La fiesta de Cartagena que está declarada Interés Turístico Nacional y que este fin de semana traslada la ciudad a la época romana

2026/09/16

Cada mes de septiembre, Cartagena deja de ser por unos días la ciudad portuaria y militar que conocemos para convertirse en un escenario a cielo abierto de la Segunda Guerra Púnica. Este año, entre el 18 y 27 de septiembre, arranca la XXXVII edición de las Fiestas de Cartagineses y Romanos, con ‘Raíces de Guerra’ como hilo conductor de un programa que combina batallas, desfiles, actos oficiales, música y actividades para todos los públicos.

Las fiestas están declaradas de Interés Turístico Internacional, la máxima distinción que otorga el Estado a un evento festivo, y que comparten con celebraciones como las de San Fermín o las Fallas. Es, de hecho, uno de los grandes reclamos turísticos de la Región de Murcia en el calendario de otoño.

Diez días para revivir el 209 a.C.

El origen histórico que se recrea se remonta a un episodio concreto, como fue la conquista de la antigua Qart Hadasht —una ciudad fundada por los cartagineses y que los romanos rebautizarían como Carthago Nova— por las tropas de Escipión en el año 209 a.C. Un desembarco conmemora la toma de la ciudad por las tropas romanas, lo que da lugar a una semana festiva en la que se alternan los días dedicados a uno y otro bando, cartagineses, primeros, romanos, después, hasta desembocar en el gran desfile.

La fiesta, en realidad, dura algo más de una semana porque son diez días de programación intensa. Se desarrolla a partir del primer viernes posterior al 15 de septiembre, lo que explica que la fecha de inicio varíe ligeramente de un año a otro. Este 2026 le ha tocado empezar el viernes 18, con el pregón oficial en el Palacio Consistorial y el tradicional pasacalles que recorre el centro histórico de la ciudad.

Más allá del espectáculo, la fiesta también tiene un lado solidario, ya que días antes de que arranque la programación oficial, la Federación de Tropas y Legiones celebró la XXI edición de la ‘Batalla por la Vida’, su tradicional jornada de donación de sangre y médula, que cada año congrega a cientos de donantes en el centro médico de Cartagena Oeste.

Batalla de Carthagineses y Romanos, en Cartagena.

Entre los actos que vertebran el programa hay algunos que se han convertido en citas ineludibles para quien se acerque estos días a Cartagena. La boda de Aníbal e Himilce o el día del Circo Romano, con sus gladiadores y fieras salvajes, son dos de los momentos más esperados, junto al desembarco de legiones en el puerto y las batallas callejeras que reconstruye, calle a calle, el asedio a la ciudad. Precisamente, en torno a esa tradición del Circo Romano hay una novedad que ha generado expectación entre los festeros: la XXXVII edición recupera un gran espectáculo de circo romano en las instalaciones del estadio de Cartagonova, ampliando así el catálogo de recreaciones históricas más allá del centro urbano y ofreciendo un formato distinto para quienes ya han seguido la fiesta en años anteriores.

Si hay una jornada que resume el espíritu de la fiesta es el sábado, cuando todas las tropas y legiones marchan sobre la ciudad en el desfile más multitudinario de todo el programa. Miles de festeros, que son vecinos de Cartagena organizados en las agrupaciones que preparan sus vestuarios y coreografías durante meses y son conocidos como tropas y legiones, desfilan por las calles del centro con un despliegue de armaduras, estandartes y música que convierte la ciudad en un decorado histórico casi cinematográfico.

Patrimonio arqueológico

Teatro romano de Cartagena

Desde el patrimonio arqueológico romano hasta el propio urbanismo del casco histórico hace de perfecto decorado para estos diez días. Cada jornada añade un capítulo a un relato cronológico que arranca con la fundación púnica de la ciudad y termina con la conquista romana.

Para quien se acerque estos días a la ciudad, la recomendación es sencilla y consiste en combinar el seguimiento de los actos oficiales, como los desembarcos, batallas y desfiles, con una visita al patrimonio arqueológico romano de Cartagena, que en estos momentos adquiere un significado especial.

El Teatro Romano, obra del siglo I a.C. descubierta por casualidad en 1988 bajo el casco antiguo y restaurada por el arquitecto Rafael Moneo, es la pieza más monumental, con capacidad para unos siete mil espectadores en su época. A escasos metros, el Barrio del Foro Romano permite recorre las termas y los grandes edificios públicos de la antigua Carthago Nova, mientras que el Augusteum, sede del culto religioso al emperador Augusto y uno de los pocos edificios de este tipo conservados en todo el Imperio romano, y la Casa de la Fortuna, una domus del siglo I con mosaicos y pinturas murales todavía visibles, completan el recorrido por la vida cotidiana romana.

Quien prefiera remontarse un poco más atrás en el tiempo puede además visitar el Centro de Interpretación de la Muralla Púnica, testigo directo del asedio que la fiesta recrea cada septiembre, o cerrar la ruta en el Museo Nacional de Arqueología Subacuática (ARQUA), que reconstruye la vertiente marítima de esa misma historia.