Ese 4,1% abarca hasta el 2029. 

Pero la inflación, elemento clave para entender la subida de tipos, treparía este 2026 al 3,7%, una décima más que el cálculo de junio (3,6%), si bien bajaría al 2,3% en el 2027.

Normalmente, cuando el banco central sube los tipos de interés, el mercado reacciona en sentido contrario. Unos costes de financiación más elevados son, básicamente, la criptonita de los planes de crecimiento de las empresas.

Por desgracia para ellas, los datos de los últimos meses han demostrado que la inflación no se está acercando al objetivo del 2% de la Fed, y los inversores parecen dispuestos a asumir el coste. Pero había otra razón por la que el mercado esperaba una subida de los tipos puesto que ese incremento contribuiría en gran medida a indicar que el presidente de la Fed está comprometido con mantener la independencia del banco central y está dispuesto a ir en contra de los deseos del mandatario republicano.

Trump ha subrayado repetidamente que quiere tipos de interés más bajos, y lo volvió a señalar después del excelente informe de empleo de la semana pasada. Un mercado laboral en plena expansión, en realidad, desincentivaría a la Fed a bajar los tipos, ya que existe el riesgo de que eso avive aún más la inflación.

A finales de agosto, y tras un inicio en que se mostró reacio a expresar sus intenciones, manteniendo un perfil discreto y no intervencionista, Warsh sostuvo en el foro anual de Aspen (Colorado) su disposición a abrir la puerta a una subida de los tipos de interés para combatir la inflación. A los pocos días Trump replicó que quería un recorte drástico en la reunión de esta semana o, de lo contrario, cortará el comercio con los países con los que Estados Unidos mantiene déficits comerciales.

Y el pasado domingo reiteró su deseo de que los tipos de interés sean más bajos afirmando que “Estados Unidos es tan fuerte que deberíamos estar pagando el tipo de interés más bajo del mundo”. Sin embargo, los precios de la gasolina y los problemas relacionados con el coste de vida han estado entre las principales preocupaciones de los votantes, mientras continúa la guerra en Irán, lo que está dificultando el acceso a los suministros mundiales de petróleo.

La mayoría de los expertos remarcaron que la Casa Blanca no debería influir en la Fed. La atención debería centrarse en la política monetaria, no en la política partidista. Y las dudas sobre si esto seguiría siendo así bajo el liderazgo de Warsh lo acompañaron durante todo el proceso de nominación. La decisión de este martes indicó que, por ahora, los parámetros económicos dominan a la rendición política.

Francesc Peiron Arques